9 de junio de 2017

Patota sindical desaloja violentamente a estudiantes y docentes que tomaban pacíficamente la Universidad Nacional de Luján

Difundimos comunicado:

ANTE LOS GOLPES, APRIETES Y AMENAZAS DE ATUNLu-FATUN, ANOCHE SE LEVANTÓ LA TOMA DEL CONSEJO SUPERIOR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE LUJÁN, PERO LA LUCHA POR LA DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA SIGUE…

El día de ayer, jueves 8 de junio, sesionó el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Luján donde, entre otros temas, se trataba la ratificación de la resolución tomada ad referéndum por el rector Osvaldo Arizio, alineado al kirchnerismo, en relación al ingreso al mercantilista “Sistema Nacional de Reconocimiento Académico”. En el transcurso de la votación, la misma fue interrumpida por la asamblea de estudiantes y docentes, suspendiéndose, de hecho, la sesión del Consejo. El recinto permaneció tomado pacíficamente por el lapso de 5 horas, hasta que fue desalojado violentamente por la patota sindical de ATUNLu-FATUN-CGT, comandada por el Secretario General y Consejero Superior, Juan Ramos, que operaron como fuerza de choque del rectorado. El mismo Ramos amenazó a una compañera, integrante del Centro de Estudiantes de Trabajo Social –sede Luján- diciéndole cara a cara “¡A vos te voy a cagar a trompadas!”.

El Sistema de Reconocimiento Académico de Educación Superior, es creado por el Ejecutivo Nacional en noviembre de 2016 (Ministerio Educación y Deportes, Res. N° 1870). Hasta la fecha ha sido avalado por 75 rectores de Universidades Nacionales y privadas.

Esta reforma sólo puede comprenderse en el contexto del proyecto privatizador de la educación universitaria que comenzó con las políticas neoliberales de los ’90 (Ley de Transferencia Educativa, Ley Federal de Educación y Ley de Educación Superior) y que se consolidó y expandió durante los gobiernos kirchneristas a través de la reforma de estatutos universitarios, el fortalecimiento de la estructura de la CONEAU y la evaluación y acreditación de las carreras universitarias.

Estas medidas que desregularon la educación, lesionaron la autonomía de las universidades, desligaron al Estado de sus responsabilidades presupuestarias, promovieron el arancelamiento de los estudios y avanzaron con la lógica mercantil del conocimiento. Con este mismo criterio, el actual gobierno de Mauricio Macri, pretende seguir avasallando las luchas por el derecho a una educación pública, gratuita, laica y crítica.

El año pasado el gobierno nacional avanzó con la aprobación del Sistema de Reconocimiento Académico de Educación Superior que pretende homologar los títulos universitarios, homogeneizando la oferta académica de las diferentes universidades del país, atropellando las particularidades regionales y la autonomía de cada universidad para desarrollar, por ejemplo, sus propios planes de estudio. Junto con esta adecuación, se lleva adelante un “achicamiento” de los contenidos de las carreras de grado, apuntando a la creación de posgrados pagos para formación específica y privatizando el acceso a la educación para mercantilizar el conocimiento. Un punto central en esta reforma es que no distingue entre Universidades Nacionales, privadas y terciarios para favorecer la “movilidad estudiantil”. Lo que se lleva adelante es un proceso de equiparación entre la formación dada por instituciones con lógicas totalmente diferentes entre sí.

Estas reformas esconden el hecho de que las instituciones privadas, rentadas, serán beneficiadas porque aquellos estudiantes que no hayan culminado las carreras de grado en el sistema público, podrán migrar masivamente a estas instituciones que promueven una estructura curricular menos compleja y mucho más flexible.

Luego de que se publicara en distintos medios de información que 75 rectores/as aceptaron ingresar al Sistema Nacional de Reconocimiento Académico, estudiantes y docentes de la Universidad Nacional de Luján se autoconvocaron a asamblea abierta para tratar la temática y definir un plan de lucha que consistió en espacios de formación abiertos a toda la comunidad universitaria, elaboración de comunicados públicos y presentaciones de notas formales de rechazo, que fueron acompañadas por distintas Federaciones y agrupaciones estudiantiles, organizaciones sociales, agrupaciones sindicales, etc.

Junto con estas medidas, la comunidad universitaria definió en asamblea convocar a movilizar al Consejo Superior, el pasado 8 de junio, cuando se trataría el tema en sesión ordinaria, con la intención de exigir la apertura del debate en todos los órganos de cogobierno, y promover el acceso a la información y la participación de toda la comunidad universitaria.

Luego de tres horas de sesión en la que se sucedieron los argumentos de docentes, graduados y estudiantes en contra de la reforma y las denuncias sobre el carácter antidemocrático con las que el Consejo Superior tomaba las decisiones, el rector Osvaldo Arizio llamó a una votación nominal de los/as consejeros/as. Docentes, estudiantes y graduados, al ver que la mayoría de los/as integrantes del órgano ignoraron constantemente sus planteos y denuncias, frenaron la votación con cánticos en defensa de la educación pública.

Lejos de atender a los reclamos, la respuesta de las autoridades fue dar ingreso al recinto a personal no docente, convocado por la burocracia sindical de ATUNLu-FATUN-CGT para, supuestamente, defender a sus “representantes”. Luego de un largo tiempo de agitación, la mayoría de los consejeros comenzaron a retirarse del lugar, lo mismo que la vice-rectora Cristina Serafini y el rector Arizio, en medio de un clima hostil generado por las provocaciones de la patota de ATUNLu-FATUN.

Es allí que un integrante de la patota que pudo ser identificado, Matías Parmiggiani, increpó a otra estudiante, cuando intentaba separar una posible pelea, amenazándola con insultos, diciéndole “¡Vos no sabés quién soy, no sabés con quién te estás metiendo y lo que te puede pasar!”.

A pesar de esta situación, docentes, estudiantes y graduados, varios de ellos organizados en agrupaciones, centros de estudiantes y en el sindicato docente, realizaron una asamblea y definieron permanecer en el recinto, constituyéndose de hecho en la toma de las instalaciones del Consejo Superior, y ya limitando los cánticos, con la intención de aportar calma a la situación.

Si bien no todos los No docentes presentes participaron de las provocaciones, amenazas y golpes, lo cierto es que estos trabajadores de la universidad (que se cruzan todos los días con los y las estudiantes), fueron utilizados como fuerza de choque contra docentes, estudiantes y graduados que se manifestaban de manera pacífica contra la precarización de su trabajo, la pauperización de la educación y la privatización de sus conocimientos.

Siendo aproximadamente las 21 horas ingresaron al Consejo Superior personas desconocidas por la comunidad, bloqueando la única puerta de ingreso al Consejo y al Rectorado, insultando a la asamblea e instigando al desalojo del lugar. Es ahí que el Secretario Gral de ATUNLu-FATUN-CGT y Consejero Superior Juan Ramos, arenga a su patota a producir el desalojo, parado sobre el mobiliario de la universidad que tanto dice defender, “invitando” a la asamblea a retirarse, planteando que iban a actuar cuando les llegue la orden de cerrar el recinto.

Al respecto, la consejera superior por la Lista Estudiantil 115, e integrante del Frente Universitario de Luján, Rocío Aime, expresó que “la toma es una acción que los estudiantes, docentes y graduados utilizamos en repudio al intento de aprobación de un convenio tan relevante para la universidad, y que no fue discutido por la comunidad universitaria. Veinte tipos quisieron cerrar esto en cuatro paredes, como siempre, ante el desconocimiento de miles. Es indignante que desde la Gestión de la UNLu, con Arizio y Serafini a la cabeza, calumnien a docentes y estudiantes por la toma, pero que nada mencionen sobre la patota sindical de ATUNLu-FATUN. A esta altura ya no sabemos si son los títeres del rector o la cosa es al revés.”

En ese clima de violencia, y para velar por nuestra integridad física, se resolvió abandonar la toma en la sede Luján, no así la lucha. Simultáneamente, y a raíz de los violentos hechos de los cuáles fuimos víctimas, en las sedes de San Miguel y Campana se decide en asambleas, tomar las instalaciones y convocar a nuevas asambleas para definir continuidad del plan de lucha, rechazando el ingreso al Sistema de Reconocimiento.

Una sensación que muchos y muchas tuvieron, la expresa con claridad el estudiante de Ingeniería Industrial, docente de la carrera de Enfermería, y militante del FUL, Sebastián Bazán: “Nunca imaginé que podría sentir miedo en la Universidad, pero ayer tuve miedo.”

Responsabilizamos al rector Arizio, a la vice-rectora Serafini, a los decanos de los cuatro Departamentos y al Secretario General de ATUNLu-FATUN-CGT Ramos, por los hechos ocurridos, y exigimos la renuncia del rector por su actitud antidemocrática y patoteril utilizada para imponer sus intereses. Y también exigimos la inmediata apertura del debate a toda la comunidad universitaria y la población en general del Sistema de Reconocimiento.

¡NO AL SISTEMA NACIONAL DE RECONOCIMIENTO ACADÉMICO!

¡FUERA LA PATOTA DE ARIZIO Y RAMOS DE LA UNLu!

¡EN DEFENSA DE LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA!

¡POR UNA UNIVERSIDAD VERDADERAMENTE PÚBLICA, GRATUITA, LAICA Y CRÍTICA!

Centro de Estudiantes de Trabajo Social sede Luján

Centro de Estudiantes de Ciencias de la Educación, sede Luján

Frente Universitario de Luján en la Lista Estudiantil 115

Estudiantes independientes

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