27 de junio de 2017

Culturas

El tercer apetito

Los domingos a las 19 hs se presenta en el Teatro Damero (Dean Funes 506) “El tercer apetito” de José Luis Arias, Alejandra Sánchez. La obra en tanto unipersonal desarrolla la complejidad del acto creador y el sentido del arte en relación a la creación culinaria y el valor de las ideas y la propiedad de las mismas. Por Hernán Bayón para Anred.


Una obra verdadera de teatro es mucho más que un argumento, que una historia que se representa para dar forma a un mundo de personajes y situaciones: también es un misterio que el espectador tiene que explorar hasta llegar al centro de una revelación existencial. En “El tercer apetito" ese misterio reside en el alma de un cocinero que en su maestría de chef busca crear un plato único, una obra personal con un sabor que perdure en el paso del tiempo.

Su discurso es un monólogo que vincula a la cocina con el arte, cocinar es un arte y como en el arte la maestría lleva trabajo: las ideas llevan trabajo y sobre ellas el plagio de los discípulos es un peligro latente. En la cocina él es un rey todopoderoso que de a poco se traslada por una cocina entre ollas, sartenes , hornos y cajas donde se apilan cintas grabadas con su voz. Grabaciones que se vuelven testimonios de un diálogo consigo mismo, con el arte culinario en un pensamiento que se nutre de metáforas y alimentos a partes iguales. Pero, la creación o mejor dicho la búsqueda de una obra trascendente a veces se cobra un precio subastado por la obsesión: un camino sin retorno que se llama desesperación.

Como una moneda de la vida, en lucha consigo mismo, el hombre busca en el cocinero realizarse, intenta crear un sabor nuevo, inigualable. Y también escribir un libro para dejar un legado de su gran obra y experiencia en la cocina. Para eso, necesita recuperar el origen y las comprobaciones de sus ideas más grandiosas. Necesita, en definitiva, vencer su hambre de grandeza. Y el hambre, dice en una de sus cintas, es el enemigo más antiguo del hombre. En esa frase se cifra el impulso de dar sentido a su misión. Cocinar es la forma de vencer al enemigo, propio y ajeno. Alimentarse sí, pero no de cualquier forma, sino de a poco lentamente hasta saciar la necesidad esperando que vuelva la próxima batalla. El hambre en cada hombre es la insatisfacción, la necesidad biológica de alimentarse pero también puede ser el vacío más profundo existencial que clama ser llenado.

Según su filosofía hay tres apetitos: el primer apetito es el biológico; el segundo es el del asombro con la carta; pero el más importante es el tercer apetito: el apetito que nace de la creación y que tiene voz propia, una voz original en cada obra de arte, un sabor original y reconocible en cada guiso, en cada comida donde se revela la mano del verdadero artista. Crear no es fácil, y él lo sabe. Se necesita tiempo, trabajo y lo que es más importante: templanza. Resistencia ante la incomprensión de la propia genialidad del artista, del valor de sus descubrimientos; y también paciencia ante los intentos fallidos de la obra, paciencia para sostener una vocación que solo él puede entender. ¿Y por qué solo él puede entender la dimensión del sacrificio consagrado a su arte? Por reconocer un llamado.

Muchas veces se ha relacionado a la locura como a un llamamiento divino, una misión donde se habita una nueva dimensión de la realidad ajena al resto de los mortales. En otras épocas de la historia también la han tomado como una desconexión o un aislamiento del mundo de la cordura. Lo cierto es que el artista que hace de su búsqueda de la obra maestra su único camino vital muchas veces alimenta un peligroso fanatismo. Un culto no solo a sí mismo sino también a un ideal inalcanzable. Y por lo tanto irrealizable. El artista cocinero lucha contra la imperfección de la forma para alcanzar lo absoluto. Y muchas veces ese absoluto termina en la locura, en la dimensión o el asilamiento del mundo. El final de “El tercer apetito” ,y su búsqueda de un sabor sin igual, deviene en un lógico y sorprendente clímax que no es sensato revelar.

Construido sobre un texto sólido en la dramaturgia, una actuación notable de José Luis Arias y una puesta en escena precisa en su ambientación de una cocina de un chef, El tercer apetito se vuelve mucho más que una gran obra. Despierta el misterio que hay en lo profundo de todo gran arte, y la locura que a veces alimenta su expresión, la necesidad de dar voz a la voracidad de la experiencia de buscar un sentido por el que estar vivos.

Ficha técnico artística
Dramaturgia:
José Luis Arias, Alejandra Sánchez
Actúan:
José Luis Arias
Voz en Off:
Guadalupe Cácharo, Eduardo Fischer, Estanislao Niklisson
Escenografía:
Victoria Papurello
Sonido:
Guillermo Cácharo, Claudio Turica
Fotografía:
Estanislao Niklisson
Utilero:
Enzo Giordano
Comunicación:
Cheteatro!
Entrenamiento vocal:
Patricia Douce
Asistente de producción:
Lucila Chedufau
Producción:
Lorena Illoldi EL ALEPH
Colaboración creativa:
Guadalupe Cácharo
Dirección:
Alejandra Sánchez
Web: https://www.facebook.com/eltercerapetito/?fref=ts
Duración: 70 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos
TEATRO EL DAMERO
Dean Funes 506 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 20602278
Entrada: $ 200,00 / $ 180,00 - Domingo - 19:00 hs




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