16 de abril de 2017

Derechos Humanos

¿Cuánto vale morir antes de nacer?


Carolina y Laura no son amigas, no se conocen personalemente y tienen historias de vida (y contextos) bien diferentes. ¿Qué nos hace juntarlas en una nota? A ambas les arrebataron a sus hijos antes de nacer. Por Gina Penelli, Periodista | Corresponsal de Santa Fé | Gina@Corriendolavoz.com.ar, para Corriendo La Voz.


Hagamos un viaje fugaz en el tiempo.
Transportémonos a julio de 2010.

Carolina tiene 34 años y está a punto de ser mamá por primera vez. Está cursando el noveno mes de embarazo y con Juan Ignacio, ya tienen todo casi listo para recibir a Isidro.

Entre los planes y proyectos familiares tienen también el sueño de comprar una casa nueva para los tres, entonces. Hoy, 28 de julio, Carolina se dirige a la sucursal del Banco Santander Río situada en el centro de La Plata para sacar sus ahorros y poder señar la vivienda que eligieron para crecer como familia.

Cuando es atendida pide retirar $10.000 pesos y U$s10.000 dólares pero, extrañamente, el cajero le dice que no cuenta con tanta cantidad de dinero en ese momento y le pide que vuelva mañana.

Carolina espera un día y vuelve al banco con su mamá. Retira todo el dinero en efectivo y regresa a su casa. Cuando está llegando, una moto con dos personas la intercepta, la obligan a bajar de la camioneta y la arrastran exigiéndole: “Dame la plata que sacaste del banco”.

La golpean y le pegan un tiro en la cara. La bala entra por su boca, sale por su mentón y vuelve a entrar a su cuerpo por su abdomen. Los delincuentes toman el dinero y escapan y Carolina es trasladada de urgencia.

Toda esta situación la obliga a parir, Isidro sale de su vientre casi azul por la falta de oxígeno y queda internado solo un par de días antes de morir.

Después de largas semanas en estado crítico y de otras largas semanas de recuperación y cuidados, Carolina se repone y vuelve a su vida, digamos, normal.

Hoy, el nombre de Carolina Píparo es asociado a varias cuestiones. Uno recuerda, en primer momento, la desgracia que tuvo que (sobre)vivir por decisiones tomadas por delincuentes – el banquero que la entregó y los motochorros que la atacaron – pero recuerda también su testimonio en distintos sucesos posteriores que no la involucran personalmente; es que, para los medios de comunicación y para gran parte de la sociedad, se ha transformado en voz autorizada a la hora de analizar casos de inseguridad. Cuando se debate sobre la justicia por mano propia, sobre la baja de imputabilidad o sobre algún otro tema del mismo tenor, no es extraño escuchar una entrevista o ver sentada en algún programa de televisión a Carolina.

Ahora el viaje en el tiempo es más fácil todavía, vámonos al 30 de marzo de 2017.

Laura Zaracho está en el comedor comunitario situado en Lanús que se conoce como Cartoneritos. Hace un año que va todos los días a ayudar a su mamá a cocinarles a los más de cien chicos y vecinos que, de alguna manera, dependen de ese espacio para comer.

Laura está preparándose para servir guiso de pollo cuando entran al menos diez policías. Tumban la puerta, comienzan a disparar balas de goma para todos lados y lanzan gas pimienta dentro del lugar. Laura quiere defender a los chicos entonces enfrenta a los uniformados y termina en el suelo, golpeada, violentada, muerta de miedo.

Laura es hospitalizada por los golpes y por las pérdidas ya que está cursando un embarazo de casi tres meses. Después de hacer reposo una semana, aquellos golpes uniformados logran lo peor; a Laura le arrancaron su bebé.

Su testimonio se escabulle en las redes sociales de aquellos que tienen los pies en el terreno de la otra inseguridad pero su voz no se escucha tan fuerte en otros lugares y es que es el poder el que autoriza, el que decide quién sí y quién no, el que muestra u oculta, el que revive o entierra.

En 2010 Carolina Píparo salió del banco y en medio de una salidera recibió un disparo. Estaba embarazada de Isidro y a apenas unos días de poder tenerlo se lo arrebataron. Los canales de televisión nos hablaron de ella todo el tiempo, los medios de comunicación pusieron el ojo y el foco en esa historia y durante los años siguientes – y hasta hoy – la fueron a buscar para que opine cada vez que ocurría algún asesinato o asalto parecido.

En 2017, Laura Zaracho estaba trabajando en el comedor de Lanús en donde es cocinera y la policía entró a reprimir. La tiraron al suelo, la golpearon y le robaron la ilusión que crecía en su vientre. En la televisión no dijeron nada, los medios de comunicación miraron para otro lado y Carolina Píparo, que milita la Ley de víctimas y que parece que será candidata a diputada, esta vez no dijo una sola palabra al respecto.

¿Cuánto vale morir antes de nacer? ¿Quién dice cuánto valés?




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