3 de marzo de 2017

Nacional

La conflictividad al palo: marzo arranca caliente

El año comenzó mal para el gobierno. En enero y febrero la economía y los mal llamados “errores” golpearon fuerte su credibilidad. En marzo la conflictividad social ocupará el centro de la escena política del país. Por Eduardo Lucita.


Marzo condensará las tensiones acumuladas desde hace 15 meses. Para el 6 y 7 de este mes se anuncian paros docentes en todo el país, el mismo 7 será la movilización de la CGT, el 8 el paro de las mujeres y el 13 concentrarán los movimientos sociales. Finalmente el 24 la marcha anual por la Memoria, la Verdad y la Justicia. ¿Todo culminará en un paro nacional antes de que finalice marzo?

El año comenzó mal para el gobierno. En enero y febrero los datos económico-sociales y los mal llamados “errores” no forzados golpearon fuerte su credibilidad. Los cortes de energía en un verano por demás caliente alimentan el malhumor social. Marzo se anuncia como un mes donde la conflictividad social ocupará el centro de la escena política del país.

La “Revolución de la alegría”, inspirada en el filósofo de cabecera Alejandro Rozitchner, y la generación de expectativas positivas, pergeñadas por el asesor Durán Barba, parecen haberse tomado unas vacaciones tan largas que abarcan todo el trimestre. En enero los piquetes batieron records a razón de nueve por día en todo el país, mientras que los despidos, las suspensiones y el cierre de fábricas fueron nuevamente noticia.

Recesión larga

Es un secreto a voces que al asumir el gobierno Macri la economía estaba en problemas con serios desequilibrios estructurales, pero que no estaba en crisis, que fue provocada como forma de frenar la inflación. (La vieja receta neoliberal: desactivar la demanda hasta que esta se equilibre con la oferta). La recesión fue un objetivo buscado desde el inicio, pero la caída que el gobierno estimaba fluctuando del 1 al 1,5 por ciento del PBI se desbordó. Según los últimos datos del Indec en 2016 la economía cayó 2,3 por ciento aunque estimaciones privadas van de 2,5 a 2,7 por ciento).

Esto es lo que explica por qué los pronósticos oficiales de que la economía comenzaría a recuperarse en los inicios del segundo semestre del año pasado fueron a parar al último trimestre primero, luego corridos al primero de este año y ahora al segundo.

El ministro Nicolás Dujovne acaba de decir que la recesión ha parado. Se apoya en datos del Ministerio de la Producción que dice haber detectado brotes verdes en la actividad agraria, en la automotriz y en un repunte de las ventas a Brasil. Sin embargo datos del Indec muestran que en enero la construcción se contrajo nuevamente en 2,4 por ciento y que la actividad industrial retrocedió 1,1, no obstante el efectivo repunte de la rama automotriz, especialmente en vehículos utilitarios y para exportación.

Los especialistas en seguimiento del consumo dan cuenta de que las ventas en autoservicios, supermercados y almacenes ha vuelto a caer y no se espera que hayan mejorado en febrero, responsabilizan de esta baja a una caída en el poder adquisitivo de los consumidores del 6 al 8 por ciento en 2016. En tanto que la inflación resultó más resistente a la baja que lo previsto, por eso el BCRA no continúa con la reducción de la tasa de interés. Si algo faltara su titular, Federico Sturzenegger acaba de decir que “se vienen tres meses delicados en materia de inflación”. Obviamente se cubre ante el impacto de las subas programadas en agua, luz, gas y transporte y ante los previsibles ajustes en las naftas, los peajes, las prepagas y los colegios privados. Todo influye en la demanda, de ahí la importancia del resultado de las paritarias.

¿Errores?

La economía no es todo. En las atribuladas jornadas veraniegas el presidente ha tenido que enfrentar lo que cierta vulgata analítica llama “errores no forzados”, que a medida que se corre el velo que pretendía cubrirlos se ve que de forzados no tienen nada, tampoco entran en la categoría de “errorismo estatal”.

¿Qué error puede haber en el intento de resolver el concurso preventivo del Correo Argentino de la forma que se lo intentaba resolver? ¿Alguien forzó al ministro de Comunicaciones? ¿Quién puede creer que el presidente no estaba anoticiado cuando está tan involucrada su familia directa? ¿Fue error intentar pasar de contrabando la modificación del cálculo de la movilidad jubilatoria, que también afecta a los perceptores de la AUH?

La adjudicación a cinco aerolíneas de bajo costo de 136 rutas de cabotaje -precisamente las más rentables de Aerolíneas Argentinas- abre nuevas sospechas. Es que una de las cinco empresas -Avian- está directamente vinculada con la familia Macri. ¿Otro conflicto de intereses por error? El caso del titular de la Agencia Federal de Inteligencia, Gustavo Arribas, abrió la caja de pandora de las coimas del grupo Odebrecht en el país, que ahora se extendió al financiamiento de soterramiento del Ferrocarril Sarmiento y la adjudicación a un consorcio integrado por una empresa cuyo titular es un pariente del presidente.

De la mayoría de estos “errores” el presidente busca deshacerse rápidamente -retroceder en chancletas se dice en el barrio-. Así de buscar una “solución integral para el Correo se paso a la vuelta a fojas cero. Del intento de modificar subrepticiamente el índice de cálculo de la movilidad, se lo anuló rápidamente; de intentar trasladar el feriado del 24 de marzo a dejar todo como estaba. La credibilidad del presidente y de la capacidad de gestión de su gobierno están en baja, y esto salpica también a la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, todo en un año electoral.

La conflictividad al palo

Estudios de campo dan cuenta que la conflictividad laboral está en ascenso. El 55 por ciento en el sector público -mayoritariamente por salarios- y el 45 en el privado -mayoritariamente por despidos y suspensiones- pero se constata que en este sector muchos conflictos se procesan por fuera de las organizaciones sindicales. En los barrios las multisectoriales contra el tarifazo se están rearmando mientras que el alza continuada de los precios, los recortes en planes sociales, los cortes de energía alimentan el malhumor en vastos sectores de la población.

Una rápida lectura al discurso presidencial en la apertura de las sesiones legislativas no da la impresión que alcance para revertir el estado de ánimo general. Volvió a hacer eje en los tres objetivos principales de su presidencia: pobreza cero, lucha contra el narcotráfico y unidad nacional. Es difícil encontrar avances sustantivos en alguno de ellos.

Marzo condensará todas estas tensiones. Al momento de redactar esta columna se espera para el lunes 6 una fuerte movilización docente, primera parte de un paro nacional de 48 horas que culminará el martes 7. Ese mismo día la CGT bajo la presión de los sindicatos industriales -especialmente la UOM, el calzado y los textiles- aceptó a regañadientes encabezar la marcha hacia el Ministerio de la Producción convocando a otros sectores económicos y políticos. El miércoles 8 el movimiento de mujeres que está tomando una envergadura y masividad que parece no tener techo, será un eslabón más de la huelga internacional de mujeres. El lunes 13 será el turno de los movimientos sociales que combinarán sus reivindicaciones por aplicación de la Ley de Emergencia Social con valores religiosos ya que es el cuarto aniversario de la asunción del Papa Francisco. Finalmente el viernes 24 será la marcha anual por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

De la participación masiva y activa en todas y cada una de estas movilizaciones depende que se fuerce a la dirigencia a convocar a un paro general que ponga freno al ataque al salario y a las condiciones de vida de los trabajadores y los sectores populares.

Eduardo Lucita, integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).




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