3 de noviembre de 2017

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Trapped: el policial islandés que condena al fraude financiero

En el pueblo de Siglufjörður, en el norte de Islandia, cuya población es de 2.147 habitantes y sus fuerzas de seguridad son 3 policías, una serie de hechos impensados ocurren en el año 2015. La llegada de un Ferry y el anuncio de inversiones chinas para la construcción de un enorme puerto alteran la calma. El recuerdo de un incendio en el año 2008 se hace presente. Las menciones a la crisis económica que este país sufrió ese año, que valieron movilizaciones que tiraron abajo un gobierno y generaron el encarcelamiento de banqueros, están presentes en la serie. Más allá de los autores materiales, el fraude financiero ocupa un lugar central en la escena del crimen en una serie donde también se señala a la violencia de género, y las redes de trata, entre otros flagelos contemporáneos. Por Ramiro Giganti para ANRed


Es el año 2008, una pareja de adolescentes se oculta en un frigorífico de pescado para tener una aventura. Un incendio provoca una tragedia que será el precedente de la trama de la serie. No es casual que el comienzo del primer episodio de la serie que transcurre en el año 2015, sea en el 2008. En ese año Islandia sufrió una crisis financiera con algunas características similares a la sufrida en Argentina en 2001. Las movilizaciones generaron la renuncia de su primer ministro al año siguiente y una serie de procesos en donde su población, mediante un referéndum, decidió el no pago de su deuda externa además de enjuiciar y encarcelar a banqueros comprometidos. Desde el principio de la serie hay menciones a la crisis del 2008.

Para el año 2015, un gobierno de centroderecha estaba en el poder, con un perfil restaurador retomó negociaciones con el FMI y liberó a los banqueros. En la serie se percibe el descontento social con la clase gobernante aún un año antes de que, en 2016, una nueva movilización social obligue la renuncia del primer ministro al conocerse su nombre entre muchos otros denunciados por tener cuentas sociedades offshore en los “Panamá Papers”.

La rareza de un crimen en un pequeño pueblo, que a su vez es parte de un país cuyas estadísticas arrojan un crimen por año y que recién en 2013 tuvo su primer caso de un muerto en manos de la policía, le aporta un desconcierto que sería ajeno en las grandes ciudades. La llegada de un Ferry lleno de turistas y clandestinidad al puerto se vuelve el foco de las “alteraciones”. El anuncio de inversiones chinas para construir un puerto de dimensiones desproporcionadas y el contacto con la trata de personas vuelca el peso de un drama mundial sobre un pequeño pueblo de 2147 habitantes y 3 policías que aparentaba estar alejado de todo.

(Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=c9wH9uSuypA)

Las cuestiones “nacionalistas” también aparecen, por ejemplo frente al marinero del Ferry, de origen Danés su antigua colonia cuya independencia y rechazo a la corona siguen presentes, incluso su distinción con Islas Feroe, quien sigue reconociendo a la corona danesa como soberana. A pesar de ello, no deja de estar presente la influencia y conexión, por un lado con el “policial nórdico” tanto de la serie Forbrydelsen (The Killing), como con el cine. Quienes hayan visto películas nórdicas como la danesa “La cacería” (Jagten) dirigida por Thomas Vinterberg, o la noruega “Aguas Turbulentas” de Erik Poppe, van a encontrar una trama parecida en el personaje estigmatizado de Hjörtur. Se trata de un elemento que une a la serie con estas películas no solamente desde este personaje sino de otros: el cuestionamiento a las estigmatizaciones y las condenas categóricas a otros individuos. Muchos personajes de la serie terminan siendo distintos a lo que aparentan en un principio.

El contraste entre una generación mayor de perfil conservador con una juventud inquieta, los silencios y el secreto ante los tabúes, también se hacen presentes.

El aislamiento por las condiciones climáticas agrega tensión, el frío parece salir de la pantalla y se siente en la piel del espectador. También la calma de alguno de sus personajes: los silencios, las pausas, la tranquilidad de diálogos en momentos dramáticos, nos resultan llamativos. La humanidad en las fuerzas de seguridad es un tema de debate que atraviesa algunos episodios, tal vez allí radica la ficción. Sin embargo la institución tampoco queda absuelta, sobre todo desde los mandos superiores en su capital Reikjavik. La discusión sobre el trato a los detenidos en los interrogatorios está presente en la serie. También el uso de la palabra por sobre la violencia. Acá no hay héroes pistoleros con destrezas físicas ni “malhechores” que invitan al uso de las armas, sino un entramado social complejo donde una coyuntura adversa enfrenta a iguales detrás de un crimen mayor cuyo fantasma es la codicia. Ese, la codicia, es el único mal que la serie presenta como absoluto y. Todos se conocen en ese pequeño pueblo, pero a su vez no conocen sus secretos.

Parte de su encanto, y de lo sorprendente para quienes vivimos en la voracidad de una sociedad prepotente donde hay quienes avalan el linchamiento de un joven por robar un teléfono celular, o piden a gritos condenas a menores, es en esa calma y humanidad en relación a personajes estigmatizados o detenidos luego de haber confesado un crimen o ser sospechosos de haberlo cometido. Un llamado a la reflexión y defensa de los derechos humanos para quienes incluso cometieron un crimen. Detrás del delincuente también hay una vida.

Seguir hablando de la trama atentaría contra el interés en ver la serie por lo que solo quedan algunas menciones ajenas al argumento. Su director y creador Baltasar Kormákur, tuvo su reconocimiento en el filme “Reikjavik bajo cero” , una comedia Islandesa, en coproducción con Alemania y España, donde la influencia de Almodovar está presente, no solo por la actuación de Victoria Abril, y también su reciente película “Everest” cuya fotografía y paisaje permanecen en esta serie. La serie, cuya primer y una temporada cuenta con 10 episodios, tuvo su primer difusión y producción en la RUV, la cadena de televisión y radiodifusión pública islandesa, pero su éxito le valió la difusión en la BBC, y otras emisoras europeas. La serie se puede ver en Netflix, en su idioma original, el islandés, con subtítulos en castellano. Seguramente existan otras formas de acceder a la serie por internet.

Una segunda temporada de la serie fue confirmada por la RUV, contará con 10 episodios y será estrenada en 2018. Habrá que ver si en esa temporada estarán presentes los sucesos del pasado 2016, cuando su primer ministro se vio obligado a renunciar tras las movilizaciones populares al verse involucrado en los “Panamá Papers”, como también si aparece alguna referencia al histórico logro de su selección de fútbol al clasificar por primera vez a jugar el mundial. Seguramente no faltarán elementos coyunturales que complementen la trama de la serie.




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