6 de enero de 2017

Opinión
Nacional

Trump no es el fin de la globalización

Entrevista a Claudio Katz de Economistas de Izquierda (EDI), donde repasa los principales acontecimientos políticos nacionales e internacionales. Por Mario Hernandez para ANRed


Mario Hernandez.: Ha comenzado un nuevo año, en el que estamos conmemorando el 58º aniversario de la Revolución cubana, en un momento muy especial para la isla debido, entre otras cosas, al fallecimiento de Fidel Castro, el restablecimiento de relaciones con EE. UU., no así el levantamiento del bloqueo y un nuevo gobierno en los EE. UU. que no parece ser muy amigable con Cuba. ¿Qué reflexiones te merece todo esto?

Claudio Katz.: La coyuntura de Cuba ha quedado momentáneamente suspendida en cuanto a su análisis por el impacto del fallecimiento de Fidel, que fue la gran figura revolucionaria de América Latina del último siglo. Todos los medios cubrieron detalladamente el hecho, aunque en un modo más bien descriptivo, señalando que Fidel estuvo presente en los principales acontecimientos de los últimos 50 años. A nadie se le escapa el apabullante peso histórico que tuvo Fidel, sobre todo, porque ningún otro país de esa dimensión le infringió tantas derrotas al Imperio, yo creo que es un David que obligó a un Goliat a establecer relaciones diplomáticas como un hecho bastante poco común.

Se ha discutido mucho sobre Fidel, hay muchos admiradores cuyos elogios lindan con la devoción, pero frecuentemente se divorcian estos elogios del contenido de su obra. Por ejemplo, muchos elogios idolatran a Fidel reivindicando al mismo tiempo al capitalismo y ahí hay una contradicción mayúscula. Yo creo que Fidel importa, sobre todo, porque fue el artífice de un proyecto revolucionario socialista, de emancipación latinoamericana, es el hombre que llevó a la práctica en América Latina lo que inició Lenin en 1917 en Rusia. Y demostró que con osadía socialista se podía iniciar un proyecto anticapitalista a 90 millas de Miami.

Los 50 años de la Revolución cubana son en gran medida los 50 años de realizaciones y logros de gran impacto para nuestra región y para el mundo, por el papel que tuvo la relación de Cuba sobretodo con África que sustituyó viejas conexiones de esclavitud por nuevas relaciones de solidaridad. Y quizás lo más relevante de Fidel fue el Período Especial, un momento durísimo de muchos sacrificios con la decisión de sostener la revolución y no volver al capitalismo. Yo creo que esa batalla fue probablemente más extraordinaria que muchas acciones bélicas, muy pocos líderes han logrado un acompañamiento en condiciones tan duras.

Hubo dos cosas que me llamaron mucho la atención, una es que en los últimos años Fidel, que era una persona tan involucrada en todos los detalles de la vida cubana, decidió organizar su propio retiro y durante muchos años organizó esta salida del poder, ubicándose en un segundo plano y fijate la sorpresa que tenemos ahora, en su testamento pidió que no haya ningún tipo de monumento ni calles ni plazas que tengan la denominación Fidel Castro. Probablemente, consciente de las consecuencias negativas que tuvo el culto a la personalidad en la historia del movimiento socialista, él consideró inapropiado a futuro inaugurar un culto de ese tipo.

De esto se ha discutido mucho en el último mes, a partir de esto Cuba enfrenta su futuro. Yo creo que cualquier debate sobre Cuba debe siempre tener presente que Cuba no realizó la revolución que quiso sino la que pudo hacer, disputando con un titán imperialista en frente de la isla, logrando grandes triunfos en esa batalla pero sufriendo después la caída de la URSS, el ascenso del neoliberalismo, la ofensiva general del imperialismo y ha debido coexistir durante las últimas décadas con muchos problemas en el plano económico, en el plano del funcionamiento del régimen político, en el plano de la política exterior, pero me parece indispensable para los que somos de izquierda, situar esos problemas y nuestras críticas a esos problemas en el contexto de la revolución y del hecho que Cuba se mantenga 58 años después de haber iniciado ese proceso tan significativo.

Trump va a intentar una negociación dura y directa con China

M.H.: En uno de tus últimos trabajos, refiriéndote al triunfo de Donald Trump, señalás que la derecha capitaliza el descontento generado por la mundialización neoliberal. Me gustaría que compartieras ese análisis con nuestros oyentes.

C.K.: Efectivamente eso es lo que ha sucedido con el triunfo de Trump. La gran sorpresa del año 2016, porque todos sabíamos que Obama había generado una gran decepción entre sus votantes afroamericanos, latinos, entre los sectores asalariados que aspiraban a revertir el legado de violación de las libertades democráticas de Bush, pero la sorpresa es que eso fue canalizado por un líder ultraconservador con un predicamento reaccionario, no sólo en EE. UU. sino acompañando un proceso del mismo tipo en Europa. Es decir, en un momento de crisis tan fuerte, de mundialización neoliberal, después de la debacle financiera iniciada en 2008, hay descontento, hay desengaño, hay resistencia y si ese malestar popular no es canalizado por la izquierda termina siendo absorbido por figuras tan detestables como Trump, Le Pen en Francia y otros derechistas que están surgiendo. Este es el escenario y lo que ahora se discute es qué va a hacer Trump.
El diagnóstico de por qué subió creo que ya ha sido muy discutido y bastante analizado, ahora el centro del interés colectivo es qué va a pasar en el mundo en el 2017 con el nuevo presidente Trump. Me parece que esto tiene varios planos de análisis donde hay muchas preguntas y respuestas que iremos viendo en el curso de los próximos meses.

Hay un primer plano que está nítido y es que Donald Trump piensa priorizar una fuerte negociación con gran dureza con China, creo que esa es su prioridad económica, plantarse frente a China, obligarla a discutir en los términos económicos que exige EE. UU., que se abra el mercado chino a las empresas transnacionales, que se abran a los bancos, que morigeren el superávit comercial y, por lo tanto, el gran endeudamiento que EE. UU. tiene con China.

Creo que Trump va a intentar esto en el marco de la mundialización, no creo correctas muchas teorías que están circulando que caracterizan a Trump como el fin de la globalización. Creo que es una mirada superficial, la mundialización neoliberal en tanto internacionalización no solo de las finanzas, sino también de la producción, es un proceso más estructural que no se revierte por la elección de un presidente. Yo creo que Trump en el marco de la globalización va a hacer una fuerte pulseada con China, va a intentar renegociar los términos de la hegemonía mundial, así como Obama buscaba hacerlo mediante el impulso del Tratado Transatlántico y Transpacífico, Trump va a intentar una negociación dura y directa con China. Esa va a ser la pulseada que va a dominar el escenario económico global al comienzo del nuevo año. Habrá que ver qué efecto tiene eso sobre la economía norteamericana, porque no olvidemos que Trump ganó con una promesa de reindustrializar EE. UU. y logró el voto de la clase obrera blanca y los sectores empobrecidos con la idea de “volveremos a hacer grande a EE. UU. con una industria poderosa”. Hay que ver qué cumple de eso.

Si uno se guía por los datos que hay hasta ahora, por ejemplo, por el gabinete económico que ha definido Trump esto parece muy complicado porque se ha rodeado de banqueros, toda su crítica hacia Wall Street se ha disipado y por eso los mercados lo están tratando bien y, sobre todo, ha priorizado el lobby petrolero, como en la época de Bush. Varios ministros son del sector petrolero, con lo cual hay que agarrarse por las consecuencias que esto puede tener sobre la contaminación global, sobre la emisión de gases tóxicos, sobre la anulación de todos los acuerdos de limitación del calentamiento global. Lo más importante es que con un lobby petrolero tan fuerte, con un sector financiero tan fuerte, cómo va a procesarse la industrialización, ante una expectativa inmediata de suba de la tasa de interés, habrá que verlo. Por el momento aparece como un gran embrollo, una mezcla de fuertes elementos de continuidad neoliberal en la agresión a la clase obrera, una política ofertista de bajar impuestos y algunas ideas poco heterodoxas de reanimamiento de la economía que no sé cómo se van a implementar.

Igualmente me parece que la clave va a estar en el plano político y no tanto en el económico y aquí vuelvo a tu pregunta, cómo un derechista como Trump logra llegar a la primera magistratura, lo hace basándose en un sector cultural ideológico y social muy impregnado de ideas derechistas, contra el aborto, por la educación evangélica, la batalla contra los indocumentados, desmantelar el Obama Care, despedazar la agencia de protección ambiental. Nombró una Secretaría de Trabajo que ha dicho que la prioridad es reducir los salarios, evitar un aumento del salario mínimo. Está armando un gabinete muy duro, un gabinete interno de batalla contra los trabajadores.

Me sorprenden algunas miradas de algunos intelectuales un poco edulcoradas, un poco ingenuas respecto a Trump, sin ver el peligro que significa para las libertades democráticas y la lucha social, aunque el costado optimista, es la importante lucha que están librando los pueblos originarios, los Sioux.

M.H.: Quiero rescatar el tema de China. Hacia fines de diciembre, en Argentina hubo una conferencia convocada entre otras instituciones por el Banco de la Ciudad de Buenos Aires con la presencia de Guillermo Calvo y Carmen Reinhart una especialista norteamericana en temas de la deuda y allí afirmaron que China no está lejos de una crisis de balanza de pagos. Inclusive, conversando por estos micrófonos con Guillermo Almeyra días atrás, él también habló de una situación de crisis próxima en la economía china. ¿Qué información tenés al respecto?

C.K.: Efectivamente, hay datos objetivos, la economía china operó como la gran salvadora de la crisis del 2008, inyectando liquidez en Europa, comprando bonos de tesoros, auxiliando a todos los operativos de rescate de bancos de EE. UU. y de Europa, pero pasado ese período, donde China mantenía altas tasas de crecimiento y permitió que los países de América Latina que venden materias primas tuviesen un impacto atenuado de la crisis de 2008, es muy evidente que la tasa de crecimiento chino no es más del 12%, sino que se está estabilizando en torno al 6 o 7% y con grandes tensiones internas en el plano de la inflación, el manejo oscuro del nivel de déficit fiscal y con tensiones sociales muy significativas.

Yo creo que Trump tiene en cuenta este dato cuando decide que va a hacer una pulseada fuerte con China, toma en cuenta un diagnóstico de una situación en la cual piensa que China no está tan fuerte como antes y, por lo tanto, puede intentar reposicionar a EE. UU. Veremos si esto es así o no, eso lo dirá el tiempo, porque si bien es cierto que la relación China-EE. UU. puede llegar a emparejarse, no olvidemos que China también ha ido creando una red de soportes regionales muy fuertes especialmente en la Organización de Cooperación de Shanghai, en todos sus acuerdos de asociación económica regional, en toda Asia, para contrapesar esa presión norteamericana.

Yo creo que lo que hay que tener presente es no ilusionarse con China, porque va a pulsear con EE. UU. ofreciendo Tratados de Libre Comercio, no ofreciendo formas de cooperación favorables a los pueblos, va a ofrecer el mismo TLC del tipo ALCA, del tipo tratados bilaterales, Transatlántico, Transpacífico, que manejaba EE. UU., es la misma línea.

Trump va a intentar producir una fractura en la alianza entre Rusia y China, esa probablemente sea la medida estratégica más audaz. Es parecido a cuando Nixon viajó a Pekín, pero en este caso es al revés, sería el viaje a Moscú para intentar una alianza con Putin que le dé oxígeno a EE. UU. para hacer esa pulseada económica con China. Si lo lograrán o no lo veremos. Parece bastante complicado, no olvidemos que Putin no es Yeltsin, no es un hombre indefenso, sino que acaba de liderar el bloque con Irán y el gobierno sirio que tomó Alepo y, por lo tanto, le ha colocado a EE. UU. un problema geopolítico en Medio Oriente de primer nivel.
Creo que vamos a ver estas jugadas geopolíticas en los próximos meses, que van a ser fuertes, donde EE. UU. va a jugar como siempre con el Pentágono. No hay que hacerse ilusiones con un retiro de EE. UU., como un Imperio que reconoce su decadencia y decide darle un respiro al mundo. Esas son todas ingenuidades que no se sostienen. El gabinete que armó Trump toma a todos los belicistas de la época de Bush, toda gente que estuvo en la guerra de Irak, en Afganistán y que simplemente ahora van a ver cuál es el camino para ubicar a EE. UU. como sheriff del mundo en función de los intereses de las empresas estadounidenses y por eso tenemos que abrir mucho los ojos en América Latina.

M.H.: Nos hemos referido a dos de nuestros principales socios comerciales, EE. UU. y China. Hay un tercer problema que es Brasil.

C.K.: Brasil es un problema para todos, porque después del golpe contra Dilma la secuencia ha sido mayor inestabilidad, mayor ilegitimidad, es un gobierno que no se sostiene, que incluso ya no tiene esa base derechista eufórica que utilizaron para dar el golpe de Estado y de trasfondo el problema es que la economía sigue retrocediendo a pasos agigantados. Es un espejo de lo que puede pasarle a la Argentina, esta idea de que hay una recesión corta y salimos. Miremos a Brasil, un trimestre tras otro donde la caída no se frena.

A los problemas económicos y políticos que tiene estructuralmente Brasil se le añade un escenario muy complicado en el plano internacional porque las medidas económicas que va a tomar Trump van a agravar la situación de Brasil, Argentina y toda América Latina. Primero, porque si decide disputar con China y el eje de los próximos meses es una disputa comercial entre EE. UU. y China, va a ser una disputa por quién se impone en los mercados en disputa y América Latina es uno de los principales. EE. UU. se va a lanzar a recuperar la pérdida de lugares exportadores que le arrebató China y va a haber una puja entre los dos gigantes por ver quién lucra con la primarización de América Latina. Además, en el plano financiero, es casi seguro que va a haber un aumento de las tasas de interés en EE. UU. y este aumento es siempre muy problemático para América Latina porque los capitales llegan tradicionalmente a la región cuando las tasas son bajas en el centro, pero la tendencia se revierte cuando las tasas suben en EE. UU. Ese fue el detonante, por ejemplo, de la crisis del Tequila a mediados de los ´90. Las inversiones que muchos están esperando de EE. UU, si sube la tasa de interés, probablemente volverán a EE. UU.

Si la disputa con China es muy intensa habrá que ver qué pasa con el precio del petróleo y con el precio de la soja. Por donde lo mires la situación de Brasil se complica y a la complicación que ya conocemos, tenemos que prepararnos para una nueva y de mayor escala en México, porque si hay algo que Trump va a cumplir de sus promesas electorales es una agresión muy fuerte contra los indocumentados, ya anunció que va a expatriar a varios millones, ya se anticipó Obama echando varios millones y él piensa echar varios millones más. Y lo del muro va en serio, no se sabe si lo va a hacer en los términos que lo anunció o qué forma tomará, pero tiene previsto muros, controles migratorios, eventualmente un arancel a las remesas y toda la tensión de EE. UU. con México implica tensión con América Latina.
Por eso están tan desconcertados todos los gobiernos neoliberales, todos sin excepción, no saben qué hacer. Ellos estaban tan confiados que ganaba Hillary Clinton y se daba la Alianza del Pacífico, por eso estaban desmantelando el Mercosur y expulsando a Venezuela, con la seguridad de que quedaba afuera, se anulaba el Mercosur y Brasil y Argentina iban para el lado del Tratado del Pacífico. Ahora no se sabe si el propio Trump no va a ser el que va a congelar el Tratado del Pacífico, por lo tanto, hay un clima de desazón y desconcierto muy fuerte en todos los gobiernos neoliberales de la región.

Macri ha enfrentado una gran resistencia social

M.H.: Parecería que en este contexto el gobierno argentino ha tomado algunas decisiones con la designación del nuevo Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

C.K.: Yo creo que hay que partir del hecho que el 2016 demostró que el de Macri es un gobierno de los capitalistas que enriquece a los millonarios a costa del pueblo, que hace una redistribución regresiva del ingreso, pero también demostró que no puede hacerlo en la medida del ajuste que aspiraban los grupos económicos a realizar con Macri, porque han enfrentado una gran resistencia social, el gobierno no ha creado el clima de confianza a largo plazo entre los capitalistas y, por lo tanto, las inversiones no llegaron y creo que esa es la principal razón por la cual despidieron a Prat Gay.

El ex Ministro no se fue por razones personales, porque tiene un ego muy grande, etc. Prat Gay se fue porque hubo un fracaso económico total del gobierno de Macri, con una inflación por encima del 40%, una recesión récord, déficit fiscal mayúsculo, una pobreza que se expande, una recuperación económica que no vino ni en el primer semestre, ni en el segundo, y no se sabe en qué momento llegará. Entonces, una cabeza tenía que rodar, un Ministro tenía que caer. Cuando los gobiernos enfrentan este tipo de fracasos en general despiden a un Ministro elogiándolo por haber cumplido tan meritoriamente su labor. El gobierno de Macri está en una trampa económica que en parte fue creada por el propio Macri. El gobierno suele decir cada vez que hay un problema, que eso obedece a la herencia del gobierno anterior, entonces para cualquier fracaso hay una explicación en el legado previo. Pero en realidad, transcurrido un año, Macri creó su propia herencia al aplastar el consumo.

Cuando Macri comenzó su gestión económica con una brusca devaluación, reduciendo las retenciones, empezando un ajuste, bajando los salarios, aumentando el desempleo, produjo una fuerte contracción del consumo y esto es lo que está bloqueando cualquier reactivación y no le encuentran la forma ni la manera de resolver esta contradicción.

Frente a la incapacidad para hacer algo decidieron cambiar el Ministro y es más de lo mismo, o algo peor de lo mismo porque finalmente dividieron el Ministerio, hicieron uno del ajuste donde va a estar Dujovne y uno del endeudamiento donde va a seguir con Caputo y entre los dos se van a combinar.
Dujovne no vino para hacer el ajuste ya, sino en el 2018. Que lo quiere hacer no cabe duda, es el que propone reingresar al FMI, que propone un programa de techo fiscal como el de Brasil en el mediano plazo, es un hombre tipo Sturzenegger-Melconian, pero difícilmente lo pueda hacer en el año electoral, porque Macri va a apostar a no perder las elecciones para lograr gobernabilidad en los próximos años, difícilmente pueda hacer este año el ajuste, pero nombra a Dujovne para decirle a los mercados y a la clase dominante que si lo acompañan en la apuesta electoral del 2017, él tiene al hombre que hará el ajuste que no pudo hacer hasta ahora.
Apuestan a eso. La buena noticia es que no lo han logrado en la medida que ellos buscaban por el nivel de resistencia que hay, a pesar de la burocracia sindical que se ha entregado al gobierno a cambio de la caja de las Obras sociales. El año terminó con una gran lucha de los investigadores del Conicet, ahora una lucha de los educadores, un movimiento social que en las jornadas de conmemoración del 19 y 20 de diciembre se demostró que el método de la acción directa, de la asamblea y el piquete, la lucha callejera, está muy presente en la conciencia y en la acción popular.

M.H.: Además del tema de la CGT, con el cual coincido totalmente, con un peronismo que lo ayudó a gobernar a Macri también, que ha sido clave en la gobernabilidad.

C.K.: Totalmente. Sin los renovadores hubiera sido imposible la supervivencia de Macri. Pero no solo por haberles dado el voto para la Ley de pago a los buitres y todas las medidas más significativas, sino que incluso cuando Macri patinó fuerte con la medida del Impuesto a las Ganancias y se veía confrontado a una oposición muy grande y a tener que ir al veto de un proyecto que surgía del Parlamento e incluía impuestos a la minería y al sector financiero, nuevamente Macri lo llamó por teléfono a Massa y acordaron lo de siempre, llegaron a una negociación a través de la cual ni remotamente empieza a revertirse este gravamen que sufren los asalariados en los últimos 17 años.

Yo creo que los renovadores han acompañado a Macri en todo lo que él quería y eso le ha dado la gobernabilidad en todos los planos. Pero hay que ver cómo sigue la película porque hay elecciones y porque Macri está muy jugado a medidas que me atrevería a decir que son jugadas aventureras.
Recordemos que Macri apostó fuertemente a Hilary Clinton y ganó Trump, entonces ahora está buscando por cualquier vía el modo de congraciarse con Trump y los Republicanos y te diría que la reapertura del memorándum con Irán y de la investigación sobre Nisman, no apuntan tanto a volver a crear una causa contra Cristina, que ya tiene muchas y que no sé qué peso tendrán en el año electoral, sino que es un guiño a los Republicanos, a Trump para decirles que si quieren hacer un operativo para romper el acuerdo de Obama con Irán y si tienen un objetivo de quebrar la alianza de Rusia con Irán y volver a cercar a Irán, tienen el gran pretexto que dice que a Nisman lo mató el gobierno kirchnerista con un agente iraní y se los ofrece para ser utilizado en cualquier provocación que tengan que realizar, mientras siguen tapando el caso AMIA, el juicio totalmente silenciado a los encubridores de la AMIA.

También Macri va a seguir intentando alguna provocación contra Venezuela por cualquier vía. No es casualidad que el año haya terminado con esa bochornosa golpiza contra la Canciller Delcy Rodríguez de Venezuela a quien la policía sacudió como si fuera un manifestante más en la protesta por el marginamiento de Venezuela del Mercosur. Macri no dudó en atropellar a la representante de la Cancillería de un país. La buena noticia es cómo respondió Venezuela, con dignidad, con denuncias fuertes, demostrando cuál es la autoestima de un país que no se deja mancillar. Recuperó la tradición de Fidel y de Chávez de plantarse fuerte contra los provocadores de la derecha.

Me parece clave que se encuentren los caminos para una ampliación del FIT

M.H.: Se conocieron encuestas hace pocos días que daban al Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) en la Provincia de Buenos Aires un 7% de los votos. ¿Qué perspectivas ves en este contexto para la izquierda argentina?

C.K.: No me sorprenden esos números porque el dato dominante es que la izquierda es un actor visible en el escenario actual, el acto que realizó el FIT en Atlanta es una demostración de eso o en cualquier manifestación multitudinaria se ve la presencia, la militancia, la envergadura de la izquierda y te diría que también en una representatividad inédita desde los ´70 no solo en dirigentes sindicales intermedios sino también en líderes de sindicatos, eso no lo veíamos desde hace tiempo y hay una fuerte preocupación de la burocracia sindical frente a este hecho.
La izquierda que venía creciendo en el último período kirchnerista afianzó su crecimiento durante este primer año de Macri y me parece que en 2017 se presenta un desafío no solo sindical, de lucha, sino político y electoral, cómo la izquierda logra plantarse como una fuerza importante en elecciones que le son en general convenientes porque en las elecciones de medio término, cuando no se vota Presidente, hay una tendencia al voto legislativo más fuerte para las fuerzas que no participan en la polarización y romper la triple polarización que muchos anuncian en la Provincia de Buenos Aires es uno de los temas claves de la izquierda.

Me parece que aquí hay un desafío de ampliación, el FIT es sin lugar a dudas la instancia electoral ya existente que tiene representatividad legislativa con líderes que aparecen en los medios de comunicación y que son conocidos, pero me parece clave que se encuentren los caminos para una ampliación de fuerzas que hace muchos años están reclamando la apertura del FIT y de nuevas organizaciones con menor tradición que se han aproximado al FIT y es indispensable encontrar los mecanismos, que pueden ser múltiples, que ya se han probado en la selección de candidatos del FIT, vía acuerdos e internas, me parece clave que se encuentre la forma de no atomizar el voto de la izquierda porque sería un suicidio.

Es un momento en el que vamos a tener una gran oportunidad, llegar a las elecciones con más de una lista de izquierda me parece que sería una tontería, un signo de inmadurez que espero sea superado, sobre todo en un momento en el que las banderas y los símbolos de la izquierda vuelven a estar presentes en sectores importantes de la militancia y tenemos que aprovechar esa buena recepción que vamos a tener en un año muy simbólico, porque vamos a tener la conmemoración del 150º aniversario de la salida de El Capital, el centenario de la Revolución bolchevique y el primer aniversario de la muerte de Fidel, son tres acontecimientos importantes que van a dar lugar a encuentros, discusiones, debates e intercambios teóricos, pero lo más importante es que esto pueda expresarse en el plano político en un fuerte reagrupamiento unitario de toda la izquierda.




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