11 de julio de 2017

España
Internacional

¡Qué orgullo de periferia!


Este año llegó a Madrid el World Pride, en la capital española famosa internacionalmente por sus fiestas del orgullo lgtttbiqp el pasado fin de semana se celebró el encuentro internacional. Los festejos se extendieron entre el 23 de junio y el 1 de julio y contaron con conciertos gratuitos al aire libre, siete escenarios diferentes, fiestas y exposiciones artísticas, en torno al barrio de Chueca, en pleno centro de la capital. El momento más importante del evento fue la manifestación mundial del orgullo LGTB que convocó a decenas de miles de personas. Por Lucía Sbriller y Nicolás Sambucetti, desde España, para ANRed


Madrid tiene una larga tradición disidente, hace cuarenta años que se realiza esta manifestación que ha ido creciendo en cantidad y en complejidad. Durante la masiva marcha de la semana pasada participaron además de las columnas de organizaciones disidentes espacios como la policía federal (policía pink) o católicos homosexuales, lo que genera reacciones diversas.

Evidentemente el significado y, sobre todo, el futuro de las fiestas del orgullo como se las conocen se encuentra en plena disputa. En este sentido entrevistamos a Pedro y a Alvaro quienes participan de la organización en el barrio de Vallecas de un espacio alternativo que busca resignificar el este evento devolviéndole su carácter reivindicativo: Qué orgullo de periferia!

“El orgullo periférico nació el año pasado, en el año 2016, intentando sacar el orgullo del centro de la ciudad, porque hasta el año pasado todo las actividades que se realizaban estaban concentradas principalmente en Chueca, y en menor medida en barrios como Lavapies o La latina (también ubicados en el centro de la ciudad). A partir de esa iniciativa el orgullo periférico se extendió este año por ejemplo a Vallecas”.

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World Pride Madrid 2017: Ayuntamiento

Respecto de la intencionalidad de este espacio nos explicaron que: “intentamos un poco diferenciarnos del centro, no es ser un antiorgullo, nunca lo presentamos como un antiorgullo, no es necesario luchar contra el orgullo y sería estúpido que se convierta en una lucha entre orgullos. Pero si el reivindicar un orgullo más social y menos mercantilizado, porque a la world pride la ha tomado el mercado totalmente, el capitalismo rosa. Intentamos modificar la imagen del homosexual rico, blanco, sano, queremos que sea un orgullo que este la gente parada (desempleada), que haya migrantes, que haya negros, que haya mujeres, que se vea la diversidad de la sociedad”.

“Otra cosa que está bueno de esto de ’qué orgullo de periferia!’ que discute el concepto de periferia, periferia social, no es que nos opongamos a chuecas o al centro, sino esto de somos periferia es romper un estereotipo que los medios de comunicación han replicado mucho y del que se han beneficiado porque es el que vende ahí no están incluidos inmigrantes, gente trans, gente que la única opción de ganarse la vida es la prostitución”.

Si bien el orgullo periférico surge el año pasado hay iniciativas anteriores que dan cuenta de disputas similares o en el mismo sentido: "La plataforma orgullo indignado nació con el 15M y se convirtió en orgullo crítico. Lo que ahora conocemos como orgullo crítico, que se ha organizado en lavapies, sobre todo vinculado al centro, al movimiento sociales en lavapies (que es un barrio multicultural que está en el centro de Madrid donde ha habido muchísimo activismo, muchísimos movimientos sociales, todo el movimiento okupa), surgió vinculado al 15M un orgullo indignado para posicionarse contra la mercantilización de los derechos, y es un orgullo muy posicionado”. Sin embargo agrega Alvaro que “en mi opinión no había conexiones con la comunidad, tiene representación en casas okupas en el centro de la ciudad de Madrid pero la periferia surge entendemos porque es necesario abordarlo desde la periferia”. Y Pedro en el mismo sentido: “Lavapies sigue siendo centro y aquí estamos nosotros en contacto con la gente más de periferia, realmente en los barrios más populares es donde vivimos casi todos, en el centro la gente que vive suele ser gente con pasta (con dinero), artistas o intelectuales, o turistas. Ahora mismo la world pride es como un parque temático, yo estoy a favor de la world pride, me parece bien que haya eventos y que aprovechemos pero hay que ver que no se convierta en un parque temático. Creo que cuando los partidos políticos entraron en la comunidad lo destruyeron todo, es cierto que hay que darle las gracias a estos partidos políticos de que legislan para la comunidad, pero claro un partido político siempre te pide algo a cambio, por eso para nosotros es muy importante que el movimiento sea totalmente apartidista, totalmente asindical…”. “Pero muy politizado”, concluye Alvaro. Se miran, sonríen, dialogan un poco entre si además de con nosotros. Reflexionan respecto de los distintos partidos que intentan acercarse a estos espacios que ahora resultan rentables en términos políticos, inclusos espacios como el PSOE o Ciudadanos (renovación política cercana en términos ideológicos al tradicional PP).

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World Pride Madrid 2017: La ingobernable casa okupada frente al Museo del Prado. Centro de Madrid.

Lo cierto es que el masivo evento no resulta negocio exclusivamente en términos simbólicos o políticos: “no sé hasta qué punto en el centro de Madrid hay gente que está apoyando a la comunidad homosexual por activismo o si es por dinero, ahora mismo vas por ahí y ves grandes centros comerciales y grandes marcas que hasta hace poco tenían contenidos abiertamente homofobos y ahora está lucrando con esto, ponen un anuncio con dos hombres. Antes daban dinero para apoyar partidos políticos que estaban en contra del matrimonio igualitario por ejemplo, el dinero lo cambia todo, el liberalismo lo cambia todo".

Sin dudas la fiesta del orgullo no siempre fue eso, y no es solamente eso, los significados se encuentran en disputa y aún permanecen plurales en cada espacio local. El orgullo vallekano surgió este año en terreno fértil: “Vallekas siempre ha tenido un tejido social muy antisistema, durante la dictadura por ejemplo fue un barrio que era muy activista, la fuerza que está teniendo es esa: que resulta muy fácil hacer un tejido, impulsar conexiones entre los centros sociales porque hay muchos espacios, y el barrio está políticamente muy posicionado, eso no pasa en otros barrios de Madrid”.

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World Pride Madrid 2017: Foro católico de Europa

“Una de las cosas que nos encontramos rastreando es que una de las primeras manifestaciones del orgullo gay fue en Vallecas, conseguimos contactar con ellos y eran sobre hombres, nos preguntamos porque no había mujeres ahí, vimos que esas manifestaciones se llamaban del orgullo gay, en aquella época eso era lo suficientemente transgresor como para incluir a todo aquello que era disidente, entonces ahí había trans, mujeres lesbianas. Una de las cosas que nos ha sucedido como sociedad es que el colectivo ha ido adquiriendo esa complejidad a lo largo de los años y ahora no se concibe hablar del orgullo gay, hablamos del orgullo lgtb. Todos los que estamos metidos en esas cosas nos parece muy importante hablar de lo lgtb. En chuecas también se habla de lo lgtb pero es mucha más la presencia masculina”.

Actualmente el orgullo vallekano encuentra a distintas personas disidentes, sin embargo esto seguramente es el comienzo y se plantean para el futuro dos retos, la integración con el movimiento feminista con el que actualmente hay coordinaciones y el diálogo con el sector migrante de la población que es un gran porcentaje del barrio y del cual hay muy poca representación en estas actividades.

Desde el orgullo periférico se realizó un comunicado de apoyo a la huelga de trabajadores/as del metro de Madrid para los días en que se realizaban los festejos. Esta medida fue muy discutida debido a la cantidad de gente que circularía por la ciudad, nos contaron que: “Una de las cosas que está teniendo esto es no solamente la reivindicación de derechos, de traer esto de tener barrios seguros pero a la vez libres, sino que por otro lado está la conexión con otras luchas, identificar diferentes actores dentro y fuera del barrio. Es decir es cierto que estamos hablando de los derechos del colectivo lgtb pero queremos también apoyar otras luchas sociales, yo creo que eso no ha sucedido en el orgullo crítico y en general cuando se habla desde las plataformas de derechos lgtb no hay puentes con otras comunidades, no hay puentes con otras luchas”.

Finalmente, entre tantas disputas, policías de rosa y emoticones con banderas multicolores, les preguntamos a los chicos que es para cada uno de ellos el orgullo:
“Cuando éramos jóvenes, el orgullo era un punto de encuentro, aunque parezca una tontería, cuando eres jovencito y no estas posicionado políticamente el orgullo es el sitio donde en primer lugar puede ir cuando no estás en el armario, puedes ir a disfrutar una fiesta con gente homosexual, yo creo que también por eso funciona tanto lo lúdico. Funciona como puerta de entrada, luego ya también es interesante que haya una puerta de entrada para el activismo político y el activismo social, pero, si bien hay gente que participa en el orgullo de una manera política creo que para el público en general, y para mí personalmente, fue la manera de entrar, de ver a la gente y sentirte acompañado, apoyado, sentirte que no eres un bicho raro. Por un día te sientes ’normal’, es un espacio seguro, es la única fiesta en la que puedes ser abiertamente homosexual, es un espacio de libertad y un punto de encuentro. Es cierto que no es el origen del orgullo o no es lo que se supone en general que es el orgullo pero creo que es lo que es. Para mí el orgullo era el primer lugar donde fui a ver mariquitas”.

"A mí no sé si me representa la palabra orgullo, no sé si tengo orgullo de ser gay, es que lo soy. Puedo sentir el orgullo que ha tenido la peña (la gente) durante años contra una heterosexualidad forzada, o han tenido que estar resistiendo años, toda la vida de ser como ser, quizás si el orgullo por ser resistente, un orgullo de lucha social. Me cuesta mucho que me represente un modelo tan mercantilizado como el que hay ahora. La palabra transformación me encanta, transformador, metamorfosis, eso es un poco trans también. Me encantaría ser parte de la transformación social, de la buena, que la gente se sienta barrio, que se sienta conectada a los demás, que se vuelva a lo local, me encantaría".

Vuelven a mirarse, terminan pensando juntos: “Orgullo vallekano orgullo de barrio, orgullo obrero, orgullo social, orgullo migrante, orgullo lo que sea… ahí sí que estaría bien, conseguir transformar la palabra orgullo en un orgullo integral no solo de mi identidad sexual”.




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