5 de julio de 2017

Pueblos originarios

Siete años reclamando educación: "Dichosos los que tienen escuela"

La comunidad indígena Penqolé, perteneciente al Pueblo Pilagá, reclama desde hace siete años la asignación de maestros. Juana Segundo, presidenta de la comunidad, relata su historia, las dificultades que atraviesan diecinueve niños y la falta de respuestas por parte del gobierno provincial. Agencia Periodística Timbó


APT: ¿Dónde queda Penqolé y cuántos años tiene?

Juana Segundo: Penqolé queda a seis kilómetros de Las Lomitas, Formosa. Esta comunidad no es una comunidad nueva, sino ya venía hace muchísimos años. Somos la cuarta generación de los ancestrales que vinieron acá. Pero cuando hubo esa Matanza del año ´47 nos corrieron, nos mataron, nos quitaron la tierra y, bueno, somos el retoño que pudo rescatar lo poco que ha quedado. La tierra quedó muy poquita.
Pero siempre nos sentimos que somos dueños de esta tierra. Porque nosotros no vinimos después, somos el principio, vamos a decir. Porque los que fueron del Pueblo Pilagá somos de acá, no pertenecemos a otra provincia. Gracias a Dios que pudimos recuperar este pedazo que quedó, que ahora se llama Argentina. Pero antes no era Argentina porque los Pilagá ponían su propia costumbre, sus propias normas y usos y ponían los propios nombres de los lugares. Los que estuvieron primero, antes que los blancos, somos los Pilagá. Somos los más primeros, nosotros acá.

APT: ¿Qué está pasando con la educación en su comunidad?

Juana Segundo: Ya ahora estamos con el tema de la educación, que no tenemos derecho, la salud y no tenemos vivienda tampoco. Ahora estamos instalados hace más de diez años, porque estábamos escondidos, y somos veintitrés familias que no tenemos acceso a la educación. Estamos entregando censos y notas pero todavía estamos muy tranquilo de no salir a cortar la ruta porque estamos esperando la respuesta de la Delegada Zonal de Las Lomitas. Después del receso invernal parece que va a haber novedades. Ponemos la mano de Dios que sea favorable porque siete años de educación perdida para los chicos es mucho para mí. Creo que es una causa muy grave para los padres.

Porque si no tenemos maestros, no importa si no hay comedor o escuelita, pero ya tenemos edificio propio que es nuestra primera institución (la iglesia) que hicieron el esfuerzo los varones para aportar a la comunidad y que los chicos vengan y puedan educarse. Espero que sea favorable la espera porque hace más de siete años que estamos pidiendo que se designe un docente o un profesor. Estamos perdiendo un montón, hay chicos que no conocen el nivel inicial, la primaria y los que son un poco más adultos ya pierden la secundaria.

APT: Cuando realizan las presentaciones y reclamos, ¿qué respuesta reciben?

Juana Segundo: Siempre nos dicen: “No, porque ustedes están en trámite, porque la tierra es del Estado”. Viste que los políticos tienen sus propias excusas. Los políticos son así, no son capaces de ayudar a los que más necesitan. Pero cuando viene la campaña siempre somos partido justicialista. Estoy expresando así porque es la realidad que estoy viendo desde chiquitita hasta el día de hoy.

Ojalá que el gobernador nuestro se entere de nuestro reclamo, y que, cuando se entere, sabemos que se va a preocupar. Los que son referentes políticos, ellos mismos dicen que no. Pero no sabemos cuál es la idea del gobernador. No sabemos que es lo que piensa él, falta diálogo con el gobernador.

APT: Vemos que la propia comunidad comenzó a darle clases a los niños, ¿cómo surgió esa idea?

Juana Segundo: Mis hijas están organizando la educación de la comunidad. Gracias a ellas que pudieron terminar la secundaria. Ella son las que nos dan las clases ahora, mientras estamos en lucha. Ellas dictan clases y aportan sus propios gastos para el desayuno, algunos lápices, algunos cuadernitos. Ellas conocen el sufrimiento de los niños, se preguntan por qué estamos pasando por esto.

Siete años es muchísimo, nadie aguanta y más con el tema de la Asignación Universal por Hijo, es muy preocupante. Sin maestro, sin firma y sin sello no podes hacer nada en el ANSES. Te cortan directamente y ya está. Las madres que tienen hijos no tienen pensiones. Y acá no tenemos derecho de recibir la atención primaria de la salud, no tenemos vivienda porque estamos en trámite. Porque si hacés una gestión te piden primerito la resolución y ahí nos quedamos congelados. Pero sí, siempre estamos en pie. Aunque con trabas, pero igual seguimos reclamando.

APT: ¿Cuál es la importancia de la educación?

Juana Segundo: La educación para mí es muy importante, como mamá y como abuela. Pienso que la educación es sana. Cuando me pongo a reflexionar, porque yo no conocí la secundaria completa, y pienso que la escuela es una educación muy sana. Sin la educación los niños desconocen su propia identidad, no van a poder hacer trámites cuando nosotros no estemos, no van a aprender a leer y escribir. Esa es la preocupación más triste para mí.

Creo que el mundo blanco ya sabe. Si no mandan a sus hijos a la escuela, habiendo maestros, creo que los van a condenar. Pienso yo, pero no conozco como es la situación de un chico si no va a la escuela, si está bien o está mal. Yo no sé cómo es el mundo blanco. Si el blanco no manda a la escuela a su hijo qué pasaría, lo van a condenar o lo van a dejar en paz. Eso es lo que a veces me queda con duda.

Para mí, como mujer originaria, pienso que mis nietos, mis hijos tienen que estudiar, porque la caza, la marisca, la costumbre creo que se está perdiendo un montón. Y hay varias madres, que no son muchas, que están rescatando las costumbres nuestras, que son muy sanas. Estar en su propia comunidad, conocer su propia costumbre, su cultura. Ahora estamos viviendo en el tiempo que le dicen las nuevas tecnologías y eso es muy importante para nosotros también, tenemos que hacer la unidad de esas cosas.

APT: Sabemos que muchas veces hay personas que quieren dar una mano desde su lugar, ¿ustedes qué pueden decirles a ellos?

Juana Segundo: Siempre solicitamos a instituciones o padrinos rurales que traten de comunicarse con nosotros para que podamos recibir alguna pequeña ayuda. Para la huerta, para vestimenta, para útiles escolares para los chicos. A veces me pongo a pensar a las tres de la mañana, cómo hago yo. Porque los chicos están sufriendo. Como presidenta de mi comunidad me preocupa la salud, la vivienda, la educación de mi comunidad. Nosotros seguimos insistiendo para que nos den una mano, una ayuda. Dichosos los que tienen escuela, reciben alimentos, ropa, útiles y calzado. Pero nosotros estamos en cero, totalmente. Hace más de diez años que estamos sufriendo.




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