10 de julio de 2017

La Plata
Culturas

FICHADOS: crónicas para la memoria


Es difícil tomar nota cuando las luces están apagadas. Hace rato que no escribo y me mueve un impulso por garabatearlo todo: la empanada de carne, el sonido del vino entrando en el vaso de vidrio, el murmullo marica, el sudor de un amigo que está con fiebre, la estrechez para sentarnos, el compañero que no nos saluda porque está actuando de rati, la canción hecha poesía de Spinetta, el profe de las Bellas Artes, el saxo, el sexo, la DIPPBA. Todo ese rejunte de sentidos, camuflados y amalgamados en el Galpón de La Grieta un viernes lluvioso de julio, dio a luz a “Fichados: crónicas de amores clandestinos”, de Cristián Prieto. Aquí una crónica urgente de lo que fue esta presentación de un libro que se propone “reconstruir la historia de la putez”: la historia de persecución a personas por su orientación sexual. Por Natalia D’Amico para ANRed / Fotos: Pixel Editora


Post crucifixión

Afuera del emblemático Galpón de las Artes de la ciudad de La Plata, la gente fuma: todavía no arrancó. Pasamos por el stand de PIXEL, la editora del libro “Fichados: crónicas de amores clandestinos”, y compramos el libro. Cristián anda por ahí, risueño; quizás tiene un vaso de vino en la mano o quizás no. Trae puesta una camisa roja, furiosa, como las crónicas que están saliendo de la pluma de un periodista que también carga con las primeras fichas de su desviación, paridas allá por el año ’84 desde el gabinete psicopedagógico de su Jardín de Infantes en Bahía Blanca.

Con un plantel de artistas diverso, se pone en marcha la puesta en escena de Fichados de la mano del saxo de Charly Pineda. No hay tiempo de descanso y entra el profe de las Bellas Artes en voz de Quimey Figueroa. Una luz tenue, micrófono inalámbrico y unas hojas A4 en la mano de Quimey para dialogar con el profesor Martínez y el Joven Maravilla, protagonistas del primer capítulo del libro:

“Uno de sus alumnos indagó:

– ¿A usted lo quieren echar por homosexual?

–Sí, es así gurí. Parece que la Bustos inició un sumario en contra mío, por ideas izquierdistas y por amoral –contestó Antonio Martínez, limpiándose la transpiración de la frente con un pañuelo violeta.” [Fragmento de Fichados]

La lesa mariconidad

Fichados es, según su propio autor, “un intento de reconstruir las memorias maricas”. Surge a partir de una investigación profunda en los archivos de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, la DIPPBA y, en ese camino, lleva a Cristián a encontrarse con él mismo fichado, impulsándolo a reconstruir la historia de la putez, de su putez.

Alba Rueda, en el prólogo de libro, dice que “el investigador es autor y narrador, enlazando su vínculo eclesiástico con pasiones eróticas, militancia y persecución estatal. Este es el puntapié de un importante trabajo que enlaza el afecto, la disidencia sexual y la persecución de la DIPPBA”. Fichados es eso y todo lo que acontece en 18 y 71.

En el Galpón de La Grieta, Emiliano está en la piel del oficial. Antes de que comience el evento, camina con la mirada altiva, desafiante, como todo milico. Después de un tango a capella por Cintia Barrionuevo, entra en acción. En un monólogo intenso, recrea el capítulo dos del libro: una historia de amor y desamor de un oficial que se enamora de un revolucionario detenido, catalogado por los archivos de la DIPPBA como “amanerado”. El combo de intensidad está garantizado por el juego de luces manuales, perfectamente ensamblado con todas las actuaciones, pero principalmente en el monólogo del oficial.

A través de la ficcionalización de los archivos, Cristián Prieto construye tres personajes y tres historias que buscan ejemplificar la historia de persecución a personas por su orientación sexual en diferentes épocas históricas: antes de la sanción del Edicto Contravencional N° 8031/73 del año 1973, que criminalizó al colectivo hasta que fuera derogado en el año 2008; durante la última dictadura cívico–militar; y a principios de los años ochenta.

Después del oficial y el revolucionario, la grilla continúa con la presencia de “La Rami” en voz y cuerpo de Alejandra Ríos. “La Rami” es el tercer y último capítulo de esta saga de crónicas rabiosas y disidentes que resulta ser Fichados. Arami, en corsé negro y pollera blanca con cola, representa a “La heroína bahiense”, una especie de prólogo personal de Cristián que introduce al libro a partir de su propia experiencia como un fichado de los años dos mil. Arami lee a Cristián, suave pero con la fuerza desgarradora de la disidencia LGBT:

“No tendremos juicios de lesa mariconidad, no tendremos familiares que pidan aparición con vida. […] Para nosotras la memoria se clava como un taco aguja en nuestras espaldas cuando despedimos impávidas a las diosas de nuestras resistencias”. [Fragmento de Fichados: crónicas de amores clandestinos]

No hay armario que lo contenga

Dice Paula Bonomi, una de las craneadoras de este aquelarre de sentidos, que a Cristián “no hay armario que lo contenga”. Invita, así, al conversatorio de cierre con Pablo González por Pixel Editora; Alba Rueda, integrante de Mujeres Argentinas Trans y autora del prólogo, y el autor del libro, Cristián Prieto. Sentadxs sobre unos cubos de cuerina negra, la luz que se ciñe sobre ellxs y unas trescientas personas expectantes, comienza el final.

González, parado desde el campo en disputa de la edición, hablará de la autogestión, de las políticas de la afectividad y de la importancia de las políticas de la memoria. Dirá que Fichados es “un libro que amanece”, porque Cristián construye una mirada desde el deseo, siempre. Alba, por su parte, sitúa la vida trans en la realidad sañosa en que se desenvuelve, producto de la violencia y la represión, para remarcar la importancia de “tomar la palabra para reivindicar que somos un sujeto social y darle palabras a nuestras condiciones de vida”. La autora de la contratapa del libro agradece a Cristián porque volver sobre las raíces de la violencia hacia la comunidad trans es “saber de dónde venimos”. Se cierra su intervención con un aplauso cerrado, que se funde con la bienvenida a Cristián Prieto, la marica de Bahía Blanca que luego de investigar(se), parió a Fichados.

Luego de pasar la gorra para las compas trans de la ciudad de la doble moral, Cristián hablará de política, de sentires, de todo lo que lo llevó a preguntarse, a investigar, a escribir. Dice que investigar los archivos de la DIPPBA lo hicieron preguntarse cuánta de esta policía de inteligencia tenemos en la cabeza. En su relato, reniega con bronca del entramado burocrático estatal de la persecución, que llega hasta “el chongo de mierda que seducía para agarrar putos”. Habla de sistematicidad, desde el ángulo que denuncia al Estado por brindar presupuesto para hacer inteligencia sobre la disidencia.

La última microescena de la presentación de Fichados: Crónicas de amores clandestinos es el corolario para un evento colmado de sensaciones, como no podía ser de otra manera para una marica que fue fichada por los archivos de inteligencia de la policía, que habla de persecución sistemática, que está rabiosa. Como no podía ser de otra manera en un relato indispensable para continuar en la búsqueda por memoria, verdad y justicia. Por hacer justicia por lxs treinta mil, por desentramar las estructuras de persecución de las que se habla poco, por incomodar, por volverse mariposas en un mundo de gusanos capitalistas.

En esta noche de aplausos que auguraron buenas cosas, el cierre está a cargo de Quimey Ramos. Está colgada en una tela roja brillosa y de su boca agitada salen palabras de Pedro Lemebel: “no soy una travesti disfrazada de poeta… Hablo por mi diferencia”.




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