19 de febrero de 2017

Culturas

En defensa de los Corsos Libres y Gratuitos “¡La Cultura no se desaloja!”

Desde hace dos semanas organizaciones y murgas del partido de San Miguel se encuentran en alerta por la seguidilla de hostigamientos que vienen sufriendo por parte del municipio que obstaculizan y privan del derecho a vecinas y vecinos de los barrios de impulsar y participar de los Festivales Barriales de febrero. Este viernes se hicieron presentes dos móviles de Control Urbano y varias patrullas de la Policía Local para suspender el evento que se realizaría en la Plaza La Olla de Barrio Obligado, en el limite del distrito. Vecinas y vecinos, junto con las organizaciones y las murgas resistieron el intento de desalojo y lograron que el festival barrial pudiera concretarse. Por ANRed. Fotos: ANRed.


El ultimo día hábil de la semana, se tiño de fiesta en la Plaza La Olla. Guirnaldas, guerra de espumas, niños y niñas jugando a la pelota, mayores presenciando de lejos una festividad tan típica de los barrios populares del conurbano bonaerense a la espera de alguna hamburguesa que humeaba desde lejos hicieron de una tarde tranquila y normal, una tarde de lucha y resistencia en defensa del arte callejero y popular. Febrero, según las y los murgueros es el mes de la alegría, hecha salto y matanza que gasta suelas y llena de resaca el espíritu festivo de los barrios. Para que se muevan, dirían algunos. Algo que efectivamente se concretó en la tarde del viernes.

Dialogamos con Gabriela que además de murguera, es integrante de una Red de Organizaciones de Barrio Obligado y nos contó los pormenores de lo que seria una jornada de defensa de la cultura popular

Gabriela: “Nosotros organizamos un festival, en el momento en el que empezamos a armarlo a las tres de la tarde, vienen trabajadores del municipio a decirnos que no teníamos permiso y que no podíamos hacer el evento. En ese momento, comenzamos a comentarle que contábamos con una carta que habíamos presentado con las fechas de los festivales, que fuimos al municipio y nos la sellaron en la mesa de entradas y que eso, en teoría , seguía su curso legal. En función de esto, nos quedamos en la plaza, ellos no era que nos iban a levantar el festival en ese momento pero que iban a llamar a control urbano porque, por lo que tenían entendido, no teníamos permiso para realizar el evento.”

¿Control urbano es?

G:“Es otra parte del municipio, que se encargan de lo que son los eventos en la vía publica. Entonces ellos, enseguida dan aviso al municipio y son los que tienen la facultad de poder multarnos. Son los que redactan las actas del municipio. La gente del COM (Centro de Operaciones Municipales) no lo puede hacer, ellos si. Viene esta gente de nuevo, a decir que no tenemos permiso. Le decimos que hablamos con un delegado del barrio, que se llama Fabio Perez, que siempre hablamos con el y nunca hubo en hacer los eventos. Nos comentan que este hombre dice que no tenemos autorización. De igual manera nos íbamos a quedar en la plaza.

Entonces nos redactan un acta, no a nombre de ninguna persona en particular, pero si especifica sobre un evento que se estaba haciendo en la Plaza La Olla y una serie de cosas que el acta dice que nosotros deberíamos haber tenido en cuenta para la realización del mismo: tener baños químicos, seguridad privada, haberle avisado a la delegación del barrio o a la policía para que también colabore con el tema de la seguridad. Una serie de cuestiones, que en realidad eran bastante chistosas. Por ejemplo nos decían que no podíamos cortar la vía publica, cuando estamos en una plaza de una manzana de extensión, pero es circular, no estamos cortando ninguna calle. De hecho lo hablamos con los vecinos, juntando firmas para pedirles que nos hagan el aguante por el tema del evento. Vinieron cerca de seis o siete patrulleros, fue muy violento el momento. No hubo violencia física pero si, el hecho de que vengan con tal cantidad de móviles fue un hecho violento en si mismo. A su vez, vienen camionetas de Control Urbano pero paradójicamente no tenían patentes. Ellos nos vienen a hacer un reclamo por cuestiones legales y vienen con camionetas que ni patentes tienen.”

¿Es la primera vez que sucede esto o cuentan con antecedentes?

G: “Estamos haciendo el festival como Red de Organizaciones, pero con la murga del barrio nos paso que ensayábamos en otra plaza (este barrio es muy grande, con alrededor de treinta mil habitantes) que queda a diez cuadras, en las calles Irusta y Rio Limay. Los primeros dos meses de la murga, un vecinos con gente conocida en el municipio se quejaba porque nosotros hacíamos ruido con los bombos. Era un domingo después de las cinco de la tarde, podíamos hacer ruido si queríamos. Vino la policía y dijo que nos iba a llevar todos los bombos y que no podíamos ensayar ahí. Nos negaron por completo el espacio, siendo una plaza que esta frente a la escuela 101 donde asisten los chicos y chicas del barrio y nos tuvimos que venir para La Olla. Acá, el mismo delegado del barrio nos dijo que no iba a haber ningún problema para ensayar con la murga. Frente a la necesidad de la murga para seguir gestionándose o de las organizaciones del barrio tenemos que hacer un festival y vienen a querer frenarlo.”

La semana pasada, otro evento cultural de similares características tuvo que ser suspendido por el hostigamiento del municipio de San Miguel para no poder llevarlo a cabo. La Murga Resakados del Trueno, que realiza hace 14 años festivales barriales sobre las calles José Maria Paz y Sto. Cabral (cercanas al centro del distrito) manifestó a través de un comunicado titulado “La Cultura no se desaloja” la situación en la que se encontraron: “El sábado 11 de Febrero cortamos la calle, como todos los años, para realizar nuevamente una fiesta en la que niñxs, jóvenes y adultos se encuentran, juegan y disfrutan de espectáculos libres y gratuitos. Pero parece que la alegría no debe ser para todxs, en varias ocasiones, inspectores de la Municipalidad de San Miguel se presentaron a intimar a diferentes compañerxs para que paremos el encuentro y desalojemos la calle. Según ellos, las órdenes explícitas desde el Municipio del intendente Jaime Méndez son las de no otorgar permisos para realizar corsos, esto sin justificación alguna. Ante las directivas de “levantar” el encuentro, amenazas de secuestrarnos el escenario, los bombos y todo lo que estuviera en la calle, pudimos sostener la fiesta en el barrio hasta el final. Ante estas circunstancias, decidimos suspender nuestro segundo corso para cuidar la seguridad de lxs vecinxs, ya que recibimos amenazas de que, si el corso se realizara, se haría uso de las fuerzas represivas”

¿El envío de patrulleros o de Control Urbano se da en el mismo sentido en que el Estado esta presente en otras cuestiones que hacen a la vida del barrio?

G: “Para las cuestiones mas complejas del barrio, el municipio no tiene la presencia que debería. Por ejemplo, al barrio le faltan un montón de calles por asfaltar que jamas lo hicieron. Hay vecinos de la parte que esta mas pegada al Río Reconquista que no tienen la bajada de luz como corresponde y se les terminan prendiendo fuego las casas. En esa zona sobre todo, no hay recolección de residuos. Hace un tiempo estuvimos discutiendo con gente del municipio porque nos pasaba que en las orillas del río, tiraban basura y hay un montón de niños que viven pegaditos al río y tienen problemas en la piel, pulmonares. Sabemos que acá hay un montón de lugares donde venden droga y no hay la misma presencia policial. En todas estas cuestiones que te menciono, vienen siete patrulleros y Control Urbano a querer disputar un espacio publico, cuando es un barrio donde en verdad necesitaríamos muchas mas presencia del Estado, porque es lo que corresponde y el que debe garantizar nuestros derechos y en cambio vienen para frenar una fiesta barrial.”

Para tener mas detalles ¿Cuales son las organizaciones que integran esta red que impulsaron y resistieron el corso que se realizó aquí?

G:”Fundamentalmente, los centros comunitarios que siempre están en pie de lucha: Para todos Todo, Guardería La Merced, Gallo Rojo. Hay niños que vienen que son de las escuelas del barrio, que van a las salitas del barrio. La mayoría de la gente presente es de acá. Nos sorprende para bien, en el primer momento en el empezamos a tener dialogo con el municipio, los vecinos se acercaron a hacer demandas, denuncias por cosas que pasaban en el barrio. Eso es fundamental. Estamos juntando firmas para bancar los espacios públicos y pararnos desde otro lugar.”

En lo que respecta a las actas ¿Están teniendo algún tipo de asesoramiento para saber si eso va a implicar una contravención o alguna multa que se efectivice en alguno de los integrantes de la murga?

G:”Nos han labrado actas. Estamos buscando compañeros que nos puedan asesorar y dar una mano. Compañeros de CORREPI, una compañera abogada que trabaja en derechos humanos en Hurlingham. Tal vez ahi no la tenemos tan clara. Con nuestros derechos si que lo tenemos bien claro. Los pasos legales que tienen que dar se darán.”

¿Tienen pensado desde las murgas y las organizaciones de la zona realizar algún tipo de convocatoria para defender los corsos libres y gratuitos?

G:”La idea nuestra por el momento es sentarnos a dialogar con nuestros compañeros murgueros. En segundo lugar queremos seguir charlando con las organizaciones primero de Barrio Obligado porque hoy nos toco acá. También sentarnos a dialogar con otros compañeros que estén interesados en apoyar la cultura y en algún momento vamos a estar informando, aunando fuerzas y pudiendo seguir bancando los espacios públicos, porque son nuestros derechos. La cultura es algo que nos atraviesa y esta buenísimo que todos los pibes de los barrios de San Miguel y de donde sea, tengan acceso a usar su plaza, estar una murga o en la organización que quieran. Que puedan disponer de eso y que nadie les venga a decir que no lo pueden hacer.”




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