7 de mayo de 2017

Culturas

“Quería retratar la humanidad presente a pesar de todos los problemas”

Este jueves, con una masiva concurrencia se estrenó en el CINE.AR Sala Gaumont “Ni un pibe menos”, película que a partir del asesinato de Kevin, un niño de 9 años, retrata el proceso de organización popular en el barrio. ANRed conversó con el realizador, el napolitano Alberto Manco. Por Nicolás Rijman para ANRed.


Zavaleta es un núcleo habitacional al que desde hace 40 años se llama “transitorio”. Junto a la Villa 21-24, conforma un barrio de 65 hectáreas pegado al Riachuelo donde viven más de 50 mil personas en condiciones precarias y que es un área “gris” o “blanca” si uno se fija en el GPS y los mapas oficiales. Allí, el 7 de septiembre de 2013, dos bandas narcos se enfrentaron a los tiros durante casi tres horas con la zona liberada por las fuerzas de seguridad (Gendarmería, Prefectura y policía). Kevin, niño de 9 años que se había escondido debajo de la mesa de su casa, fue asesinado producto de la balacera. A pesar de que algunos de los criminales fueron condenados, el oficial de Prefectura Daniel Stolfd, procesado por “incumplimiento de los deberes de funcionario público”, sigue todavía en funciones.

El crimen causó indignación, movilización y organización por parte de los vecinos que denunciaron el abandono del Estado en materia social y su complicidad con las bandas criminales. Entre otras cosas, este proceso retrata “Ni un pibe menos”, que tuvo su pre-estreno muy exitoso en la 10° Muestra de Documentalistas Argentinos realizada en noviembre pasado. El documental también profundiza en la labor periodística y de organización popular de La Garganta Poderosa. La Agencia de Noticias Redacción dialogó con el director Alberto Manco.

“Este documental no fue pensado de antemano sino que fue cambiando con la situación, porque la idea en un principio era hacer una investigación fílmica acerca del trabajo que venía haciendo La Garganta Poderosa. Vengo de Italia del Festival de Derechos humanos de Nápoles y me invitaron a Argentina por un premio de una película anterior al Festival de Derechos Humanos de Buenos Aires y me preguntaron si quería hacer una investigación. A los diez días que estaba filmando en Zavaleta pasó lo de Kevin. El 28 de agosto de 2013 filme a Kevin junto a otro niño del barrio jugando con un tambor y nunca hubiera pensado que a los diez días me iba a ver involucrado en la historia que contamos, de un niño muerto a los nueve años después en un tiroteo que duró tres horas con toda la complicidad de las fuerzas de seguridad. Entonces, de acá se desarrolló toda la película. Me quede más tiempo del pensado, cinco meses al principio y así por dos años y medio estuve siguiendo el caso, el duelo de la familia y también el sentimiento de alegría que se vive en la villa, esa humanidad. Quería retratar la humanidad presente a pesar de todas las problemas”, comentó el realizador de “Ni un pibe menos”.

ANRed preguntó sobre La Garganta Poderosa: “La Poderosa es esta organización de empoderamiento popular que, viviendo en un lugar con cierta dificultad, consigue mejorar su realidad a través del recurso asambleario, popular, donde se reúnen, discuten los problemas y hasta que no encuentran un consenso mayoritario no resuelven su proceso asambleario. Eso me parecía interesante de lo que se estaba produciendo en Argentina y que podía ser un ejemplo para los barrios marginales de Nápoles donde también vivimos la misma situación de corrupción, de narcotráfico, pero no tanto con esa complicidad que encontré acá y que llevó a una película necesaria como esta”.

También dialogamos sobre el proceso de realización del film y en especial sobre la animación que recrea el día del crimen y la pasividad de las fuerzas de seguridad. Manco nos detalló que “la animación está hecha con la transcripción real de los llamados hechos al 911. Las voces están animadas por unos actores que reconstruyeron lo que estaba pasando esa mañana. La animación fue dibujada por una gráfica italiana que se llama Silvia Bassoli, que es una compañera y amiga, como todo el que equipo que se fue formando. Es una película que durante sus tres años de realización nunca encontró recursos, pero decimos que lo bueno de estos procesos populares es que se junta el talento cuando hay la voluntad de llevar adelante una causa. Tuve un montón de solidaridad a la hora de realizar esto. La dirección de la animación la tuvimos Silvia y yo y era necesario para mi contar ese momento que recrea la animación para que se entendiera de dónde se desprendía el sentimiento y lo que se llevó adelante. Es el único momento reconstruido de un hecho real de toda una película completamente autentica y verdadera, hecha con cine de observación”.

Manco considera que el documental es “artesanal”: “Está hecha a pulmón, y con mucha tensión, dejando crecer la película en el espacio. Imaginen que yo venía de Italia, de Europa, de otro mundo. Me caí de la nube. Para mí fue como dar una revolución adentro mío, hacer un proceso de revolución humana y espiritual que me llevó a mirar las cosas desde otro lugar. Espero que eso se vea en la película, que no sea una película sólo de denuncia social, sino que sepa trascender la emotividad y trasmitir un mensaje que sea hacia los derechos humanos”.

Acerca de la situación política y social en nuestro país, Manco opinó que “les puedo decir que para mí Argentina siempre ha sido interesante por todos aquellos procesos de recuperación de empresas. La primera vez que estuve, por ejemplo, fue en el 2005 retratando una pequeña historia respecto al Hotel Bauen, una empresa recuperada. Ya en aquel entonces, aunque mi experiencia fuera limitada de un mes, me di cuenta que estaba en un país con un fermento creativo, con un fermento de revolución social en marcha a pesar de las dificultades económicas que vivía. Son las mismas dificultades que tal vez se vive en el sur de Italia de donde vengo, Nápoles, donde está todo parado y hay la misma dificultad económica. Lo que a mí me parece interesante es lo fantástico y lo artístico que se crea adentro de esas circunstancias. Así como en la Villa se desarrolla un periodismo que es libre, que retoma a Rodolfo Walsh, a los 30 mil desaparecidos, salen también de la Villa y enfrentan la realidad que enfrentan con un coraje que tienen que mostrar para hacer eso”.

La película estuvo presente en la Selección Oficial del Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano realizad en La Habana en 2016. El realizador también nos contó que “en Italia presentamos una primera versión ‘en desarrollo’ de la obra y este año presentamos la versión definitiva porque ahora la tenemos completa y ya está presentada para el Festival de Derechos Humanos de noviembre en Nápoles. También vamos a ir a Uruguay: fuimos seleccionados por el Festival de Derechos Humanos en Montevideo. Esperamos que esto se difunda, que pueda trascender las salas cinematográficas y llevar a un público siempre más amplio”.

“La historia no sólo merece ser contada, también es una historia que confía en el espectador. Es un cine que interpela al espectador para la reflexión, para que pueda seguir difundiéndose, debatiéndose y ser resueltos los problemas. Se habla de urbanización, de mejorar efectivamente diversas situaciones, de violencia institucional, de no abusar de la autoridad, sino de gestionarla junto a la comunidad. Son esos los valores que trascienden. Es una película, para mí, transversal, mutidimensional porque abarca diferentes cuestiones. Confío en el espectador que haga su síntesis, su trabajo interior”, destacó Menco.


Actualmente, la película se puede ver en CINE.AR Sala Gaumont (Av. Rivadavia 1635, Ciudad de Buenos Aires) a las 14.15 y 20.10 horas.

Para próximas funciones, ingresar al Facebook (https://www.facebook.com/NI-UN-PIBE-MENOS-220117434833274) o a la página oficial (http://www.niunpibemenos.com/).

Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=rBKwlvCbuus




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