4 de julio de 2017

Culturas

La vida es juego: “Lo único que hice fue jugar”

La vida de pueblo puede llegar a ser difícil si no sabemos jugarla. Entre recuerdos y peleas, Manuel, con tan solo 7 años, intenta sobrevivir a los cambios y a su familia sumergiéndose en su imaginación, jugando a ser niño y a ser feliz mientras todo lo que conoce se desmorona. “Lo único que hice fue jugar” es una obra de Sebastián Irigo. Se presenta los lunes a las 20.45 en Espacio Callejón (Humahuaca 3759). Por Nadia Salinas para ANRed.


En la casa de Manuel la mesa está servida. Se sientan todos juntos a comer entre juegos y charlas después de un día de colegio y trabajo. El living de la casa donde se desarrolla la obra crea un clima hogareño de aparente paz, previo a la tormenta. Es el espacio común, donde no hay puertas que separen a unos de otros o que permitan crear la intimidad inherente a cualquier secreto. La familia está completa pero “¿Fuimos felices todos juntos?”. Esa es la pregunta que dispara la obra. Manuel (Gerardo Chendo) es un hombre que va a cumplir 40 años esa noche y no conoce la respuesta. Así, nos empezamos a cuestionar esa pose de una familia de pueblo y entramos en el mundo de los recuerdos de un hombre que intenta comprender su propia historia.

La indagación del pasado como método para conocer el presente es un tema recurrente. Ante el corriente interrogante “¿qué pasó?”, el director y dramaturgo Sebastián Irigo elije contestar con el armado de una obra poco común. Los recuerdos de Manuel que simplemente podrían ser narrados, en este caso son representados a través de las grandes actuaciones de Laura Oliva, Federico Buso, Sebastián Politino y Josefina Scaglione. En “Lo único que hice fue jugar” viajamos en el tiempo casi de manera imperceptible en búsqueda de una respuesta reconfortante que nunca llega. Marcela es infeliz con su marido, un jugador que pierde todos sus ahorros arruinando las vacaciones familiares, y lo deja para rearmar su vida en la ciudad. Mientras el mundo familiar se desmorona adelante nuestro por culpa del juego, Manuel encuentra en ese problema un refugio. A través de sus propios juegos crea mundos imaginarios que lo alejan de la dolorosa realidad. El drama familiar se presenta desde la mirada de un niño exento de cualquier culpa de lo que ocurre con su familia. Esta es la inocencia infantil -muchas veces es considerada de manera errónea como un obstáculo para comprender situaciones de adultos- que nos permite ver con claridad una historia de secretos y mentiras. Porque los niños juegan con sus muñecos, pero ¿cuál es el peligro de los juegos que juegan los grandes?

Nota de color: la obra está ambientada en la década de los ochenta. Los momentos musicales que se presentan de la mano de Stevie Wonder y Valeria Lynch completan una realidad y época determinadas. También sirven de momentos de descanso previos a cada momento dramático. Todo en la obra es un juego, una montaña rusa que nos pasea por distintos recuerdos clave de una vida.


Dramaturgia y dirección: Sebastián Irigo
Elenco: Gerardo Chendo, Laura Oliva, Federico Buso, Sebastián Politino y Josefina Scaglione
Coreografía: Vanesa García Millán
Musicalización: Sebastián Irigo
Vestuario: Analía Morales
Iluminación: Sebastián Francia
Escenografía: Julieta Kompel
Realización Escenográfica: Gianni Foschiatti – Daniel Padilla
Fotografía: Pablo Tesoriere
Diseño Gráfico: Matilde Pizzorno
Comunicación Digital: Andrés Rovetto
Prensa: TEHAGOLAPRENSA
Asistente de dirección: Roberto González Segura
Asistencia Artística: Nadia Crosa
Dramaturgia y Dirección: Sebastián Irigo




¿Un mensaje, un comentario?

moderación a priori

Este foro es moderado a priori: tu contribución sólo aparecerá una vez validada por un/a administrador/a del sitio.

¿Quién eres?
Tu mensaje
  • Para crear párrafos, deje simplemente líneas vacías.