11 de septiembre de 2017

Derechos Humanos

El “uso político” del reclamo por Santiago Maldonado

Decir que la lucha por los derechos humanos en la Argentina tiene un “tinte” o “uso” político no es nuevo. No solo fue un argumento usado por los militares mientras perpetraban el genocidio, al afirmar que las denuncias en el exterior por las desapariciones eran parte de una campaña anti Argentina, sino que desde el retorno de la democracia fue usado por distintos gobiernos. Por @JoseComunicando.


En el libro “En camino al paraíso” de Osvaldo Bayer, en el artículo “Una noche triste para nuestra democracia”, (Berlín, 7 de agosto de 1985) el historiador nos recuerda un pasaje lamentable ocurrido a poco menos de dos años de haber retornado la democracia en Argentina; “Quienes durante ocho años luchamos en el exilio por la democracia en nuestro país, el 6 de julio último (1985) sentimos tristeza. Más, diría, una especie de náusea. Y escribo este término porque ése fue el sentimiento verdadero al escuchar el reportaje que la televisión alemana le hizo al presidente de los argentinos, doctor Raúl Alfonsín.

Fue un reportaje exclusivo para que lo vieran y escucharan los alemanes. El doctor Alfonsín atacó a las Madres de Plaza de Mayo. Dijo que perseguían un fin político. Las palabras textuales fueron: “Nosotros tenemos serias discrepancias con las actitudes de las Madres que en este caso están en una actitud política”. Y agregó esta terrible frase: “Creo que es altamente negativo para la democracia pensar en la defensa de quienes ocasionaron todo este trágico derramamiento de sangre en el país, con una concepción elitista yendo al terrorismo subversivo”.

Lo que se reclamaba en ese momento (al igual que hoy) era el juicio y castigo a los genocidas y saber que había ocurrido con lxs desparecidxs. Pasaron más de 32 años de aquella entrevista dada en la televisión alemana por Alfonsin y hoy, frente a la desaparición de Santiago Maldonado y el reclamo de su aparición con vida, la editorial del diario La Nación un día antes de haberse cumplido un mes del secuestro señalo que: “Entretanto, resulta absolutamente condenable que su desaparición se haya convertido en un instrumento político-electoral orientado a minar la legitimidad del gobierno nacional, atentando contra la sinceridad del propio reclamo”. Y subrayaron: “Las miserias de la política y el autoritarismo intolerante que anida en algunos dirigentes que actúan bajo la bandera de los derechos humanos han quedado tristemente de manifiesto en las últimas horas”. El operativo de embarrar la cancha por parte del diario de Mitre es absurdamente evitente.

Días antes, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, había rechazado la propuesta elevada por Ctera de llevar el caso de Santiago a las escuelas y acusó a los sindicalistas de querer "hacer política" con los chicos.

"Esto está en línea con el mal uso político. Llevarlo a un plano ideológico no corresponde. Lo más doloroso es utilizar a los chicos en estos casos", dijo el funcionario en una entrevista en radio La Red.

Las declaraciones y postura de Avruj, son un poco más sutiles que la del diario La Nación, al señalar que hay que evitar el “mal uso político”. Pero la campaña desplegada por el régimen macrista pretende sacar de todos los espacios públicos el reclamo por Santiago, tarea complicada en la actual coyuntura, debido en parte por la cantidad de circuitos de información que les salen de su control y censura.

Ante esta desesperante situación irresoluble para el régimen macrista, por el rumbo de las investigaciones distractivas, brevan de los viejos argumentos donde intentan plantear una falsa contradicción en el seno de la sociedad Argentina, al sugerir, la polarización entre quienes dan un “mal uso político” y quiénes no. Quedando en la segunda opción quienes pretenden que se salga de la agenda del debate social la desaparición de Santiago y en la primera quienes reclaman la aparición con vida de Santiago.

Bayer concluía su extensa reflexión de aquella indignante noche en Berlín, afirmando que: “Los verdugos de nuestra democracia siempre salieron de los cuarteles y de las antesalas de los poderes económicos”. Hoy, como no ocurriera antes en nuestra historia, esos dos factores se conjugan en un gobierno que pretende hacer creer al pueblo que reclamar por Santiago Maldonado es de mal uso político.




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