17 de agosto de 2017

Culturas

Salvadora: una artista de la molestia

Hoy se estrena en Cine Gaumont el documental “Salvadora”, un film en el que se explora la vida de Salvadora Medina Onrubia, madre, poeta y anarquista que vivió a contrapelo en su época, conocida mayormente por haber sido esposa de Natalio Botana y abuela de Copi. El film, cuyo guión, dirección y producción están a cargo de Daiana Rosenfeld, a quien ANRed realizó esta entrevista, llega a la pantalla grande para dar al público un completo recorrido audiovisual por la vida de uno de los referentes femeninos más transgresores de las letras argentinas, una mujer que, con la molestia como método, hizo con su vida y con sus letras un arte. Por Yamila Belén Martínez Pandiani, para ANRed.


¿Cómo surgió la idea de hacer el documental sobre Salvadora? ¿Qué te inspiró a recuperarla en una producción audiovisual?

Fue investigando acerca de las mujeres anarquistas a fines del siglo XIX, principios del siglo XX, y entre los nombres que aparecieron el de Salvadora me llamó la atención por su lugar. Una mujer de principios del siglo XX, anarco-feminista, madre soltera pero que estaba en pareja o casada con Natalio Botana, que fue uno de los hombres más poderosos de nuestro país, entonces era bien interesante también ver qué pasaba con esta mujer que desde un lugar de poder también ayudaba mucho al movimiento libertario. También me interesó su historia personal, su vida privada, como una anarquista millonaria, teósofa con aparentes contradicciones que logró, dentro de nuestra historia, cortar con todos los cánones establecidos en nuestra sociedad para las mujeres en esa época.

¿Cómo fue el proceso de investigación y realización?

Bueno, el proceso de investigación fue un poco complejo porque la verdad hablar de las historias de estas mujeres con tan poca visibilidad en nuestra historia hizo que me cueste un poco encontrar material, pero bueno, durante estos últimos años, sobre todo estas últimas dos décadas, se fue reeditando las obras y rescatando la figura, sobre todo gracias a las investigadoras del Conicet, que hicieron un trabajo espectacular acerca de las mujeres anarquistas de principios del siglo XX, como el de Dora Barrancos, María Eugenia Bordagaray, la verdad que unas genias… Vanina Escales, bueno, a pesar de estas investigaciones hay poco material, y lo que fui haciendo (a mi me interesaba que realmente Salvadora pueda contar su historia de una forma autobiográfica, de ahí la idea de poner una voz y un cuerpo con una actriz), que estuve casi dos años con eso, fue buscar en cada texto los dejos de autobiografía que fui encontrando, y la verdad que hubo un material muy interesante que me brindó uno de sus nietos (Federico Botana, que está en Londres), una autobiografía escrita por “la China” Botana (que es la hija menor de Salvadora) y por la propia Salvadora, donde cuentan su propia historia, y eso fue muy importante porque me sirvió para estructurar el guión y el relato y la verdad que es un material muy bueno.

Lo de la realización, lo que fui haciendo primero es armar el guión, y también consultar a los entrevistados, y desde ahí fue un trabajo bastante…yo digo artesanal, de collage, es una película que hice sola, que realicé sola la dirección, el guión, la producción, el montaje, el arte, la fotografía, porque quería un poco dialogar con el personaje como en la intimidad. Entonces, sentarme en la isla de edición e ir planteando cuestiones del montaje, ir y volver a filmar lo que iba necesitando… Fue bien bonito ese trabajo porque también el modo de producción me permitió una cierta libertad para la creatividad, y estuve un tiempo también con eso.

¿Cuál dirías que es la cuestión medular del film?

Es una linda pregunta (risas). Creo que hay algo medular, también tiene que ver con una motivación propia. A mi me interesaba mucho ver como dialogaba el mundo interno de una madre soltera, poeta, anarco-feminista, y más allá de los rótulos una persona que quiso hacer lo que ella quería en una época en la que todo eso estaba muy mal visto, digamos, así como hablando mal y pronto, y creo que hay algo de ese dialogo entre lo privado y lo público que me parece muy interesante de ver, qué sentía y cómo vivía una mujer que quería ser militante en esa época, una mujer que quería escribir, que quería que le vaya bien, tener éxito, y que también tenía que criar a sus hijos… También una persona que cuestionó el rol de la maternidad a principios de siglo…que se cuestionó si fue o no una mala madre, una persona también que eso, que cortó con todos los cánones establecidos que se esperaba de una mujer en esa época…y a la vez, creo que vivió una soledad, una incomprensión total en su tiempo, y que probablemente también ahora sería incomprendida, porque toca temas muy centrales y a la vez muy en el inconsciente colectivo de la sociedad… rompe con todas las estructuras pero desde lo más profundo de su ser... no solamente desde los cánones establecidos sino realmente: ella decidió ser madre soltera, decidió tener a ese chico, decidió venir a militar acá, mientras a su vez, con toda su contradicción, se casó con el hombre que permitió y que apoyó la primera dictadura de nuestro país, que en algún punto institucionalizó las torturas en nuestro país también mientras ella hacía lo imposible por liberar a los presos anarquistas, ¿no? Creo que lo medular tiene que ver con eso: qué le pasaba, este enigma que es Salvadora.

Si tuvieses que decir cuál es el tema central de la vida de Salvadora, ¿cuál sería?

Es la soledad. Sí, la soledad como mujer incomprendida en su tiempo, la soledad porque no encajó en ninguno de los cánones, no estaba dentro del movimiento solamente como militante, completamente adentrada en ese mundo, tampoco digamos en el mundo millonario burgués de artistas internacionales de la época, como García Lorca, Neruda, y todos los artistas que circulaban por la casa de Don Torcuato en la que vivía con Natalio Botana, esa excentricidad absoluta… Creo que es eso, una mujer, como ella dice en su obra de teatro, “descentrada”, que no entra en ningún estereotipo de mujer de la época.

Cuando decías que “ahora también sería incomprendida”, ¿pensás que también estaría descolocada, por así decirlo, hoy, en el marco de una Argentina con un movimiento tan activo como el #NiUnaMenos?

Creo que estaría descolocada porque me parece que es una mujer que rompió con todos los cánones y porque no sé si estaría tan cómoda con los cánones actuales. Porque siempre iba un paso más allá, a eso me refería. Y… también porque creo que si bien la sociedad ha ido avanzando en ciertas ideas, todavía seguimos bajo un régimen patriarcal, que es algo que Salvadora no hubiera concebido como tal. Creo que si bien tal vez estaría más cómoda en algunas cosas, como la militancia actual en torno al feminismo, no es tampoco que ella tuviera particularmente ideas feministas, sino que ella iba un paso más allá de todos estos cánones y todas estas estructuras, a eso me refería.

Volviendo un poquito para atrás, a cuando comentabas sobre esa biografía a la que tuviste acceso durante tu investigación para hacer el documental, y cuando hablabas de la obra de teatro de Salvadora, ¿cómo definirías su escritura?

Es una escritura muy particular que mezcla por un lado los folletines, muy de época, con algunas cuestiones anarco-feministas, con ciertas historias de amor también… son un mix bien interesante sus obras… algunas cuestiones de teosofía también, ella estaba metida en el movimiento teosófico y de hecho siempre brindaba charlas y conferencias, fue una de las primeras en traer a Jiddu Krishnamurti, líder espiritual hindú, a la Argentina, entonces su literatura es bien interesante… A mi me llamó mucho la atención a medida que fui leyendo sus textos, porque por un lado encuentro una obra como “Las descentradas” con todo lo que conlleva, que habla de las categorías de mujer, las que no están de un lado ni de otro, las que no están a favor del sufragio, las que no son militantes completamente activas en las fábricas trabajando mil horas, habla de las mujeres que deciden separarse y perder a sus hijos…Y lo que tiene de interesante es que toca temas que molestan. Es como me decía una de sus investigadoras, Sylvia Saítta… hablando ya de temas tan adelantados para la época como el aborto, como el hecho de separarse para poder escribir, y de mujeres que dejan de ver a sus hijos por ese motivo. Porque deciden… es una literatura bastante difícil de encasillar.

Que rompió todos los cánones no está en duda: basta leer la carta que le escribió a Uriburu desde la cárcel para hacerse una idea de eso. A quien no conozca a Salvadora y quiera interiorizarse en su literatura, ¿cuál de sus obras le recomendarías? ¿Cuál de sus obras considerás que es la puerta de entrada a su mundo, ese mundo tan difícil de encasillar?

Creo que “Las descentradas”: es una obra que resume un poco lo que es Salvadora y el contexto en el que vivió. Es muy interesante también por lo contextual esa obra porque te da una pincelada muy sensible y a la vez te hace visualizar mucho lo que vivían las mujeres en esa época, la opresión, la maternidad, la militancia, creo que es muy interesante en ese sentido… y también un poco la rabia que tenían esas mujeres, creo, por no poder hacer lo que querían. De la carta a Uriburu, sí, creo que es una de las cartas más importantes de nuestra historia, podemos equipararla con la de Rodolfo Walsh en el ’77, la equiparo porque me parece que tienen una cierta valentía, una exposición, una denuncia fatal muy interesante para nuestra historia, son unos de los documentos más vívidos de lo que se vivió en ese momento y me parece genial (risas) bueno, eso es ya un juicio de valor, pero me parece muy interesante también como ella rechaza ese pedido de perdón de los intelectuales de la época por ser madre, mujer, escritora y demás y le explica a Uriburu que en realidad él le tiene que pedir perdón a ella. Es una carta espectacular, muy interesante.

¿Hay algún mensaje en particular que quieras hacer llegar a los espectadores a través de este documental? ¿Por qué estrenarlo ahora? ¿Algún motivo en especial?

La verdad que me pasa en general con todas las películas, que empiezo a trabajarlas porque es en algún punto un tema que me convoca, que me vibra, con el que estoy en sintonía, y de repente me doy cuenta que, sobre todo ésta en particular, está en un momento muy particular de nuestra historia, entonces es interesante que la gente vaya a verla, que puedan conocer la historia de nuestras mujeres anarquistas, en este caso la de Salvadora, que es una historia que es importante para nuestro país y que mucho tiempo estuvo invisibilizada o contada desde una mirada patriarcal, y creo que está bueno poder escuchar, si bien es una mirada subjetiva mía con respecto a Salvadora, un poco esos textos y lo que proponía ella en esa época porque es muy actual: en algún punto esas historias nos fundaron como sociedad y que estén invisibilizadas también habla de la sociedad que tenemos, así que está bueno empezar a rescatarlas.

En ese sentido que el documental se llame “Salvadora” va muy en esa línea, también en un dejar de ser “esposa de”, “abuela de” para empezar a ser conocida por sus propios atributos. Para ir cerrando, ¿qué tipo de repercusión esperás?

Exacto. Aparte con ese nombre… Cuando empecé a investigar lo primero que me vino es “Salvadora” porque la verdad que en un punto era la que salvaba las papas del fuego a los anarquistas, es muy interesante también cuando contaban que ella después de la dictadura les mandaba a los anarquistas tortas que adentro tenían limas a la cárcel para que los presos políticos pudieran escapar (risas), muy muy interesante. ¿Qué repercusión espero? La verdad que es una realización integral, una película con mucho esfuerzo, me gustaría que se vea, que se conozca la historia de Salvadora, y que se empiece a hablar de estos temas más en profundidad, porque si bien están siendo investigados todavía son muy poco populares, y creo que es muy interesante que se empiece a debatir de estos temas, sobre el anarco-feminismo y las mujeres en nuestro país, desde el origen ¿no? Así que espero que la vea mucha gente, que se difunda, y que vengan todos al cine, la primer semana sobre todo porque estamos en una situación algo complicada con la exhibición, sobre todo los documentalistas, así que para que pueda seguir en cartel y que la pueda seguir viendo más gente.

CINE.AR Sala Gaumont
Estreno: hoy jueves
En castellano: 15:50 y 20:00.




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