1ro de abril de 2017

Medios

Revista Barcelona al borde de la quiebra por satirizar a Cecila Pando

La Justicia obligó a la publicación de humor político a indemnizar con 70 mil pesos a la mujer, quien defiende el robo de bebés pero denunció que su “dignidad, honor e imagen” se vieron insultados por una imagen. Revista Barcelona apelará ante la Corte Suprema en defensa de la libertad de prensa. Por La Tinta.


La Sala D de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil se pronunció a favor de Cecilia Pando en su juicio contra la Revista Barcelona. En segunda instancia, el fallo obliga a indemnizar con 70 mil pesos a la mujer, cuya “dignidad, honor e imagen” fueron afectados por una publicación de la revista.

Para los jueces Patricia Barbieri, Osvaldo Onofre Álvarez y Ana María Brilla de Serrat la defensora de genocidas sufrió de calumnias e injurias en 2010.

Para la Cámara, la indemnización no debe llegar “al punto de sojuzgar al medio periodístico de manera de impedirle el cumplimiento de tan excelsa tarea”.

Sin embargo desde Barcelona señalaron que de concretarse el pago, la publicación estaría al borde del cierre.

“En el caso de Barcelona, pagar esos 70.000 pesos implican su cierre definitivo. Ahora quedaremos en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esperamos que nos dé la razón. Más allá de las diferencias políticas o ideológicas, este fallo vuelve a sentar un pésimo precedente para la libertad de expresión en el país”, explicó Ingrid Beck, directora de la revista.

Cecila Pando Vs. Revista Barcelona

María Cecilia Pando se transformó en figura pública por enviar una carta a la presidenta Cristina Fernández reclamando por los genocidas a quienes denominó “presos políticos”. Así fue que se constituyó en la figura pública que comenzó a representar mediáticamente a los militares imputados, con acciones directas de desafío a los jueces, interrumpiendo actos, encadenamientos y fundando la “Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina”.

De esa manera, logró atraer el interés de la opinión pública y de los medios periodísticos en su totalidad, haciendo ejercicio del derecho a la libertad de expresión en la forma más pura y dura.

En agosto de 2010, Pando se encadenó al Edificio Libertador donde funciona del Estado Mayor General del Ejército Argentino en la ciudad de Buenos Aires, pidiendo una reunión con la Ministra de Defensa con el fin de provocar un hecho de notoriedad pública en defensa de los procesados y condenados por delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de la última dictadura militar.

A raíz de las noticias publicadas sobre su encadenamiento, la Revista Barcelona publicó en la contratapa una foto trucada de Cecilia Pando con su rostro verdadero y una figura desnuda que no le corresponde atada con cadenas, y diversas frases como “Soltá el genocida que llevás adentro”, “apropiate de esta bebota”, “las chicas quieren guerra antisubversiva”, etc. Cecilia Pando tildó esas frases de pornográficas.

Cecilia Pando redobló la apuesta, dijo “sentirse humillada, dentro de un espacio de dolor y miedo” y volvió a utilizar el espacio judicial y mediático iniciando una medida cautelar para que la edición se secuestre de los kioscos y un juicio de daños y perjuicios por sentirse lastimada en su honor, pudor e intimidad.

Libertad de expresión en jaque

El 29 de abril de 2016 la jueza en lo Civil Susana Amelia Nóvile condenó a la Revista Barcelona a pagarle una indemnización de $40.000 a Pando.

La sentencia de Nóvile sostiene que se violó la intimidad de Pando.

Para Pablo Miguel Jacoby, abogado de la Revista Barcelona, Pando renunció a su intimidad cuando se constituyó en vocera y capitana de los militares genocidas sometidos a juicio, y lo hizo voluntariamente con todas sus fuerzas e imaginación. “Cecilia Pando cedió su intimidad y, por ello, no puede esgrimirla cuando le conviene y guardarla cuando se dice ofendida”, remarcó el letrado en una columna publicada en diario Clarín.

De todas maneras, Jacoby indicó que lo que se discute no es el derecho a la intimidad sino la libertad de expresión y la libertad de prensa garantizadas por la Constitución Nacional y los pactos internacionales también de rango constitucional.

El fallo de Nóvile considera que Pando no es una figura pública, a pesar que la propia Pando, con artesanal paciencia, construyó una figura pública con ayuda de los medios de comunicación que la erigieron en vocera de los genocidas.

Finalmente, los jueces manifiestan que a pesar de que se trata de una revista de carácter satírico “la foto y las frases allí colocadas exceden un tono sarcástico y burlón y hacen una exposición exagerada de la accionante”.

Al respecto, el abogado defensor de Revista Barcelona explicó: “Los jueces no son críticos literarios ni es aceptable que pretendan serlo, no están para decir si se excede o no un tono sarcástico y burlón; son solamente intérpretes de la leyes y de la Constitución. Concretamente si hay parodia, no debe permitirse un poquito de parodia y sancionar si hay mucha parodia”.

Fuente: La Tinta




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