7 de julio de 2017

Nacional

Primarias sin primarias en estas elecciones

Para estos comicios de medio término solo habrá elecciones primarias en algunos pocos distritos y en algunas fuerzas políticas locales. Cumplidos los plazos de presentación de alianzas y candidatos todo está encaminado a las PASO primero y a las legislativas después. Se destacan el desinterés general de la ciudadanía, unas primarias que no serán tales, una polarización que por ahora solo es la confrontación de dos minorías intensas y por el momento la ausencia de debate. Cualquiera fuera el resultado final no alterará la relación de fuerzas en el Congreso. ¿Cuál es entonces la importancia de estas elecciones?. Por Eduardo Lucita


Se trata de elecciones de medio camino, esto es de renovación parlamentaria, que dada la relación de fuerzas actuales cualquiera fuera el resultado no alterará demasiado esa composición política. El gobierno seguirá siendo un "gobierno partido", que maneja el Ejecutivo pero que no puede decidir por su propia bancada en el Legislativo. Una minoría obligada a la negociación permanente con las otras fuerzas.

Primarias sin primarias

Las elecciones internas abiertas fueron convocadas por primeras vez en el año 2002 mediante la Ley 25611, en medio de la fuerte crisis de representatividad que hizo estallar el sistema de partidos, bajo el recordado lema "que se vayan todos". Sin embargo pocos meses después ante las dificultades del peronismo para conformar una alternativa política que superara la crisis la Ley de Convocatoria Electoral 25684/03, suspendió las primarias. La Ley Electoral 26571/09 repuso el mecanismo bajo la forma de Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO)
Para llegar a las elecciones de octubre próximo hay que atravesar las primarias de agosto, estas constituirán apenas un simulacro, que llevará tiempo y dinero, para que todo quede como dispusieron el dedo, las roscas y las gambetas de último momento, que decidieron la composición de las listas en la mayoría de los distritos. Solo habrá primarias en algunos y en pocas fuerzas políticas locales.

¿Qué importancia?

Si las primarias de agosto no cumplen los objetivos para las que fueron creadas (ver recuadro) y si las generales de octubre no modificarán sustancialmente la composición de las cámaras de Senadores y Diputados ¿cuál es entonces la real importancia de estos actos electorales? ¿Se trata solo de cumplir un acto rutinario o hay algo más de fondo?

Para empezar, las PASO, tal lo que hemos visto en estos días, terminarán siendo una suerte de compulsa, una gran encuesta, que puede orientar a los votantes para las legislativas. Dicho en forma más directa, puede que los resultados de agosto definan los de octubre.

Suele decirse: "gobierno que gana las elecciones de medio camino, retiene la presidencia" (así pasó en seis de las últimas siete elecciones presidenciales). Esto es central para el gobierno de Mauricio Macri, que para llevar adelante su programa de reestructuración productiva del capitalismo nacional requiere como mínimo de un nuevo período. Pero también estas elecciones son decisivas para Cristina Fernández de Kirchner, quien ha ganado centralidad política y que se asume como liderando la oposición, ya que de salir triunfante refuerza sus posibilidades de cara a las presidenciales de 2019 y afirmará su liderazgo en el peronismo. La crítica del pasado (corruptela incluida) vs. parar el ajuste, pareciera serán los rumbos de la campaña, está por verse cuál será finalmente el rumbo de terceras fuerzas.

¿Qué polarización?

Vista desde las fuerzas políticas en presencia esta confrontación, definida como una polarización entre "macrismo" y "kirchnerismo", lo es entre dos minorías intensas, que necesitan crecer sobre otras fuerzas o sobre la gran masa de votantes indefinidos, para imponerse.
El resultado electoral está abierto. A nivel nacional el que gane puede que lo haga por muy poco margen pero el resultado no será inocuo. Si triunfa Cambiemos verá reforzada su política de ajuste y reestructuración y será un fuerte indicador de que la derecha ha consolidado una base firme. Las posibilidades de CFK quedarían latentes aunque más débiles y el peronismo sufriría un nuevo golpe. Por el contrario, si gana Unidad Ciudadana se afirman las expectativas de CFK hacia el 2019; el macrismo perdería autoridad y se ingresaría en una fuerte crisis política.

El gran distrito.

Un caso particular es la provincia de Buenos Aires -concentra el 37 por ciento del padrón electoral, el conurbano alberga al 25 por ciento de las población nacional total- y es decisiva. Aquí todo parece ser divisible por tres: para el oficialismo la oposición va dividida en tres (UC, 1País y Cumplir), para el kirchnerismo, es el antikirchnerismo el que va dividido en tres (Cambiemos, 1País y Cumplir); también el peronismo va dividido en tres (UC; 1País y Cumplir), que pueden ser dos después de las PASO. Cabe preguntarse ¿cómo procesaría el peronismo una eventual nueva derrota en la provincia?

Es en este distrito donde Cambiemos hizo la diferencia en la primera vuelta del 2015, también es dónde más concentrado está el voto kirchnerista, que por el contrario se diluye en el interior del país. El frente 1País aspira como mínimo a retener su caudal electoral (y su bancada) y así mantener sus expectativas hacia el 2019.

Modelos no rupturistas.

Una mirada más profunda permite ver que esa polarización forzada esconde una disputa entre neoliberales y neodesarrollistas. Nada nuevo, esta disputa se arrastra desde los años cincuenta del siglo pasado, entre quiénes abrevan en las teorías neoclásicas o en las keynesianas (en estas última coinciden las tres fracciones peronistas). Más o menos Estado, más o menos mercado, más o menos distribucionismo. En última instancia entre dos modelos de acumulación y reproducción de capitales, claro que todo dentro del régimen del capital, sin que ninguna de estas corrientes lo cuestione. Mucho menos intentar sacar los pies del plato.

La izquierda anticapitalista.

Las elecciones de renovación parlamentaria son las más favorables para los partidos chicos, sobre todo para la izquierda, pero estas legislativas han adquirido otra dimensión en su proyección a las presidenciales del 2019. Si la polarización avanza hay espacios que tenderán a achicarse. Sin embargo hay que recordar que la izquierda anticapitalista ha consolidado una presencia nacional, una representación institucional nada desdeñable que es tenida en cuenta por todos los medios.
El FIT presenta listas en 22 de las 24 provincias y en cien distritos de la provincia de Buenos Aires, mientras que Izquierda al Frente es de menor envergadura pero también tiene su presencia. Ambas canalizan buena parte del esfuerzo de los sectores combativos y clasistas y están presentes en las luchas contra el ajuste y los conflictos sociales. Lamentablemente por cuestiones difíciles de desentrañar dividirán el voto.

La situación es compleja pero encierra una oportunidad para las fuerzas anticapitalistas. No solo para proponer medidas urgentes para la coyuntura sino también para señalar que las trabas para resolver los problemas que el capital causa en nuestra sociedad, y que ninguna fracción burguesa en el gobierno ha resuelto, se encuentra en el propio régimen del capital.

No superó los objetivos

Tres han sido los objetivos de la PASO: a) recomponer el sistema de partidos, privilegiando el bipartidismo tradicional; b) seleccionar por la vía democrática a los candidatos y c) establecer un límite (proscriptivo), para aquellos partidos que no superaran el 1,5 por ciento de los votos habilitados. Revisando las elecciones ocurridas desde el año 2009 a la fecha queda claro que de estos objetivos solo se ha cumplido el tercero.




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