30 de diciembre de 2016

Merlo (Buenos Aires)
Educación

"La educación como la vivo, es un campo de batalla"


Entrevista a Nicolás Grati, docente de Historia y activista, del barrio El Circuito en Pontevedra, localidad de Merlo, Buenos Aires. Habla sobre la Historia, para qué estudiarla, las formas de enseñarla, y el sistema educativo, entre otros temas. "Vivimos en un presente totalmente desideologizado. Y esa creo que es una de las características particulares de la posmodernidad", remarca y sostiene que "el sistema educativo es un sistema de dominación, sigue siendo algo obsoleto, enquistado, estático, dónde la gente se aburre. Pero hay puertas, donde educadores ven las cosas de otra forma, pueden encontrar intersticios". Por Facundo Ramírez, para ANRed.


Nicolás Grati: La vida es eso que pasa sin poder poner pausa porque todo va fluyendo de una manera muy rápida y la gente vive así hiper-conectada.

Facundo Ramirez: Hoy en día más que nunca, el que no está conectado queda afuera.

N.G: Bueno pero esto se debe a un cambio de era que es la digital. La era digital está generando una revolución. Por ejemplo ahora están de moda las neurociencias. Lo escuchás hablar a Esteban Bullrich, ministro de Educación, que vino a Merlo hace poco a hacer una conferencia de unos veinte minutos. Porque ellos manejan el lenguaje en base a lo que saben de cómo trabaja la estructura mental de una persona en la época posmoderna, acorde a los criterios de fragmentación del pensamiento que estipula la publicidad del marketing. Así fue, veinte minutos, como siempre un discurso tecnocrático, medio vacío, hasta con momentos demagógicos en los que el auditorio aplaudía. Con cosas anti-populares como: “estamos en contra de la inclusión porque la gente debe ganarse el lugar” y cuando él decía eso, el auditorio aplaudía. Por eso primero creo que hay que hacer un análisis del presente para poder explicar por ahí otros procesos sociales, u otras realidades en las que uno vive y se va desarrollando en un momento muy vorágine en el que todo es presente continuo.

F.R.: Decís esto de que hoy es el presente lo único que importa, y la verdad que sí. A nadie le importa lo que pasó, ¿nos preguntamos para qué estudiar historia?

N.G: ¡Tal cual, que terrible!

F: Por eso quería saber por qué vos estudiaste historia. ¿Cuál es la importancia de estudiar historia y conocer los procesos que nos antevinieron?

N.G: Y es difícil. O sea, hoy pensar justamente en un pasado como una especie de análisis o tratar de buscar preguntas y respuestas desde el pasado para entender lo que está pasando es difícil porque se produjo un corte muy grande por ahí de época. Entonces tampoco como que tenés tantos elementos del pasado para entender lo que está sucediendo. Hay que barrer quizá con los criterios de análisis del pasado y a uno siendo profesor de historia le cuesta mucho la temporalidad. Pero pasa que hoy vivimos en una realidad en donde la percepción del tiempo, del futuro y del pasado se perdió. Entonces ¿cómo haces? cuando justamente en los billetes están desapareciendo las figuras históricas.

F: Ahora hay yaguaratés.

N.G: Tal cual, acá estamos viviendo un fenómeno que nadie se lo preguntó, a nadie le consultaron. Y se impusieron los animales por sobre las figuras históricas. ¿Por qué? Bueno, “Roca mató un montón de indígenas, era un tipo malo, etc. Bueno, Evita era la mujer del dictador, etc. ¿Entonces saben qué? Ponemos unos animalitos que están en peligro de extinción, y no discutimos más, fue”.

Entonces es una manera desde la tecnocracia de eliminar la discusión política e ideológica. Vivimos en un presente totalmente desideologizado. Y esa creo que es una de las características particulares de la posmodernidad. Así que es difícil, es un desafío pero es interesante. La mayoría de los docentes no se puede adaptar. Creo que hay que buscar mostrar el movimiento y no por ahí lo estático en el tiempo. Pero es difícil ver el movimiento cuando uno no está en el movimiento, y eso le pasa a la mayoría de los historiadores o profesores de historia. Por eso, por ahí la línea de Pablo Hupert, Bruno Nápoli y Bruno Caba hace un análisis más dinámico desde la acción. Ven como se va modificando la sociedad en el día a día. Fijate que estamos hablando de historiadores pero hacen un análisis desde el presente. No van a buscar investigaciones como La escuela de los Annales francesa. Ahora eso se dejó de lado como tema histórico y se buscar explicar tendencias más novedosas.

F: ¿En qué barrio estás del partido de Merlo?

N: Recién ahora tengo un pedacito de tierra. Pensé mucho tiempo en la autosuficiencia, generar alimentos propios, sanos. Ahora tengo unas plantas que me dan algún un fruto pero no me dedico a producir alimento porque mi trabajo es el de enseñar y me queda poco tiempo. La revolución que necesitamos debe venir también por ese lado de romper las cadenas de consumo masivo. Aunque solo una parte, ya que hay que hacer reivindicaciones estructurales. Por eso hay que discutir la reducción de la jornada laboral a seis horas, debido al excedente que produce el capitalismo hoy en día, creo que estamos en condiciones.

Bueno, estoy levantando la casa con mi propio esfuerzo porque quería una casa sin plusvalía o con la menor explotación posible. El barrio donde vivo es El Circuito en Pontevedra, y es un barrio alejado que está sin afalto, sin luces y sin recolección de basura. Cuestión que los vecinos se pusieron un poco nerviosos por un par de casos de inseguridad. Entonces pintó el piquete y ahora estamos atravesando ese momento. Tuvimos asambleas algunas un poco picantes y terminé con el ojo en compota debido a algunos lúmpenes del barrio. Así que estamos tratando de ver cómo nos podemos organizar. Para mí la mejor acción militante es desde uno y no ir y copar las movidas sino desde el propio conocimiento acompañar a la gente para encontrar juntos un método organizativo.

F: ¿Estuviste metido también en el sindicato de docentes?

N: Estuve un tiempo, porque el sindicato es una estructura bastante rígida, arcaica, la gente no se siente cómoda, es una institución del siglo XX, es un lugar donde sólo hay reivindicaciones de carácter económico y eso para mí no genera hoy por hoy una iniciativa de la docencia o del conjunto de educadores que por ahí buscan pedagogía de la liberación u otros planteos más súper estructurales de crítica al sistema. Bueno no, ellos no lo hacen, son totalmente orgánicos, son verticalistas, las asambleas son un fantoche.

Yo estaba en SUTEBA Merlo, sigo afiliado y acá en Merlo la manejan los integrantes de La Lista Celeste que están ahí desde que se recuperó la democracia, y hacen lo que pueden. Con unos compañeros armamos una lista sindical llamada La Lista Negra en 2004 y estuvimos casi diez años. Tratamos de no hacer alianza con el trotskismo, ya que nosotros no nos sentíamos identificados porque éramos más abiertos para hacer análisis, entonces no nos podían enganchar ni del peronismo ni del trotskismo y nunca nos podían entender.

A mí me criticó mucho alguna gente de izquierda purista, debido a que me he sacado fotos con Gustavo Menéndez y otras personas del grupo Grande Merlo porque para mí el objetivo era sacar al facho de Othacehé. No íbamos a andar de purismo, era el facho o lo que venía. Lo charlamos con muchos compañeros y estuvimos de acuerdo. Pero bueno, me escracharon algunos del trotskismo que siempre se fijan más en los errores y no en las construcciones por ahí. Aún así, el barrio está, picante está jodido.

En Merlo se destapó la olla de muchos años y hay mucho choreo, mucha delincuencia que no sé si no existía, pero tampoco se notaba porque había una especie de opresión muy grande y un manejo de la mafia y de la organización delictiva muy aceitado. O sea, eso por ahí es una cosa para elogiar al facho éste que se fue porque era de no creer, la verdad. Hay que ver si se nota más porque como dice Karina Menéndez: “ahora se nota porque la gente lo puede decir”.

Pero bueno, yo también creo que no hay medios de comunicación en Merlo. O sea, antes había un canal oficialista y ahora ni eso. Está el pasquín ese que reparte la municipalidad con la publicidad de la gestión. Pero no hay una agencia de noticias, o una radio que llegue a mucha gente, ni tampoco la municipalidad tiene medios oficiales para mostrar las cosas que están haciendo, las cuales me parecen de diez y las apoyo. Más allá de los ideologicismos y que la realidad acompañe para estar bien, siempre lo voy a apoyar. Es más, a esta altura de mi vida separo a la gente en dos clases. La gente que soluciona problemas y suma y la gente que es generadora de conflictos y resta. Nos encontramos en todos lados generadores de conflictos y generadores de soluciones.

F: Me decís esto último y me haces acordar al discurso del gobierno de “no poner palos en la rueda”. ¿Lo que decís viene por ese lado o tiene alguna diferencia?

N: No, no. El gobierno apunta a la defensa del status quo. Por ejemplo, nosotros cuando nos juntamos en el barrio dijimos: “bueno, no hay iluminación, no hay recolección de basura, vivimos a diez cuadras del primer colectivo, están robando a los vecinos, no se puede ir a trabajar, no se puede llevar a los chicos a la escuela. Acá vino Menéndez hace un año y prometió cosas. Y bueno, ¿Qué hacemos? Vamos a cortar la ruta, dijo uno”.

Entonces todos levantamos la mano y fuimos a la acción para provocar una situación y buscar una mejora para la comunidad. Ahora bien, en ese sentido, si hay una respuesta del estado en el mejoramiento de las demandas, uno tiene que colaborar también. Porque sino uno reclama sólo por ser generador de caos. Por ejemplo, ahí en mi barrio vive Germán Verón. Es el hermano de Ángel Verón que fue un líder piquetero que murió en octubre de 2015. Era líder de un movimiento social y salían a cortar rutas. Ángel tuvo una pancreatitis, lo operaron y cuando salió fue a hacer un corte de ruta con veinte personas. Los agarraró la policía, lo re cagaron a palos y le hicieron abrir las heridas que tenía de la operación. Estuvo internado más de un mes hasta que murió. Allí comenzó todo un juicio al estado. Por eso, yo creo que hay que hacer un análisis de las relaciones de fuerza y no hay que tomar medidas que no sean populares en el territorio, sin un consenso necesario que te dé la fuerza para legitimar esa acción.

No creo como dice Macri que está todo lindo y que hay que dejar que el gobierno gobierne. O sea, el gobierno que se ocupe de gobernar y nosotros nos vamos a ocupar de reivindicar un montón de derechos que no se cumplen.

F: ¿Crees que volvió la democracia a Merlo como vemos en los carteles repartidos por todo el municipio?

N: En parte sí y en parte no. Obviamente que ahora hay muchas más libertades. Como militante de la cultura te puedo decir que ahora hay libertad de expresión que con la gestión de Othacehé no existía. No había movida cultural independiente, y si la había era muy marginal. Era perseguida y se infiltraban personas de Othacehé para boicotear las movidas. Ahora, la democracia la tiene que hacer la gente. Yo creo siempre en el rol activo, ya que si la democracia no se ejerce, como palabra pasiva no existe. Por más que un gobierno diga:”Ahora hay libertad” si no ejercés la libertad, no la vas a conocer nunca. Y desgraciadamente también hay que conocer los límites y las prohibiciones porque si no, no hay libertad. Si te la regalan no es libertad, dudá.

F: Como vienen diciendo desde siempre los partidos políticos, desde los gobiernos. ¿Crees que la educación es el pilar para cambiar la sociedad?

N: A ver, cuando me hablas de educación no sé de qué me hablás. Podemos hablar de educación estatal o de la educación que podemos hacer todos los días, ya que es un acto comunicacional y político. Ahora, el sistema educativo es una cosa y la educación es otra.

Como integrante del sistema educativo reniego de muchas cosas, pero por otro lado sé que es una herramienta para poder llegar a un montón de pibes y de gente que no accede a un tipo de comunicación alternativa y distinta. Obviamente el sistema educativo es un sistema de dominación, sigue siendo algo obsoleto, enquistado, estático, dónde la gente se aburre. Pero hay puertas, donde educadores que ven las cosas de otra forma, pueden encontrar intersticios.

Actualmente el sistema educativo argentino está pasando un momento complicado, aunque para mí todos los sistemas educativos están en crisis. Y que el liberalismo clásico está tratando de destruir. Por ejemplo, desde el punto de vista neoliberal, el trabajador docente goza con privilegios porque tiene un estatuto con muchas cuestiones que vienen del estado de bienestar todavía. Entonces somos como un escollo que tiene un régimen de contrato laboral que no es lo común que en todo el sistema de trabajo privado. De hecho, hay un montón de escuelas privadas que no respetan en lo absoluto el estatuto docente y trabajan bajo la lógica neoliberal.

La educación como la vivo es un campo de batalla, me han pasado situaciones extremas también en dónde he querido explayarme bajo la ley nacional de educación sexual y he tenido problemas con directoras que tenían colgando un rosario y la bajada de línea ahí es más personal. Últimamente el ministro Bullrich lanzó esa campaña de autoevaluación de los estudiantes y fue totalmente rechazada por el conjunto de estudiantes en general y por los docentes también. Ya varios ministros actuales del pro dijeron que van a empezar a discutir el sistema de huelgas docentes poniendo en una situación de riesgo la apertura del ciclo lectivo del 2017. Así estamos.

F: ¿Cuáles son las críticas más relevantes que le podes hacer al sistema educativo de toda la vida y que parece que no hubiera otra alternativa?

N: No hay otra alternativa en cuanto a las masas. También estamos terminando una época histórica en dónde el pensamiento de uniformizar a las masas era el sentido de la educación. La educación fue vista desde los próceres que construyeron los sistemas educativos nacionales como instrumentos donde se necesitaba unificar a un montón de gente que venía de lugares distintos. Buscaban crear un sujeto homogéneo en el pensamiento nacional.

Y hoy por hoy, en un estado posnacional no se sabe bien para qué está. Muchos hablan de la inclusión pero nunca se terminó de consolidar porque esa inclusión es engañosa. Por un lado les damos de comer, los contenemos, pero por otro lado se pierde el despertar en el sujeto el sentido de algo que le genere una razón a su propia vida. Para eso se necesita otra estructura curricular y otro tipo de educación masiva, en el sentido de que llegue a mucha gente. Con respecto a eso me parece fundamental que se digitalice el sistema educativo, yo trato de hacerlo, como puedo, en base al plan conectar igualdad que hizo la gestión kirchnerista. También con la novedad de estos celulares inteligentes que te permiten hacer un montón de cosas. Aún así, los compañeros docentes no encuentran conexión con el mundo de los jóvenes. Porque hay una distancia, tecnológica o a veces por prejuicios.

Con respecto a las alternativas, mirá: cuando surge el movimiento piquetero, se sale a la calle y se sale a luchar por reivindicaciones. Yo estaba en el MTD de Lago del Bosque, y teníamos una interna muy grande porque yo les decía siempre que la lucha era cultural, debido a que la gente se iba yendo de los movimientos de desocupados a medida que encontraban laburo.

Y una de las respuestas del MTD fue la creación de bachilleratos populares. Muy controvertido y muy discutido en la época y al menos la impresión que tenía yo y la agrupación donde estábamos era que por un lado estaba bueno, pero por otro lado estábamos avalando una posición en la que el estado se lavaba las manos con la responsabilidad de la educación. Porque ¿qué te decía el estado?: Bueno, vos querés crear un bachillerato popular, listo juntaste treinta personas y en un galpón armas un aula y haces educación popular. El estado te reconoce y te da el título porque le sirve, ya que no te paga la luz, el gas, no te construye un edificio, no hace nada, se lava las manos y te hace creer a vos con tus mejores ideales que estás educando de la mejor forma. Pero de a poco te das cuenta que vas entrando en la lógica del neoliberalismo, donde el estado deja que la gente se haga cargo de su propia educación. Entonces es muy delicada la línea y yo no tengo una respuesta contundente si está bien o está mal, pero pasa eso.




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