26 de julio de 2017

Teatro
Culturas

Cuando la tragedia se volvió comedia: “Hermanas”


Murió el hombre de la casa. Ahora, ¿qué hacer? “Hermanas” es una obra de la catalana Carol López dirigida por María Figueras que trata de una familia que lucha por no desintegrarse frente a la tragedia, mediante la comedia. Se presenta los viernes a las 23hs en El camarín de las musas (Mario Bravo 960, CABA). Por Nadia Salinas, para ANRed.


Después de terminar de escribir una reseña de una obra de teatro suelo hacer el mismo ejercicio: analizar cuánto tiempo me llevó escribirla. Entre ánimos de encontrar una mejor versión de la escritura que, no niego, a veces roza la obsesión, llegué a una única conclusión: las mejores obras son aquellas a las que puedo dedicarles horas frente a la pantalla sin ninguna otra razón que intentar transmitir lo buenas que son para despertar en otros las ganas de asistir a algo imperdible. Y la demora se debe a que mis intentos siempre fracasan.

Con “Hermanas”, desde ya anuncio que me rendí. Pero como bien dice Beckett, “Fracasa de nuevo, fracasa mejor”. Lo sorprendente es que mientras estaba en la función sabía que ésta iba a ser quizás la reseña más difícil de hacer por una razón fundamental: la dinámica de la obra, tan entretenida y atrapante, casi no me permitió abandonar los ojos de la puesta en escena para escribir cualquier tipo de comentario en mi inocente libreta. Porque ocurrió algo que no siempre se logra.

En esta obra de Carol López dirigida por María Figueras no se nos presenta simplemente un mundo, sino que se nos hace entrar en él. Lo brillante es la manera en que cada uno de nosotros termina siendo partícipe de la historia, abandonando el cómodo lugar de espectadores que ocupamos para ubicarnos en la categoría de expectantes. No nos dedicamos a mirar lo que ocurre con esa familia en esa cocina. En realidad esperamos con ansias que pasen cosas porque queremos saber todo: lo que pasó, lo que sienten, lo que piensan y lo que van a hacer. Es así que la obra juega con nosotros, distribuyendo la información acertadamente en flashbacks, repeticiones y elipsis que nos dejan las preguntas a medio formular porque, entre piano y piano, ya se nos pasa a otra problemática de otro personaje complejo sólidamente encarnado por cada uno de los actores.

Estos elementos propios del cine no son los únicos agregados que enriquecen a la obra. La fórmula que utiliza María Figueras para su dirección de “Hermanas” deja atrás la simple presentación del mundo conocido interrumpido por un acontecimiento para después terminar en un tranquilizador desenlace. “Hermanas” comienza con el punto de inflexión. Tres mujeres se paran frente al público. No sabemos nada de ellas, a excepción de un hecho que las convoca a pararse en ese lugar, juntas. Su padre, Ignacio, murió. Y desde ahí, todo es un caos porque de la misma manera que para nosotros ese mundo es completamente desconocido, para ellas también. Inés (Julia Catalá), Irene (Tamara Kiper) e Ivonne (Florencia Di Paolo) perdieron a un padre, Isabel (Elena Petraglia) perdió a su marido e Iván (Nicolás Romero) perdió a su abuelo. Y el día del entierro aparece Alex, el novio de Irene (José Escobar) marcando un nuevo comienzo para la familia.

Durante toda la obra se intenta responder a una única pregunta: ¿cómo continúa la vida sin ese denominador común? Son pocos, pero ¿se conocen mucho? Quizás la cocina no es un espacio lo suficientemente grande como para contener tantos secretos por mucho tiempo. Sin embargo, ante este panorama desalentador donde la pérdida se encuentra en cada rincón hay un elemento superador que envuelve toda la obra: las risas. Distintas risas, inocentes, carcajadas, cómplices, pero siempre amenazantes. Incluso ante cualquier adversidad, es mejor reír. O quizás pasar del llanto a la risa significa dar ese salto absurdo de lo desesperante de la tragedia a lo cálidamente común de la comedia. Porque uno siempre se ríe de lo que entiende, de lo que conoce.

El arte tiene el deber de dejar algo, de mover aunque sea un poco algún lugar de nuestra estructura para ubicarse en un rincón de nuestra reflexión. Quizás la razón por la cual siempre existe la dificultad a la hora de hablar de este tipo de obras sea por la misma causa por la cual vale la pena ir a verla. Porque todo se reduce a eso, a lo inexplicable. Vayan a verla y después me cuentan.


Ficha Técnica

Dramaturgia: Carol López
Actúan: Julia Catalá, Florencia Di Paolo, José Escobar, Tamara Kiper, Elena Petraglia y Nicolás Romero.
Vestuario: Ana Nieves Ventura.
Escenografía: Franco Battista.
Diseño de Luces: Matías Sendón.
Diseño Gráfico: estudiopapier
Asistencia de Dirección: Cecilia Milsztein.
Prensa: Marisol Cambre.
Producción Ejecutiva: Brenda Schraier.
Colaboración artística: Juan Branca.
Diseño de movimientos: Juan Branca.
Dirección: María Figueras.




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