15 de mayo de 2017

Juicio A La Policía de Macri
Derechos Humanos

Juicio a la Policía de Macri - Día 3: La amnesia viaja en patrullero

La tercer audiencia del juicio a tres efectivos de la Policía Metropolitana por disparar con balas de plomo a comunicadores populares en 2013, que estaba pautada por el tribunal para las 10, comenzó pasadas las 11, nuevamente con una sala llena de figuras que fueron a acompañar a los baleados por comunicar, como Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora (que ya se había hecho presente el viernes), Carlos “Sueco” Lordkipanidse y Susana Ancarola, del Encuentro Memoria Verdad y Justicia, y el diputado Juan Carlos Giordano de Izquierda Socialista-FIT. Esta audiencia estuvo dedicada a los testigos presentados por la defensa de los policías, quienes continuaron con la línea del viernes pasado de declarar que no recuerdan nada, ni hechos ni nombres, que no estuvieron aquella noche en la zona de los hechos, y que no utilizaron balas de plomo para reprimir aquella noche. Por www.juicioalametropolitana.com


“Hola, permiso”

Con respecto a los testigos, volvieron a desfilar por el banquillo testigos que no recordaban nada, poco o difusamente, en una clara muestra de ocultamiento corporativo de las fuerzas, como ya había sucedido con algunos testigos el viernes pasado. No se presentaron el oficial Javier Esteban Morel, el subinspector Sebastián Andrés Ríos, el cabo Jorge Adrián Molina y el principal Daniel Alejandro Morales. El oficial Luis Eduardo Isla, que también estaba citado como testigo, no se presentó porque ya no pertenece más a la fuerza de la Policía de la Ciudad. Sin embargo, el fiscal se ofreció a seguir buscándolo porque es un “testigo fundamental”, petición a la que los jueces hicieron lugar.

Por su parte, la defensa de los policías acusados solicitó desistir de los testimonios del subprefecto Daniel Gallián Martínez y los oficiales Javier Esteban Morel y Gustavo Nicolás Nichea, pero como éste último se encontraba en la sala se lo solicitaron igualmente al testimonio. El fiscal solicitó que se incorpore la lectura de lo declarado por el subprefecto Martínez en su primer testimonio.

La ronda de testimonios comenzó con Carlos Abel López, que actualmente es inspector de la Policía de la Ciudad y subinspector en la Policía Metropolitana en 2013. Asimismo, relató que antes de estar en éstas fuerzas pertenecía a la bonaerense. El fiscal le recordó que en la madrugada del 13 de marzo de 2013 se presentó en el Hospital Durand (donde se encontraba Germán de los Santos, uno de los comunicadores heridos con plomo) y le preguntó qué recordaba de aquella noche. “Recuerdo claramente. Era jefe de servicio y fiscalizador de la comuna 15 – relató – Me acerqué al hospital para contactar si había ingresado una víctima con lesiones. El hospital quedaba por fuera de la comuna 15, pero es normal que yo vaya ahí. Cuando llegué hablé con un efectivo de la Policía Federal (no recuerdo su nombre). Discutí porque la Federal me decía que era su distrito. La Federal llegó antes, por eso se hacía cargo porque era procedimiento suyo. Eso era lo común en aquella época”.

El inspector López continuó relatando que se peleaban para ver de quién era el procedimiento, que ingresó a la guardia a ver al herido y solicitó datos para luego informar, aunque no recuerda quién era el herido. Declaró que el herido le pidió los datos a él y lo empezó a insultar, por ser parte de la Metropolitana. También contó que el herido estaba acompañado en el hospital por unas 15 personas en un clima “hostil para con la Metropolitana”. También indicó que como el herido no llegó por ambulancia, la policía no tomó conocimiento de que había un herido de bala de plomo y que él toma conocimiento de que Darío de los Santos había ingresado al hospital en un auto particular. Y volvió a repetir que la Policía Federal se hizo cargo, aunque no recuerda el nombre del oficial de la Federal con el que habló.

Luego se contradijo diciendo que el operador del comando lo desplazó al Hospital Durand para saber si había alguna persona herida de arma blanca o plomo, ya que o estaba enterado o no estaba enterado de que había un herido grave en el hospital. Sin embargo, el entonces subinspector de la Metropolitana insistió con que De los Santos lo “trato mal”, y que tanto el comunicador herido como las personas que estaban afuera insistían con que la Metropolitana lo había herido con plomo, pero dice que hasta ese momento él “lo desconocía”.

La abogada de los dos comunicadores heridos, María del Carmen Verdú le preguntó si habló con algún médico al llegar al hospital, a lo cual respondió afirmativamente aunque aclaró que fue sólo “de rutina, de procedimiento ordinario” sin dar más especificaciones. Afirmó que sólo saludó a los médicos y pidió permiso. Allí el juez intervino repreguntando sobre qué habló con los médicos, y López contestó: “Hola, permiso” (sic), y aclaró que no era necesario hablar más ni pedir diagnóstico. Ante este testimonio la defensa no quiso hacer ninguna pregunta.

Fogonazos que ven todos en la sala, menos el testigo

El segundo testigo de la jornada fue el oficial Gustavo Nicolás Nichea, oficial mayor de la Policía de la Ciudad, que antes era bombero de la Policía de la Provincia, quien declaró que la noche del 13 de marzo de 2013 se encontraba en la base en Chacarita, y que ahí Ledesma (uno de los imputados) toma conocimiento del conflicto en las inmediaciones del Teatro Gral. San Martín, además de que ellos siguieron lo acontecido desde la TV. Nichea declaró que esa noche Ledesma separó dos escopetas calibre 12/70 y 4 cajas chicas de cartuchos AT (anti tumultos) de 25 cartuchos cada una, y la repartió a cada uno de los cuatro agentes a estaban (Morelia, Acosta, a él y otra se la quedó Ledesma). Informó que sólo habían dos escopetas. Detalló que se desplazaron a la zona del Teatro San Martín. Allí se desplazaron a pie por la calle Sarmiento hasta Montevideo, y se encuentran con el comisionado Masulli, quien informó que estaba herido. Nuevamente escucharon pedido de apoyo, y Ledesma se fue a apoyar al lugar, hasta Montevideo y Corrientes, donde sobre ésta última avenida ven al BRI y al DIC. Se posicionaron del lado izquierdo (sobre la calle Lavalle), detrás del BRI (detalló que los 4 siempre avanzaron juntos), y detalló que allí escuchó tres detonaciones, “una más fuerte que las otras”. Entonces contó que la línea del BRI y el DIC siguen avanzando, y ellos también, que hicieron una formación en abanico hasta llegar hasta el cruce de Corrientes y Paraná, donde se detuvo la línea.

El oficial Nichea indicó que ahí Acosta recibió un piedrazo en la mano, entonces dice que ahí se retiraron los 4 (Acosta, Ledesma, Nichea y Morelia). Dice que escuchó dos detonaciones que hicieron Acosta y Ledesma, y luego vio el piedrazo que recibe Acosta en la mano derecha. Dijo que tenían un contenedor a varios metros que habían prendido fuego.

En ese momento el abogado defensor le preguntó si vio a un herido en bicicleta y afirmó que no, y que luego ellos se fueron al hospital a llevar a Acosta. El fiscal, por su parte, preguntó si el que repartió las balas fue Ledesma y Nichea respondió que sí, y que solamente Acosta y Ledesma tenían las armas, además de que cuando alcanzan la línea y corre la orden de avanzar es cuando escucha tres disparos. Y que que venía del DIC ese disparo más fuerte.

Ante la pregunta de la abogada Verdú, afirmó que el BRI no tenía armas largas y el DIC sí, y que no vio los fogonazos porque a su derecha tenía toda la línea del BRI, que no pueden precisar de qué arma procede el fogonazo del vídeo.

Luego, el tribunal ordenó, a pedido de la Dra. Verdú, pasar el video grabado por Belén Revollo de En Movimiento TV del momento de las detonaciones con las cuales son heridos aquella noche Esteban Ruffa y Germán de los Santos, quienes luego del testimonio concurrieron al Cuerpo Médico Forense para que se les vuelvan a hacer los peritajes de las cicatrices de sus heridas, según lo solicitado el viernes pasado por el fiscal. También, a pedido del abogado policial se le pasó al testigo el video de un domo de la Ciudad de Buenos Aires.

Primero proyectan el video de la cámara domo del gobierno de la Ciudad. El fiscal le pide al testigo identificar lo que ve, a lo cual responde que el escudo lo llevaba Morelia y luego se identifica a sí mismo. Allí Verdú le pidió que precise cuándo son los disparos, a lo cual responde que cuando dan los primeros pasos es cuando los escucha, y que ellos se ubican a la izquierda de la formación, y que quedaron por delante. Dice ver un fogonazo, y a ahí es cuando ellos se repliegan, del lado derecho de la pantalla y se vienen un poco a la izquierda de la pantalla. Dice que el disparo proviene del lado izquierdo de la pantalla donde estaba la célula del DIC, y después de eso se ve a Mario Fumaroni (manifestante también herido con plomo esa noche) verse la herida en el video. Afirmó que los disparos (el primero que escucha fuerte) vienen del lado contrario, del lado donde estaba el DIC, y al disparo que hiere a Fumaroni dice verlo también venir del lado contrario, donde está el DIC. En el vídeo se ven unos fogonazos… Los ven todos y todas en la sala… Pero el testigo dice no verlo. Son unos fogonazos a la izquierda de donde estaban ellos, que se visualizan en el minuto 12.02.35 del vídeo. El policía testigo también declaró que no vio bombas molotovs.

Luego, se proyectó el vídeo de Belén Revollo. Allí el policía testigo se reconoció. Verdú le pregunta por los disparos. El testigo indicó que reconoce que hay una detonación más fuerte que el resto, pero que no logra identificar de dónde proviene.

Armas para todos

El tercer testigo, en este caso, solicitado por la fiscalía, fue Luis Diego Eduardo González, inspector de la Policía de la Ciudad, antes Jefe de Armamento en la sección de Intervenciones Complejas de la Metropolitana. En la sala el testigo detalló que el proceso habitual de armamento para policías que están cubriendo servicio es asignar armamento de acuerdo al oficio a tienen que desarrollar, y que eso queda asentado en un vale, que incluye hasta las municiones. La asignación se hace individualmente porque cada oficial firma el vale.

Con respecto al armamento en sí, declaró que en ese momento no tenían muchos AT (anti tumulto) y marcadoras, y que esa munición es muy suave. Esos vales se guardaban en una carpeta, indicó, y dice no recordar si ese día del 2013 se realizó ese procedimiento de dejar constancia en la carpeta.

Verdú preguntó si ese tipo de munición puede perforar un muslo o alojarse en un hueso, a lo que el testigo indicó que éstos cartuchos AT a una distancia de 20 metros no pueden perforar ningún muslo ni alojarse en un hueso.

El fiscal repreguntó ya que el testigo dijo en su anterior declaración (fojas 404 y 406 del expediente) que el oficial Castillo retiró cuatro escopetas, o sea que retiró grupalmente, cuando el testigo declara ahora que el armamento se retira individualmente. El testigo dice que no recuerda esa asignación y repite que la asignación era individual, que debe haber una orden superior y que debe haber registro. El fiscal leyó también otra foja del expediente donde el testigo aseguró que Canavide retiró dos escopetas 1270 Mossberg. El testigo insistió que cuando él estaba "el armamento se retiraba hombre a hombre, a su paso eso debe ser por orden superior”.

El último testigo de la tarde, (pedido por la Fiscalia), fue Juan José Ríos, actual superintendente de la policía de la Ciudad, antes era comisario general de la Metropolitana, previo a eso pertenecía a la fuerza Federal. El testigo comienza declarando de una manera muy hostil, se percibía que se encontraba molesto e incómodo ante la situación indagatoria. Manifiesta tener conocimiento de lo acontecido en marzo del 2013, pero levemente. La fiscalia le muestra unas fojas, de declaraciones escritas previas y manifiesta reconocerlas.

Al ser indagado sobre cuestiones relacionadas sobre el armamento utilizado, dice que su retiro es individual y que se firma un acta, tanto el que recibe como el que otorga las armas. Asegura que “es imposible que una sola persona retire armamento grupal… en ningún caso es grupal (SIC)”. El fiscal le muestra dos fojas donde figuran retiros grupales de armamento. Responde que si alguna vez sucede, es solo como excepción, pero el fiscal insiste que en reiteradas oportunidades en ese día se retiró armamento en forma grupal. El testigo concluye que ese día estaba de licencia, por lo tanto, él sólo puede informar de manera general de acuerdo a su cargo.

La Fiscalía insiste que hay que convocar a Morelia, insistir en escucharlo, ya que la defensa quiere desestimar su testimonio.

El Tribunal resuelve que el resto de los testigos se tomen por lectura (lo ya declarado); a excepción de Islas y Morel, van a insistir en su localización porque consideran pertinente su declaración.

La próxima audiencia será el miércoles 17 a las 10hs, donde de ser localizados los testigos Islas y Morel, declararan, y luego de un cuarto intermedio comenzará el alegato de la querella a cargo de la Dra. María del Carmen Verdú.




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