2 de noviembre de 2017

Culturas

Prescindible y popular

Con ritmos rioplatenses, por un lado, y crítica social, política, cultural e historias cotidianas, por el otro, Los Prescindibles lograron el acto único de sacar un disco con poco más de un año de vida. Su formación, letras, música, perspectiva y futuro, en esta nota con ANRed. Por Santiago Nuñez


A las seis de la tarde está bajando el sol y cada vez hay menos luz en una casa ubicada sobre la calle Magariño Cervantes. Eso hace que sea necesario apurar la finalización de la “filmación de interiores”. En el living del hogar, el cantante de una banda musical sostiene un reflector deedlight con un guante de lana gris con puntos azules. “Las luces están re buenas, pensé que íbamos a grabar con un velador”, indica el guitarrista de esa misma banda, dejando claro que lo suyo son los acordes.
Al lado de ellos, el pianista juega a ser Steven Spielberg detrás de la cámara y piensa cómo mejorar las escenas. Los demás miembros de la banda esperan. Uno toca la guitarra, otro el saxofón, los que restan se aburren, pero lo que pasa es evidente: Los Prescindibles, una banda con menos de 2 años de vida, está grabando su primer videoclip. Y, lógicamente, decidieron hacerlo ellos mismos.

Los Prescindibles son una banda nacida en 2016 que mezcla tradiciones musicales populares varias. Influida entre otros géneros en el “nuevo tango”, el grupo desenvuelve en los escenarios una mezcla de este género con el rock, el candombe y ritmos de carácter bien rioplatense. Algunos de sus miembros se animan a colocar el jazz también como género influyente. Se caracterizan por llevar al escenario shows que mezclan talento musical con ironía política y hasta actuación. El próximo sábado estarán presentando su primer disco llamado “Volvieron los 90” en Galpon B (Cochabamba 2536).

En la casa de Cervantes el sol ya bajó “Cortamos jornada gente”, grita el pianista-director de cine. Todos aplauden. Ahora se puede jugar algún ping-pong. Se puede tomar una cerveza, mezclada con picada. Y charlar un rato.

Ya llegaron, sí señores, los muchachos Prescindibles

- ¿Quién fue el loco que les dijo de armar una banda?
- Yo agarro el guante

Nicolás Levit, cantante de Los Prescindibles, no lo duda. Fue él. El molesto que llevó adelante el proyecto de armar esta banda. Docente de primaria, Levit proviene del ámbito de la actuación. Llevó adelante varios ciclos de arte en el teatro Abre de Villa del Parque, donde conoció, por ejemplo, a Guido Bari, actual saxofonista del grupo. De hecho, no tiene problema en decir que la música no fue la primera de sus pasiones. “Nunca fui músico y no sé si ahora lo soy”. Y, tampoco, era su interés encontrarse gente de ese palo: “Yo hacía tangos y estaba buscando un guitarrista que me acompañe y me empecé a juntar con un par de violeros. Pero la cosa no estaba funcionando. Ahí dije ´no va el formato dúo, va el formato banda´. Dije ´vamos a ser un millón´. No me interesaba que sean todos de un mismo rubro musical”.

Entonces, Nicolás le mostró unos temas musicales a un conocido cercano. “A Germán lo conozco del profesorado, los dos somos maestros de grado de primaria”, indica. Levit habla de Germán Schiavinatto, también docente, guitarrista de la banda y uno de los que más compone, juntó con él, para Los Prescindibles. Nicolás también empezó a apalabrar a un baterista muy amigo, pero para que juegue de otro puesto. “A Santi por ejemplo, que es baterista, le dije ´vos no tenés que tocar la batería, tenés que tocar el piano´. Pero era todo una estrategia. Yo no sabía cuánto iba a durar esta banda y Santi toca en otros lados. Y esto no era una banda, era simplemente un proyecto. Como el teclado era una novedad dije ´vamos a engancharlo por acá´”. Nicolás habla de Santiago Bravo de la Serna, músico y profesor de guión. “Yo no sabía eso”, increpa Santiago a Nicolás, todo entre risas.
Levit, por otro lado, se encargó de encontrar un baterista para la formación musical de la banda. “Viene un amigo mío que se llama Guido y me dice ´che, te acordás de Nico, el que vive en Ituzaingó. Está tocando la batería´. Y lo primero que dije yo es ´que viva en Ituzaingó es un punto a favor´”. Así se sumó Nicolás Rozen, baterista de Los Prescindibles y trabajador de una fábrica de filtros.

Germán, ya tan metido como Levit en la banda, un día llamó a su amigo ´el colo´ porque les faltaba un bajista. “Tengo un proyecto musical que te puede llegar a interesar”, le dijo al pelirrojo Julián Sánchez Loria, estudiante de Bioquímica, quien aprovechó la banda para componer un tema que recuerda eternamente una noche en la que su San Lorenzo querido salió campeón de América. Y si él pasó su primera prueba, ya nada podía fallar. “El primer ensayo Germán no fue. Así que fui a una casa de desconocidos, con 6 desconocidos y llegué una hora tarde porque me había olvidado que íbamos a ir a ensayar”. El amor estaba sellado.

Y les faltaba un acordeonista. Y como la banda, según sus integrantes, busca borrar o al menos diluir la diferencia entre quién está sentado y quién está sobre el escenario, decidieron que lo mejor era invitar a alguien del público. “Sos el hincha que llegó”, le dicen a Darío Schiavinatto, hermano de Germán, ingeniero agrónomo e investigador del CONICET, quien llegó a ir a ver a la banda en vivo, y se terminó sumando. “Nico me hacía ojitos”, afirma, e indica lo que sintió en su nuevo grupo: “Fui espectador, fui a ver a mi hermano. A mí me costó entrar, porque yo venía de otros proyectos musicales. Las primeras veces toqué solamente un par de temas y sentí una cosa increíble. En otros grupos que tuve, todos tocan mirando para abajo, no mirándose entre sí, como tratando de que ´pase esto ya´. Acá, con Los Prescindibles es totalmente lo contrario.”

Cuenta, a su vez, que en su primer recital llegó tarde y se tuvo que subir por arriba del escenario, casi justo cuando la banda estaba haciendo una de sus clásicas primeras canciones diciendo: “Ya llegaron, sí señores, los muchachos Prescindibles”.

Letra y Música: Un saxo en un tango

“Candotangorock”, dice Bravo de la Serna, cuando le preguntan qué género musical tiene su banda. “Tocamos otros estilos pero nos sale candombe”, agrega Germán, quien también afirma que la banda encuentra reflejo en el llamado “nuevo tango”. Levit, por su parte, sentencia: “Somos una banda de música del Río de la Plata”. La verdad es que son un poco de todo eso. Funcionan como una banda de rock, según ellos mismos admiten, pero también encuentran referencia en el tango, la murga, el candombe. “Todos podrían dar una respuesta diferente, y está buenísimo que pase eso”, afirman, pero Bravo de la Serna deja en claro cuáles son sus prioridades: “Las bandas que nos influyen son las que ponemos comiendo un asado”.

En ese sentido, consideran que todos esos estilos tienen un punto común. “El nuestro es un género social”, afirma Bari, y agrega Levit: “Esos géneros son así, la murga, el tango nunca van a estar despegados de lo que pasa en la esquina, en la cuadra”. El disco “Volvieron los 90”, efectivamente, toca temáticas sociales, políticas, culturales y hasta deportivas y sindicales. Tiene una canción “homenaje” a un dirigente gremial que se enriqueció en su labor, un culto a los industriales recibidos, a “Doña Rosa”, a una final de la Copa Libertadores, a los que cuidan la barrera en Nordelta. Mezcla historias cotidianas, de barrio, con una crítica social y política de fondo a esa misma cotidianeidad y un toque de ironía. “Las letras cuentan historias de una manera ingeniosa, no explícita. Tienen significados. Hay algunas más divertidas, pero también hay letras profundas y políticas”, explica Sánchez Loria. “Son cosas muy urbanas de las cuales todos estamos cerca. Son historias a las que tenés que seguirle el hilo. El otro día tocamos cerca de la gente, y el público parecía que estaba leyendo un texto, intentando descifrar la letra”, completa Germán.

Entienden, a su vez, que la colectividad en el rol del armado de esos mismos temas es algo fundamental. “El toque final lo damos todos. Si todos no están convencidos, el tema todavía está en un situación provisoria”, explica Germán, interrumpido en la última parte por Levit: “Y vivimos tranquilos con esa provisoriedad, porque nos encanta tocar en vivo”. Los Prescindibles, así, prueban sus canciones incluso pasados los ensayos, arriba del escenario. Pueden llegar a tener más de un género en una canción. Y eso lleva a Bravo de la Serna a afirmar lo siguiente: “Un saxo en un tango, yo nunca lo había escuchado”.

Nosotros nos hacemos cargo

Los nombres de las bandas siempre quieren decir algo, pero eso no siempre se sabe. Quizás ni sus propios protagonistas lo entiendan. “Jodíamos con hacer una banda llamada Los Prescindibles y el primer disco se iba a llamar ´podríamos no estar´”, dice, entre risas de todos, Levit. “No nos gusta estar atados a un significado muy fuerte”, agrega, pero el único que se anima a dar una definición más precisa es Bari: “Es prescindible que la gente sepa el nombre de nuestra banda”.

Quizás es difícil darla para no adelantar la clásica presentación de la banda, que empieza todos los shows explicando lo siguiente: “Nadie diría que John Lenon, el Indio Solari o Lucía Galán son prescindibles para sus bandas. Nadie diría que Batman, Superman o el Detective Marciano, son prescindibles para el salón de la justicia. Pero hubieron (sic.) reuniones a las que Lucía Galán no asistió, y nadie lo notó. Hubieron (sic.) asaditos a los que Superman no asistió, y nadie lamentó. Eso es porque todos somos Prescindibles, ustedes también (el público), sólo que nosotros nos hacemos cargo”.

Te bancaron la parada en la quinta de Olivos

El actual Presidente de la Nación Mauricio Macri asumió su cargo el 10 de diciembre del 2015. Un mes después, Levit comenzó a planear su macabra idea de hacer una banda. Con un disco llamado “Volvieron los 90”, imposible no preguntarse por la vinculación de la banda y la existencia (o no) de una confrontación con el espacio político que hoy está en el gobierno.

De la Serna responde afirmativamente, pero busca una explicación un poco más profunda: “Un amigo mío me dijo, cuando ganó Macri: ´Ahora lo único que nos queda hacer es comedia´. Estamos en un momento complicado y necesitamos pasarla bien”. Rozen agrega: “La política y el arte van de la mano”. Levit, con respecto a este punto, retoma una experiencia que ya tuvo la banda: “Nos ha salido la posibilidad tocar para el Gobierno de la Ciudad y nos daban plata y todo. Y dijimos que no.”

Sin embargo, la enemistad o la antinomia planteada por la banda no necesariamente encuentra al color amarillo porque sí, sino que es una crítica de fondo más fuerte al sistema político y social: “Bardeamos al burgués, más que al macrista. Lo que pasa es que el macrismo acentúa este rasgo”, indica Levit, y Sánchez desarrolla un poco más esta idea: “El macrismo representa claramente a la burguesía, a la derecha, a la oligarquía, a los terratenientes, a los propietarios. La banda va más en contra de todo eso que a encolumnarse detrás de un partido político”. Los Prescindibles, explícitamente hace una crítica a la “gente de Nordelta”, dueña de “perros labradólares”. Pero dejan bien en claro, en su primera canción, que al “turco querido” le “bancaron la parada en la quinta de Olivos”. Y el que vive en la quinta de Olivos, desde que Los Prescindibles salen a tocar, es Macri.

Pasar la gorra

“Hoy hacer vida cultural-comenta Levit-es complicadísimo. Cierran centros culturales todos los días.”. Una banda independiente debe afrontar un alto costo y muchas otras dificultades para poder subsistir. Pero Los Prescindibles entienden que esa carencia puede verse también desde otro lado. “Los artistas hablan la cultura desde la falta. Yo creo que hay que hacer esto con más alegría, con más optimismo. Ya estar saliendo a tocar a un lugar es cómo se sostiene esa crítica cultural materialmente”. De la Serna, a su vez, entiende que los centros culturales (que quedan) son muy populares porque “en momentos de crisis, la cultura es lo que más se quiere consumir pero lo que menos se puede”. Entonces, para que la plata no sea un costo, “hacemos los eventos a la gorra para que la gente pueda consumir esa cultura complicada de consumir en tiempos de macrismo”. Completa De la Serna: “si no pueden pagarlo, los invitamos nosotros”.

Nunca digas adiós

“Nunca digas adiós”, una de las frases de la segunda canción del disco, sirve para explicar que ellos nunca quieren terminar, siempre buscan estar en el mismo lugar. “En el futuro seguiría haciendo lo mismo que este año y que el pasado”, afirma Sánchez, por lo que entonces el futuro ya llegó. “Los primeros fanáticos de la banda somos nosotros mismos”, completa y se suma Levit: “Vos preguntás cuál es el futuro. Somos unos manijas. Estamos acá desde las 9 de la mañana de un sábado”. Y sus compañeros comparten esta idea, porque cuando “el colo” pregunta: “¿A qué hora mañana (domingo)?”, varios responden, al unísono: “A las 8”.




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