19 de marzo de 2018

Bolívar, Bs As
Derechos Humanos

Baldosa por la Memoria en homenaje a Violeta Graciela Ortolani

En un acto encabezado por Adriana Cosentino, la nieta 126 recientemente recuperada, se realizó en Bolívar un homenaje a su madre, Violeta Graciela Ortolani, detenida-desaparecida durante la última dictadura cívico-militar, y se descubrió una baldosa. Crónica y fotos: Liliana Giambelluca para ANRed


En el Instituto Jesús Sacramentado (IJS) de Bolívar se rindió un homenaje el viernes último a Violeta Graciela Ortolani, militante detenida-desaparecida en la ciudad de La Plata el 14 de diciembre de 1976. Adriana Cosentino, nieta 126 recuperada por Abuelas de Plaza de Mayo en diciembre del año pasado, descubrió la Baldosa por la Memoria que recuerda el paso de su madre por esa institución.

“Encontré a una familia que me buscó durante 40 años, una gran familia y amigos de mis padres. Es increíble el amor inconmensurable que recibo”, dijo Adriana ante una nutrida concurrencia. “Volví a nacer en mi verdadera vida el 4 de diciembre de 2017 -continuó- y, aunque todavía me resulte increíble, sé que es verdad. Todas las mañanas me levanto y digo no es un sueño, esto es verdad”.

Los “nuevos vínculos, los afectos y la información” que le brindan, continuó Adriana, “me sirven para reparar mi alma que estuvo muy dañada porque la mentira no te hace crecer bien, no se puede construir nada bueno desde la mentira, algo que siempre sentía y no le podía poner palabras y que ahora sí: era una mentira, a pesar del afecto de mi familia de crianza, que me criaron muy bien, con buenos valores y no tenían nada que ver con la dictadura genocida”. Esa educación en valores, la joven entiende que le “sirvió para que hoy el encuentro con la verdad sea placentero y nada traumático”.

Destacó que “Una vida en plenitud se tiene que construir en base a la verdad porque sin verdad uno no es libre de elegir y vive a ciegas”.

Este encuentro con la verdad, a Adriana le “encantaría” que “le pase a un montón de personas que todavía están viviendo en la oscuridad que yo viví durante 40 años”. Puntualizó que “la identidad es un derecho humano esencial para las personas y a nosotros nos quitaron ese derecho. Entonces, hay que ponerse firmes y decir nunca más. Nunca más debe pasar esto en nuestro bendito país”.

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Adriana con Hilda y Rafael Bautista Di Mayo

El acto, organizado por la Dirección de Derechos Humanos del Municipio de Bolívar a cargo de Marianela Zanassi, se dio en el marco del proyecto “Baldosas por la Memoria” que lleva adelante el organismo con el fin de acompañar las políticas de memoria, verdad y justicia, y recuperar la historia de vida de los detenidos-desaparecidos bolivarenses.

Del encuentro también participaron familiares y amigos de Violeta Ortolani; el intendente de Bolívar, Marcos Pisano, quien le obsequió a Adriana una ilustración realizada especialmente para ella por la artista plástica Cielo Páez; autoridades municipales; vecinos y estudiantes. Desde distintos puntos del país viajaron compañeros de estudios universitarios de Violeta y su esposo, Edgardo Roberto Garnier.

Marianela Zanassi, en nombre de la Municipalidad y de la comunidad de Bolívar, le agradeció a Adriana su presencia en el acto y agregó: “Nosotros nos sentimos parte de tu historia y queremos que vos sientas a Bolívar parte de la tuya, como la sintió tu mamá. Estamos muy felices de compartir este momento con todos ustedes y de abrazarte en la verdad”.

También hizo uso de la palabra Oscar Galante, compañero de Facultad de Violeta y de su esposo. Luego de su discurso le entregó a la directora del IJS una placa para que un aula lleve el nombre Violeta Ortolani.

La Baldosa por la Memoria fue elaborada en la Cooperativa Premoldeados Parq Ind de Bolívar e intervenida por alumnos de 6to grado del IJS, donde Violeta cursó sus estudios primarios y secundarios.

El primo segundo de Adriana, Ramiro Di Mayo, cerró el acto con su canción “Argentina es libertad”, que escribió a los 17 años de edad. La inspiración de la letra surgió luego de curiosear un ropero donde había pertenencias de Violeta. A partir de allí le pedía a su padre que le hable de ella. “Él era algo tímido o tal vez por el dolor de la situación me contaba poco y nada. De sus relatos y lo que averigüé, escribí esta canción. Espero les guste”, finalizó emocionado mientras salían los primeros acordes de su guitarra.

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Ramiro Di Mayo cerró el acto con una canción

“Mi madre crio a Violeta mejor que a una hija”

Una placa fue colocada por integrantes de la Comisión Memoria, Recuerdo y Compromiso de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata en el Monumento de los Desaparecidos, ubicado en el Pasaje Cancio del parque “Las Acollaradas”.

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Adriana en el Monumento de los Desaparecidos

A este lugar fue Adriana, la familia y amigos de su madre luego del acto en el IJS. ANRed dialogó allí con Rafael Bautista Di Mayo, hijo del matrimonio Cassous-Di Mayo que crio a Violeta desde los diez años de edad, cuando de una enfermedad terminal murió su madre, Estela Ascensión Cassous casada con Amalio Ortolani.

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Rafael Bautista Di Mayo

Rafael, amable y campechano, recuerda que “Viajamos a San Miguel a buscarla porque su hermana le dijo a mi madre: ‘A la nena te la llevás vos’. Y así fue, regresamos a Bolívar y mi madre crio a Violeta mejor que a una hija”. A su vez, Hilda y Rafael Di Mayo consideraron una hermana a la niña.

Para continuar con el legado, Rafael viajó a buscar a la beba de Violeta cuando nació. “En el 77 supimos que había nacido una nena y yo fui a La Plata para ver si me la podía traer, pero los militares me hicieron volver de raje”, y hace un gesto como si le hubiesen apuntado con un arma de fuego.

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Placa en el Monumento de los Desaparecidos

Dice que recuperar a Adriana le generó “una alegría tremenda y tristeza a la vez”, y agrega: “Yo venía acá cada 24 de marzo para participar del acto en homenaje a los desaparecidos, traía un ramito de flores porque no sabía dónde llevarlo”. Mira la placa que dice “Violeta Ortolani formó parte de una generación que luchó en pos de una patria justa, libre y solidaria”, y como si le hablara a la chica con la que se crio como hermano, Rafael finaliza: “Cuarenta años trayendo una flor acá para ver si aparecía la nena, y ahora apareció la nena”.

Enlace relacionado: Los padres de Adriana, la “nieta 126”




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