27 de octubre de 2016

Campesinos

“Nunca va a haber justicia social mientras la tierra esté en pocas manos.”

Conversación con Benigno López y Héctor Agüero del Frente Nacional Campesino. "La característica principal es que los que integran el FNC son muy productores, muy campesinos, muy de campo adentro del territorio, de profesión productor trabajador rural. Somos en su gran mayoría lo que se denomina criollos (o sea el productor nativo del interior) y pueblos originarios, o sea que es diverso, con distintas culturas lógicamente, pero mayoritariamente bajo la denominación campesina", afirma Benigno. Por Huerquen Comunicación en Colectivo


- ¿Cómo se arma el Frente?

Benigno López: El Frente Nacional Campesino (FNC) tiene varias vertientes. Se conforma en el 2008, cuando hicimos una asamblea de organizaciones en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo donde diferentes organizaciones de distintas provincias decidimos conformar lo que denominamos Frente Nacional Campesino. Había organizaciones de Formosa, Misiones, Chaco, Salta, Jujuy, San Juan, Buenos Aires, Corrientes, Santa Fe, Neuquén. Es una organización de organizaciones de hecho, otros son grupos, o asociaciones otras son cooperativas, o sea es muy heterogéneo.

La característica principal es que los que integran el FNC son muy productores, muy campesinos, muy de campo adentro del territorio, de profesión productor trabajador rural.
Somos en su gran mayoría lo que se denomina criollos (o sea el productor nativo del interior) y pueblos originarios, o sea que es diverso, con distintas culturas lógicamente, pero mayoritariamente bajo la denominación campesina.

Creo que al Frente lo que lo identifica es que es diverso en cultura, en geografía, en producción y con una posición política ideológica tirando a lo homogéneo. Es decir, la gente que está en esta organización pelea por la tierra, por las semillas, por el acceso al agua, pelean por mejorar las condiciones de vida de donde viven, por el arraigo, contra los desalojos, pelean por proteger el monte, se pelea por los precios para la producción, porque la producción nuestra sea de calidad, sana y a su vez beneficie a los consumidores.

Estamos participando de lo que hoy es el Consejo de la Agricultura Familiar Campesina Indígena en el Ministerio de Agroindustria, fuimos parte de la construcción de la Ley de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar, estamos en el proceso de reglamentación, y estamos haciendo un trabajo de difusión. Ahora también estamos involucrados en que salgamos lo mejor parados posible como sector en esta pelea por la modificación de la ley de semillas que propone el ejecutivo. Tenemos una ley antigua, de la época de la dictadura pero
lo que se propone es peor. Tratamos de aportar nuestro granito de arena para que salgamos de esto lo mejor posible: si se pudiera, lograr que no se modifique y si no, que sea lo más favorable posible.

El desafío del FNC es el desafío que tiene el sector en general. Estamos en momentos muy críticos. Es necesario acordar con la mayoría de las organizaciones por lo menos algunas cuestiones elementales y pelearla. Uno es que se concrete la reglamentación de la Ley (de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar) que creemos que se va a dar en septiembre, y que salga lo más parecido a lo queremos. Hay que pelar porque la ley tenga presupuesto, que exista una secretaría por lo menos y que exista presupuesto. Que esos programas y proyectos lleguen a los productores y a su vez existan espacios de participación en cada provincia.

Héctor Agüero: Para agregar a lo que decía Benigno, el Frente está constituido por organizaciones que tienen vida propia de treinta y pico de años antes o más. Digo esto como dato concreto, porque se ha puesto de moda después de lo de la 125, que han aparecido muchas organizaciones campesinas de productores y demás, con Personería Jurídica, pero bueno nosotros después de mucho camino llegamos a la conclusión de articularnos y darnos una representación nacional en lo político y en lo legal.

Benigno: Otra característica también es que nosotros nos hacemos cargo de la historia de este sector, porque no todos se quieren hacer cargo. O sea yo soy hijo de gente que estuvo en las Ligas Agrarias, a su vez fuimos expulsados en época democrática de los primeros gremios rurales y conformamos el MOCAFOR (Movimiento Campesino de Formosa) y asumimos toda esa historia y rescatamos todas esas reivindicaciones de las ligas agrarias y nos hacemos cargo de los aciertos y de los errores.

- ¿Cuál es la situación actual del sector?

Benigno: Es una situación crítica. A pesar de que somos muy diversos a todos nos toca una situación muy crítica, tanto en la Patagonia como en las regiones del NOA, de Cuyo, del Centro, del NEA. El sector está en pleno retroceso en lo económico, en lo productivo, en lo social e incluso en lo cultural y sin perspectiva alentadora. ¿Por qué? Porque rige un sistema político y económico neoliberal en la Argentina y en ese marco nuestro sector es débil, existe mucha fragmentación y a pesar que estamos trabajando para que crezca la articulación entre
las organizaciones, tenemos una Secretaria de Agricultura Familiar que es un espacio del Estado que no tiene presupuesto, que no tiene programas y proyectos para el sector, y a su vez, el sector se enfrenta con las importaciones, con el aumento de los insumos, con una serie de problemas que genera este modelo liberal de apertura de libre mercado.

Para darles un ejemplo, los criadores de cerdos tienen muy alto el costo de los productos de la alimentación del cerdo y a su vez se importa cerdo y eso es insostenible. Por otro lado, los tamberos están destruidos, del pequeño algodonero de Chaco, Formosa, algo de Santa fe y Santiago del Estero muy poco queda, y los Gobiernos impulsan el paquete de tecnología “Monsanto”, entonces el pequeño productor recibe la semilla, usa agro tóxicos, descuida los otros cultivos de subsistencia y de renta y cuando hace los números en realidad siempre se
encuentra con deudas. Muchísimos pequeños productores están vendiendo su pequeña parcela de tierra. Así pasó con el pequeño cañero en Tucumán, así pasa con los citricultores de Entre Ríos y Corrientes, así pasa con los horticultores de distintas provincias, con los productores de manzana y pera en Río Negro y así pasa con los pequeños ganaderos en todos lados. Estamos en una encrucijada terrible por diferentes factores y también para empeorar las cosas, está el factor climático. En la región del gran Chaco venimos de superar cuatro años de sequía donde hubo una mortandad de animales y una perdida fenomenal. Y el Estado no asistió. Existe una Ley de Emergencia Agropecuaria, pero en un año los fondos se devolvieron por no haber sido utilizados a tiempo. El productor queda muy debilitado.

Ahora vinieron lluvias y la zona del Chaco seco se está recuperando, pero con menos
ganado, con la sanidad descuidada, y en la zona de lo que es el gran Chaco húmedo hubo muchísima lluvia entonces el pequeño ganadero y el pequeño productor horticultor y maicero perdió su cultivo y su ganadería, y la asistencia del Estado es clientelar, solamente para los amigos. Esa es la situación, ahora bien ¿Se puede revertir? Si, algo se puede hacer pero es imprescindible la unidad de las organizaciones e incluso hay que pensar de ver ciertos acuerdos tácticos con los medianos porque también están desapareciendo. Y tener una articulación y tomar posturas comunes frente a las Instituciones del Estado. Hacen falta
políticas públicas para el sector. Debemos frenar la Ley Monsanto de Semillas juntos. Y más que antes es necesario que la ciudadanía, la población urbana, conozca de que se trata el otro campo. El campo no es solo lo que te muestra TN u otros canales de televisión. El campo es mucho más amplio. Si se entiende esto se va a comprometer. Yo tengo esa esperanza. Porque buena parte de los argentinos quieren consumir alimentos sanos (si supieran lo que consumen yo creo que no lo harían) y después pelear por otros modelos, otros paradigmas.

Por supuesto que esto involucra otro modelo de país.

Yo creo que la ciudadanía debería saber que consume. De donde viene y como se produce lo que consume, y que la única garantía para cambiar ese modelo de alimentación es la agricultura familiar, campesina e indígena. Pero para eso hace falta presencia del Estado pero el Estado está ausente o cuando está presente es para reprimir, nunca esta para ayudar.

Héctor: Este es un modelo que favorece a los grandes en perjuicio de los chicos, de la diversidad y que esta poniendo en riesgo la salud. Está la necesidad de articular con lo urbano donde alguna gente puede tener una mirada economicista y dice la ciudad es todo asfalto, no hay tierra, no hay donde sembrar y son consumidores de lo que yo siembro acá, pero está la otra mirada que en el medio hay una intermediación que es la que se queda con la ganancia, y por lo que el consumidor paga un alto costo que no le llega al productor y hay gente que está viviendo de una producción que no le costó nada. Y por otro lado, en el camino cuando una leche, un tomate, se envasa, ya tienen colorantes, conservantes, estamos
hablando de la incorporación de productos químicos al alimento.

Y una cuestión que desde el Frente planteamos es que las perspectivas de salir de esto son positivas en la medida en que empecemos a discutir con agenda propia los productores, la ciudadanía. Que quiero decir con esto: si empezamos a mirar que los alimentos son constructores de la salud, vamos a tomar conciencia qué estamos pagando, a quien estamos dando nuestra plata, qué estoy poniéndole a mi cuerpo, qué es un producto fresco… empezar a diferenciar ese tipo de producción, dejando de lado también a los vivos que te dicen que porque es orgánico te lo vendo más caro. Tampoco es así.

Y otra cosa que planteamos desde el Frente es la necesidad de discutir un modelo
agropecuario en Argentina. Acá nunca hubo un plan. Hasta la 125 no había un Ministerio de Agricultura, era una Secretaria. Esa es una cosa positiva que dejo la 125, que se recategorice, se de valor y tengamos un Ministerio de Agricultura con una Subsecretaria de Agricultura Familiar adentro que después fue Secretaria. Estamos hablando de 200 años de Estado.

El sector del cual son parte Uds. siempre estuvo caracterizado como un sector chico, pobre y como que la política que había era de contención social, no son considerados como un sector productivo…

Héctor: Si, esa es la mirada del Estado. Para el Estado, ¿Somos un sujeto de asistencialismo o un sujeto para el desarrollo? Pero la cuestión es que nunca hubo un plan agropecuario, un modelo de desarrollo para este país. Cuando convenía hacer vacas, hicieron vacas, cuando convenía hacer miel, hicieron miel. Por eso lo de granero del mundo. Vamos a exportar lo que se pague, lo que se venda. Pero modelo propio nunca tuvimos.

Esto está en el debe de todas las organizaciones. Empezar a hablar de un modelo productivo, de un modelo de desarrollo.

- Uds. decían que estamos en crisis en lo económico, en lo político y también en lo
cultural. ¿Pueden desarrollar por qué es una crisis desde lo cultural?

Benigno: Creo que nada es casual. Ser del campo, de este campo que nosotros hablamos, tiene su identidad cultural y tiene raíces históricas. A su vez el modelo capitalista trata de convencerte que lo más importante de vos es que sos un individuo consumidor, y te convierte en un robot donde tenes que pensar de una manera, hablar de una manera, vestirte, escuchar música como ellos te dicen y comer la comida que se estandariza.

Terminas siendo un objeto, no un sujeto. Esto afecta a toda la sociedad, en el campo también.

No creo que nadie pueda ser libre si no está orgulloso de su pasado, de su identidad, de su historia. Si la sociedad no está orgullosa de ser lo que es, no existe posibilidad de liberación y terminas siendo esclavo del sistema Capitalista en sus distintas versiones que nos reduce a un objeto de consumo. Y esto al campo afecta mucho. Por ejemplo, te aplican paquetes tecnológicos, te rompe toda tu cultura milenaria de producción, de consumo, de subsistencia y te convierte en un esclavo de ese paquete, con lo cual perdes toda posibilidad de ser libre e independiente.

- Y esto de “lo atrasado”, lo pasado, “lo que debemos superar”, ¿No se juega en
relación al agronegocio también?

Benigno: Si, porque producen algún transgénico, alguna soja, o sea, se vendió bien que este paquete tecnológico es el progreso y que el resto es el atraso total y sos un bárbaro si seguís en ese modelo. Eso te lo imponen a través de Instituciones Públicas, a través de los medios de comunicación. Incluso en el mercado, o sea, vos queres producir un zapallo en el nordeste para vender en la región central del país, tenes que caer en las manos de estas tecnologías, y si no, no te compran. Es más, al consumidor también se le dijo qué es lo que tiene que comprar en productos agropecuarios.
Por ejemplo, nuestro zapallo criollo es más rico que el zapallo negro, híbrido, japonés, pero la televisión te muestra ese, y la gente compra el japonés híbrido, que ni siquiera se puede reproducir. También, pasa con el maíz y con la
sandía por ejemplo. No es el más rico en realidad, es el que la televisión te vende. Y eso es el progreso, estar en onda y lo otro es estar en el pasado, en el salvajismo.

Héctor: Esto es un elemento fuerte que el mercado usa y va a volver a usar con esto de la Ley de Semillas para decir que esta semilla es mejor que la nativa y criolla. “La sandía pesa cinco kilos más, la cebollas pesa doscientos gramos más y son todas parejitas con una medida estándar”…nos vienen con eso, que lo de afuera es mejor, y eso ha hecho carne en buena parte de la sociedad.

Uds. como dirigentes del frente, de ese campo profundo, ¿Cómo ven este momento endonde el Presidente habla constantemente del campo como el motor de desarrollo?

Benigno: Él se refiere y se congracia con las corporaciones patronales del campo. Estas grandes empresas agropecuarias que conforman la oligarquía nacional. El cuándo habla se refiere a ellos, a la oligarquía, a los poderosos, a los que concentran la tierra y la riqueza, no se refiere a la gran mayoría de los pequeños y medianos productores que existen en el país y que la están pasando mal.

Tienen un pacto con ellos. Quieren una Argentina agroexportadora solamente. Hoy manejan la economía del país, porque este gobierno es un capataz de las corporaciones nacionales y extranjeras, y entre esas corporaciones están estos grupos de grandes estancieros.

¿Y cómo lo vemos? Y mal, porque es profundizar la desigualdad, la inequidad, la injusticia social. Y es lo que están haciendo en desmedro de la gran mayoría e incluso de la gente de la ciudad, principalmente contra la gente de la ciudad.

Ahora, te muestran como dato de que el sector más dinámico de la economía es el
campo, porque el auto más vendido son las camionetas 4x4 y que se venden
cosechadoras a lo loco, etc.

Benigno: Yo creo que hay mucha mentira en eso también porque están bastante equipados ya, no necesitan seguir comprando mucho. Las camionetas si, las cambian cada seis meses, y cada hijo tiene una camioneta. Pero respecto a las maquinas, no se están comprando muchas.

Pero gran parte de la sociedad urbana compra ese cuento. Incluso nosotros tenemos
problemas de ese tipo en muchos pueblos chiquitos, donde compran ese cuento también.

Esto es una batalla cultural.

Héctor: otro elemento a tener en cuenta es el rol que han jugado las Universidades, la educación, la formación.
La 125 para nosotros fue una bisagra realmente. Ahí vimos quienes somos, cuanto somos, donde estamos.

Por fortuna algo se ha recuperado del INTA (Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria). En una época el fundamentalismo de las tecnologías hizo que se
despreciaran los controles biológicos, entonces los Ingenieros del INTA te salían a vender la gran máquina, la gran semilla con tal producto químico para combatir al picudo por ejemplo (plaga del algodón). Y el picudo le ganó la batalla a los químicos, a todo, y el resultado es pequeños productores endeudados por comprar máquinas grandes para unidades pequeñas que ellos tenían, y en donde no era la tecnología apropiada, pero se la vendió el INTA y terminó hipotecando su vida, su familia, su tierra por cuarenta o cincuenta años y ganó Monsanto.

- ¿Antes había un INTA que hubiera fomentado otras formas de combate al picudo
siguiendo con tu ejemplo?

Héctor: Claro. Antes estaban los técnicos del INTA que hablaban de preparar la tierra con dos meses de anticipación, el control biológico de los bichos, que el tero, que el ñandú, bichos que comen insectos etc. Había toda una corriente ecologista que siempre fue despreciada por la ciencia. Ese es el gran problema: el fundamentalismo tecnológico de los científicos. Es decir, te enveneno todo, el agua, la napa contaminada, después ponele dos gotas de lavandina al agua para no tener cólera, estamos locos!

Y todo eso sostenido desde nuestras Universidades que pagamos todos. ¿Quién dice, quien fundamentó que un pequeño productor que tiene cuatro o diez hectáreas es viable o no?

Fueron los técnicos del INTA. Entonces, el desarrollo de toda la maquinaria tecnológica está hecho para un tipo que tienen diez mil o más hectáreas.

Ahora si vos tenés una zona apta para producir alimentos, produzcamos alimentos no comida para chanchos o combustibles para la industria.

El sector campesino no tiene su propio sector de intelectuales por decirlo de alguna
forma.

Benigno: Hay muy poca gente comprometida, militando para el sector con seriedad y rentado hay muy poco también, que tendría que ser la gente de Pro-huerta, INTA, INTI, etc.

Pero a la hora de los bifes o se van de un lado o se van para el otro, porque algunos quieren que salgas a sembrar con el palito de vuelta y tampoco se trata de eso. Porque hay que ser eficientes a esta altura. Ya no somos mil millones de habitantes en el plantea.

- Ese es un debate que mete Monsanto mucho: que en el 2050 vamos a ser 9 mil millones de habitantes y “¿Cómo vamos a hacer para darle de comer a todos?”, entonces te dicen que la única vía es la biotecnología.

Benigno: Ellos se aprovechan de la desinformación, del desconocimiento para seguir haciendo su negocio. Pero si, lógicamente tiene que haber otra salida. Hay algunos científicos, profesionales que demuestran que se puede pero no tienen los micrófonos, los espacios institucionales, no tiene el amparo de nadie para socializar esto. Rusia dice no al transgénico y que van a ser el principal exportador de productos orgánicos para el 2020 y no creo que Rusia se suicide.

Ese discurso lo hicieron siempre, antes era la soja para combatir el hambre y con la soja no se combatió el hambre, al contrario, aumentó la pobreza y el hambre.
Donde hay una diversidad de producción, de distintas estaciones, no hay hambre. Y donde los dueños de la tierra y de la producción son pequeños y medianos productores te garantiza combatir el hambre realmente.

Si en Argentina la tierra estuviera bien distribuida y existiera diversidad de producción, alimento sobraría, y exportar una gran diversidad de alimentos. Y tampoco existirían desocupados. Si existiera equidad en la distribución de la tierra, de la producción y el trabajo, no existiría la desocupación en Argentina. Ahora, con la concentración de la tierra, el monocultivo y lo transgénico si acarrea desocupación, expulsión y disminución total de la diversidad de la producción de alimentos. Y a su vez eso hace que las corporaciones locales monopolicen la gestión y la comercialización de los alimentos. Mientras el otro modelo permitiría algo mucho más simple, más justo y más barato.

Héctor: Es clara la intención de estos tipos. Es seguir ocupando territorio y controlar el alimento. El que controle la comida va a controlar todo.
Pero hay esbozos de otra cosa. Esto que plantea Evo Morales del Buen Vivir por ejemplo. A ver qué pasa si subdividimos los campos. Dividamos la tierra, vamos a tres o cinco cuadras por familia, uso social de la tierra produciendo alimento, manéjense con su cultura y vamos a cambiar el concepto, vamos a empezar a ver que es vivir bien, que es consumir sano, y vamos a ver que no necesitamos el 90% de las cosas que estos ñatos nos quieren vender, pero claro, ahí está la batalla es cultural y es política y no es sencillo.

- Empezamos hablando de la comida, de Monsanto, de la semilla y terminamos
hablando de la tierra.

Benigno: Yo soy medio fundamentalista. La tierra es la base de todo no? Más si estamos hablando de campo. Esto de la diversidad cultural, geográfica etc, todo hay que tenerlo en cuenta pero a la hora de la decisión, esta es política.

Desde el Frente estamos claramente en contra de todo lo que sea la concentración de la tierra.

Porque hay organizaciones que putean contra la extranjerización pero si combatimos la concentración, la extranjerización no es un problema. Acá el problema es que poca gente es dueña de la mayor parte de las tierras del país y otros millones no tienen tierra.

Nunca va a haber justicia social, ni equidad, ni liberación, ni muchos cantitos al pedo, si no se toca el tema de la tierra. Tendríamos que estar en contra de cualquier tipo de concentración de la tierra, del agua, de los recursos naturales.

¿Cómo va a haber justicia social con el estanciero que tiene 100.000 hectáreas y se ríe de todo el mundo, que tiene peones de esclavos, y está metido en el narcotráfico y digita quien va a ser el Gobernador? Es así la vida real. Estos terratenientes son oligarcas, vengan de donde vengan. Nos amenazan, matan gente, porque el terrateniente se siente dueño de la vida de todos, en su naturaleza está el ser dueño.




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