31 de enero de 2018

Trabajadoras/es

Roberto Fernández, el líder de los colectiveros, llama al pacto social

Roberto Fernández, titular de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), se ha manifestado en favor de la continuidad del Triunvirato de la CGT. Pese a las declaraciones, hay algo que el líder de los colectiveros no reconoce: tiene miedo de ser investigado. Otro dirigente que se suma a la alianza "dialoguista" en medio de la reconfiguración de la central obrera. Por ANRed.


A contramano de la situación que se vive en la CGT, el titular de la Unión Tranviarios Automotor ha declarado que es necesaria "una mesa de diálogo con el sector empresario y el movimiento obrero". Fernández, que ha boicoteado el paro cegetista del 18 de diciembre, llama ahora a sus pares de la central obrera a "fijar políticas de Estado que nos permitan una recuperación económica y social". Esta posición, que descontextualizada puede parecer un llamado a la unión, no es otra cosa que una convocatoria a conciliar, entre empresas y sindicatos, los planes de Cambiemos.

Fernández aprovechó también para jugar su ficha en la interna de la CGT. El gremialista, que ha dado muestras de pleitesía con el Gobierno, se ha posicionado en favor de la continuidad del Triunvirato al declarar: "Lo que sí creo que ahora en vez de cambiar el caballo en el medio del río, hay que fortalecer al triunvirato y dejar los cambios de conducción para mejores tiempos". Sus dichos llegan un día antes de la reunión del Consejo Directivo de la CGT, donde Pablo Moyano buscará adhesiones para la protesta del 22 de febrero.

Colectiveros y Camioneros supieron tener su momento de unidad en la década de los 90’s, cuando integraban el MTA, de claro tinte combativo, en contra de las políticas neoliberales del menemato. Hoy, sobre un terreno similar, juegan posiciones contrapuestas. A diferencia del camionero, Fernandez sí tiene miedo de ser investigado: en el pasado, se han hecho públicas sus empresas off shore en las Bahamas, así como también sus campos en la localidad de Hendersson. Por esto, el dirigente abre el paraguas, se alía con Cambiemos y evita así correr la suerte del Caballo Suárez.

Con dos líneas divergentes, marcadas por la persecución política a las cúpulas de distintos gremios, el mapa sindical argentino vuelve a mostrarse fracturado. Por un lado, el Moyanismo, algunos gremios K y los firmantes del documento de Mar del Plata saldrán a confrontar con el Gobierno; por el otro, la UOM, la UTA, la UOCRA y las 62 Organizaciones Peronistas continuarán con su línea "dialoguista". En el medio de esta disputa quedan los despidos masivos, las paritarias a la baja y la latente reforma laboral.




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