18 de septiembre de 2017

Educación

“Los estudiantes secundarios le están dando una lección a toda la sociedad argentina”

Lo dijo Jorge Falcone, el hermano de María Claudia Falcone, durante la masiva marcha que realizaron estudiantes secundarios a 41 años de La noche de los lápices. Además, Leonardo Marcote quien hace poco publicó un libro narrando la biografía de Claudia, también participó del programa A mí no me importa, que se me emite por radio La Retaguardia. Por La Retaguardia.


Mientras participaba de la marcha del viernes pasado, conmemorando un nuevo aniversario de La noche de los Lápices, Jorge Falcone se mostró agradecido y contento de presenciar este momento de creciente lucha estudiantil secundaria, que incluso comparó con la de los ’70. Pidió reforzar la unión de los estudiantes con los obreros en contra del ajuste y celebró el aguante de los pibes y las pibas que frente a una enorme avanzada de la represión estatal siguen manifestando sus reclamos y peleando por sus derechos: “No sé si los chicos tienen conciencia de la página de la historia que están escribiendo en los últimos días respecto al movimiento estudiantil secundario. Por ejemplo, con la actitud con la que se han parado de manos respecto a la Secundaria del Futuro, un proyecto de ajuste en el campo de lo educativo como será el año que viene el proyecto de reforma laboral. Están inscriptos en el mismo torniquete que se están comiendo los laburantes. Hoy, como ayer, aquella consigna que cantaba mi generación, ‘Obreros y estudiantes, unidos y adelante’ me parece que marca un norte como para que los estudiantes no luchen solos. Si a Cambiemos le va bien en octubre la vamos a pasar muy mal. Va a haber un 2018 que va a ser un año de mucha lucha de calles. Me parece que los pibes están precalentando, con mayor o menor conciencia sobre esto. A esa política de shock impositivo, el Gobierno la ha comenzado a blindar con un incremento en la represión de carácter contrainsurgente. La desaparición forzada de Santiago Maldonado marca un cambio de etapa que intenta retrotraer a la lucha popular a los tiempos del terror. A la semana siguiente de la cacería que desarrolló el Ministerio de Seguridad en la desconcentración de la marcha por Santiago Maldonado en Avenida de Mayo, lo pibes pusieron 3000 estudiantes en (Avenida) Paseo Colón frente al Ministerio de Educación Porteño. Con eso le dijeron a Patricia Bullrich que se meta el miedo en el orto. En ese sentido me parece que le están dando una lección a toda la sociedad argentina. La sociedad argentina tiene que tomar nota y tiene que acompañar esta lucha. Lo digo como militante y también como padre”, comenzó relatando Chiqui Falcone, con una emoción que entrecortaba sus palabras.

La biografía: "Terminé de conocer a mi hermana con esta investigación"

Falcone expresó la importancia que tiene para él cada marcha por el 16 de septiembre y cómo la de este año fue tan especial por la aparición del libro que contiene la biografía sobre su hermana María Claudia. También reivindicó la lucha de los estudiantes secundarios de los setenta por encima del conocido reclamo por el boleto estudiantil: “Son días muy movilizadores. Este año, este aniversario coincide con la aparición de un libro con una biografía exhaustiva de María Claudia Falcone, que lo recomiendo, de autoría de Leonardo Marcote: María Claudia Falcone: Luchas revolucionarias en los bachilleratos de los años ’70. Completa una historia que, debo reconocer, yo conocía parcialmente. No es ninguna exageración si te digo que terminé de conocer a mi hermana al cabo de leer esta investigación de 7 años que entrevista a medio centenar de personas que me atrevería a decir que la conocieron mejor que yo. Este generación Millennials que está en la calle defendiendo sus derechos para que no los pasen por encima, ahora tiene una herramienta para ponerles los puntos en las íes al cuento de hadas que se ha escrito sobre La noche de los lápices, sobre esos inocentes objetores de conciencia cuyos objetivos morían en el Boleto Estudiantil Secundario. Los pibes que están luchando hoy por hoy saben que no era así. Había un sueño de una sociedad mejor. Este libro lo testimonia con una audacia y una exhaustividad que estaban faltando. (La lucha por el boleto estudiantil) fue un hito circunstancial en una lucha mayor que hizo pasar a los pibes a la historia de la mano de esa bandera. No me parece mal. A tantos años, 41 años, tenemos la obligación de llenar la línea punteada con una mayor complejidad en el relato”, pidió.

Leo Marcote: "En este contexto revivió todo lo que escribí en el libro"

Presuroso por irse para iniciar la marcha, Jorge Falcone dejó un mensaje de aliento a los jóvenes estudiantes secundarios que hoy se autoimponen la tarea de pelear por sus derechos y de lograr una mejor educación pública: “Lo único que tengo son palabras de felicitación para esta generación 2.0 por lo alto que está haciendo flamear la bandera de los chicos de La noche de los lápices”, cerró.

Así como lo adelantó Chiqui, Leonardo Marcote escribió el libro que recopila fragmentos pormenorizados de la vida de María Claudia Falcone, una estudiante secundaria que militaba por un mundo más justo. Marcote, también presente en la movilización, dejó sus sensaciones acerca del contexto que juntó a la marcha habitual de cada año conmemorando La noche de los lápices, con la de los estudiantes de las 30 escuelas tomadas que llenaron el lugar: “Es muy fuerte. Haber sacado un libro sobre una joven peronista revolucionaria y justo presentarlo en este contexto es muy fuerte. Es como que reviví todo lo que escribí en el libro. La lucha de María Claudia no fue solo por el boleto estudiantil sino que ella tenía una lucha diaria en su colegio, el Bachillerato Bellas Artes de La Plata. Estar en este contexto me hace revivir varios capítulos del libro que escribí. Si bien los contextos son distintos, la lucha de los secundarios de ayer y de hoy sigue siendo la misma”, inició su relato el escritor.

Acerca de estos contextos distintos, Marcote detalló que si bien “no existe esa escalada de violencia de los ’70”, en la actualidad “tenemos un desaparecido como Santiago Maldonado”. No es posible comparar con “las desapariciones de los estudiantes en aquel momento”, pero aseguró que “los contextos cada vez se están pareciendo más”.

Luego, Marcote se metió de lleno en el libro sobre Claudia y se refirió a su militancia: “En el caso de María Claudia Falcone, ella arranca el bachillerato de Bellas Artes en el año ’74. Su militancia es en resistencia. Son pocos meses del ’74 donde tiene una militancia suave, por así decirlo. Cuando muere Perón el 1° de julio del ’74, las organizaciones peronistas ya fueron blanco de la derecha del propio peronismo. Es una piba que arranca a militar en abril del ’74 y a los pocos meses se muere el líder. La UES, en la que participaba María Claudia, queda muy desconcertada y a la deriva. Sin embargo, ella continuó con su militancia hasta ser desaparecida el 16 de septiembre del ’76”, aseguró.

“Ella tenía su trabajo diario con su agrupación, con la UES. El trabajo del día a día era con el secundario. La primera acción militante de María Claudia Falcone fue precisamente una toma. Trabajaba en los barrios periféricos de la Ciudad de La Plata, en las villas. Cuenta su mamá que varias veces se llevaba las ollas y cacerolas de la casa para llevar a las villas y cocinar a los chicos de esos barrios. Ella tenía su grupo de amigas, su novio Roberto con el cuál iban a ver a Sui Generis. Era una piba común y corriente, pero con una gran sensibilidad social. Eso es lo que más la destacaba de otras”, recordó Marcote, repasando algunas de las anécdotas que figuran en el libro.

Falcone tenía una veta artística que retrata esa sensibilidad de la que habla el autor: “Era una excelente dibujante. Le encantaba dibujar. Esa facilidad que tenía la llevaba a los barrios. Se iba con su grupo de militancia y les enseñaba a los pibes a dibujar. Todo lo que sabía lo enseñaba. No se guardaba nada. María Claudia nació en un contexto familiar que la ayudó mucho en lo que después sería su personalidad de líder. Su contexto familiar es del peronismo revolucionario. Su padre fue el primer intendente de la Ciudad de La Plata por el peronismo. Su madre había sido delegada juvenil cuando Evita impulsó el voto femenino. Tenía un contexto familiar muy propicio para desarrollarse como líder en el bachillerato”, contó.

El escritor participó de una de las jornadas de toma que se desarrolló en la Escuela de Bellas Artes Rogelio Yrurtia y aprovechó para retratar a esta Claudia Falcone militante para que los estudiantes pudieran utilizar de espejo: “Fuimos a acompañar a los chicos de la toma y a hablar un poco de María Claudia Falcone. Quería acercárselas para que no se queden con la simple pancarta de un momento de su vida en el que luchaba por un boleto. Hablamos de las lucha de los ’70 y las de hoy, que siguen siendo las mismas. Traté de transmitirles a los chicos una María Claudia más par, más compañera, para que no la tengan tan solo como una silueta con fecha de desaparición. Los pibes se copan, les interesa mucho la historia de María Claudia. Les interesa saber quién era, qué pensaba, qué proyecto tenía y cómo la valoraban sus compañeros. Se coparon mucho”, cerró Marcote.




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