11 de octubre de 2017

Géneros

“Las y los profesionales que hacemos abortos tenemos que salir del closet”

En el marco del Día Internacional de la Lucha por la Despenalización y Legalización del Aborto, la médica tocoginecóloga Stella Maris Manzano visitó Córdoba para disertar en el panel-debate “En mi cuerpo yo decido. Ni una menos por aborto inseguro”, actividad llevada a cabo por la Campaña Nacional por el Derecho al aborto legal, seguro y gratuito Córdoba. Por Construir Salud para La tinta / Imágen: Colectivo Manifiesto


Desde que la Corte Suprema de Justicia (CSJN) confirmó la constitucionalidad del fallo F.A.L. dispuesto por el Tribunal Superior de Chubut, quedó ratificado en la Argentina el derecho que tienen las mujeres a decidir abortar pues, en los casos en que esté despenalizado, el acceso al aborto es legal.

A pesar que el Código Penal (art. 86) determina desde 1921 que la interrupción del embarazo es legal en caso de que provenga de una violación o cuando corra riesgo la vida o la salud de la mujer -salud entendida según la OMS como un complejo equilibrio entre aspectos físicos, sociales, económicos y psicológicos- durante décadas a las mujeres le fue negado este derecho.

En 2012, el fallo F.A.L. autorizó la realización de la práctica de aborto a una joven de 15 años de edad que había quedado embarazada como consecuencia de haber sido violada por su padrastro. La sentencia del tribunal chubutense se convirtió así en un hito judicial que sienta jurisprudencia respecto a que no existe limitación alguna a la práctica de un aborto legal y que además el Estado es garante del acceso a la salud pública y responsable de poner a disposición las medidas para concretar un aborto en forma rápida, accesible y segura.

Stella Maris Manzano, una de las médicas que participó de la interrupción legal del embarazo del caso F.A.L., dialogó con La tinta en el marco de su participación en una actividad de la Campaña Nacional por el Derecho al aborto legal, seguro y gratuito Córdoba.

—¿Cómo ves el panorama actual respecto del aborto en Argentina? ¿Qué avances hubo en los últimos años en garantía de estos derechos?

—En cuanto al panorama actual en Argentina, hemos avanzado muchísimo en sólo 5 años desde el fallo FAL. Cada vez son más lxs profesionales que se suman y cada vez es mayor la participación de médicxs generalistas, pediatras, ginecólogxs y psicólogxs en los hospitales y centros de salud de Chubut. En todo el país esto está pasando. Una mira Santa Fé, Jujuy, Buenos Aires, Neuquén, hasta en Córdoba misma hay gente haciendo.

Hemos logrado instaurar el tema: los abortos son legales y hoy por hoy tienen que ser hechos. Hemos logrado que la población empiece a escandalizarse cuando se niega el aborto a una niña violada o a una mujer enferma. Nos falta avanzar muchísimo en cuanto a la universalización de este derecho y nos falta avanzar mucho en que se entienda que la objeción de conciencia no es un derecho. De hecho cuando la ejerce un profesional no se puede llamar objeción de conciencia sino que es un acto de discriminación que el Estado está permitiendo ejercer a diferentes profesionales contra las mujeres.

Como médica tocoginecóloga, Manzano participó como perito en el juicio contra Abril, una médica generalista de El Maitén que en 2015 garantizó la interrupción legal del embarazo a una joven de 17 años que la solicitó (‘Maira’) y que por causas que no han sido esclarecidas falleció una semana más tarde en el Hospital Zonal de Esquel.

Durante el juicio oral y público, la Justicia no pudo probar que la muerte de la joven haya estado vinculada al aborto realizado por ‘Abril’ ni que haya incumplido ningún protocolo de atención. Ante ello, el juez José Oscar Colabelli absolvió a la médica residente de El Maitén acusada por el delito de aborto consentido seguido de muerte, pero la condenó a un mes de prisión en suspenso y a un año de inhabilitación por lesiones culposas.

“Actualmente el juicio a Abril se apeló la sentencia porque fue absolutamente injusta. Ella estaba imputada por realizar un aborto seguido de muerte haciendo alusión a la causal salud. La médica consignó que hacía el aborto porque no se pueden prevenir las enfermedades del tercer trimestre de embarazo (enfermedades como diabetes, aumento de la tensión arterial, alteraciones renales, entre otras, lo cual podría suponer un riesgo potencial para su salud) y porque un parto es mucho más peligroso que un aborto. El Código Penal avala el aborto bajo el causal salud, ya que el riesgo de contraer las enfermedades del tercer trimestre no se puede evitar de otro modo que interrumpiendo el embarazo”, explicó la profesional.

Antes de solicitar el aborto en el Hospital, la joven de 17 años se había realizado una ecografia en las que se evidenciaba un saco gestacional compatible con 7 semanas, en el cual aún no se hacia presente el embrión. Eso llevó a que la adolescente decidiera terminar el embarazo.

Stella remarcó que Abril logró no ser condenada por la carátula de “aborto seguido de muerte” gracias a que siguió todos los protocolos vigentes y lo consignó en la historia clínica.

—¿Qué consecuencias trae seguir realizando abortos en la clandestinidad?

—Grupos reaccionarios fundamentalistas nos tuvieron paralizadxs por un siglo con el miedo, y muchxs médicxs que podrían haber hecho abortos tranquilxs, al hacerlos en la clandestinidad han sido imputados a lo largo de toda la historia.

El socorrismo, las líneas de asesoramiento o las asesorías clandestinas, tienen la desventaja que dejan sumidas en la clandestinidad tanto a la persona que las practica como a la mujer que se realiza el aborto. Por otro lado, si somos profesionales pone directamente en peligro nuestro título y nos expone a la cárcel.

Puede que sea una buena estrategia en los lugares donde todavía no se han conseguido profesionales que respeten el derecho y que en la urgencia se provea a las mujeres de la manera que se pueda las pastillas pero no puede ser la única estrategia. A mi no me gusta el término socorrismo. Socorrismo habla de una persona en un nivel de superioridad que ayuda a otra, que le tira una mano.
Si entendemos la salud como un derecho y no como una mercancía nuestra meta es universalizar este derecho. Que sea libre, seguro, legal, gratuito para todas y todos. Ninguna organización feminista por sí sola va a poder universalizar el derecho. Las organizaciones no tienen los fondos necesarios, entonces jamás van a poder proveer las pastillas gratuitamente a quienes no las pueden comprar. Tampoco pueden garantizar la seguridad de las mujeres que necesitan abortar en el segundo trimestre las cuales requieren estar internadas.

Entonces tenemos que entender que a partir de fallo FAL 2012, lxs médicxs no tenemos que pedir permisos judiciales para hacer abortos ni en casos de violación ni mucho menos cuando es riesgoso para la salud. Tenemos que empezar a escribir. Yo creo que esto es lo realmente revolucionario. Es correr los márgenes de lo posible, empujar los bordes, como decimos muchas veces, y apuntamos a universalizar este derecho.

Los jueces no son intocables. Ellos para fallar tienen que hacerlo de acuerdo a la ley. Cualquier juez que hoy quiera negar un aborto legal se vuelve pasible de sanción. Entonces, es hora que nos demos cuenta el inmenso poder que tenemos medicas y psicólogos sobre todo y que lo empecemos a usar para el bien.

El rol de las organizaciones feministas en el aborto legal

Para Stella, el desafío más grande que tienen las organizaciones feministas en este momento es seguir difundiendo el derecho al aborto ”porque todavía muchas mujeres no saben que el aborto es legal y siguen pensando que en este país está prohibido”.

“Tenemos que organizarnos en todo el país, formar redes interprovinciales y en cada territorio, para comenzar a acompañar a mujeres que precisan abortar, y exigir por nota a los hospitales que el aborto se realice. Tenemos que asociarnos también con abogadxs. Tenemos que aprender a salir a los medios. En cuanto a lxs profesionales que hacemos abortos también tenemos que tener la valentía de salir del closet, de salir a los medios que hacemos abortos”, subrayó.

Y agregó: “Creo que también tenemos que seguir haciendo asesorías, informando cómo se puede abortar. Entiendo que es el momento de dar este salto cualitativo, que escribamos en las historias clínicas, que consignemos el motivo por el que realizamos el aborto las que somos médicas o psicólogas feministas”.

En Chubut hay numerosas líneas que se llaman “aborto legal”, donde las mujeres pueden llamar y se les informa quiénes son los profesionales, dónde pueden ir y cómo avanzar con la solicitud en caso que les pongan barreras y deban presentar una nota en dirección.

“Porque a veces a la mujer sola se la menosprecia pero cuando la ven en grupo esto genera presión en los hospitales, con amenazas legales incluso (…) Entonces, es el lema que leí en una remera del grupo Ketzal en Montevideo que decía que: ‘Salud no es estar medicado sino que es estar organizado’. Eso es tener una buena salud”.




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